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La Comunidad Anáhuac renueva su fe a la Virgen de Guadalupe

16 Febrero 2017 / 13:14 hrs
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“La peregrinación es una experiencia de misericordia, de compartir y de solidarizarse con quien hace el mismo camino, como también de acogida y generosidad por parte de quien hospeda y asiste a los peregrinos”, dijo hace un par de años su Santidad el Papa Francisco.

Son poco antes de las ocho de la mañana y los alrededores de las fuentes de nuestros Campus Norte y Sur se comienzan a llenar de playeras de color naranja, morado y verde. Cientos de miembros de la Comunidad Universitaria entre alumnos, académicos y administrativos se preparan para abordar los camiones que los llevarán a la Peregrinación a la Basílica de Guadalupe 2017.

Tras abordar los camiones desde el poniente y sur de la Ciudad de México, el punto de reunión es Calzada de Guadalupe, a unas pocas cuadras de la Basílica y en donde miembros del staff en playera verde dan las instrucciones: “nos reuniremos en el camellón a la espera de los últimos camiones”.

Ya sobre el camellón, los miembros de Vida Universitaria contagian su alegría. El ambiente es de fiesta y celebración, “los quiero oír cantar” o “arriba las palmas” se escucha a lo lejos mientras los demás miembros de la Comunidad Anáhuac se terminan de unir a los cientos de miembros de nuestra gran familia.

Al ritmo de “ven con nosotros a caminar, Santa María ven…” alumnos, académicos, administrativos y familiares comienzan a transitar a lo largo de Calzada de Guadalupe entre rostros de fe y esperanza.

La peregrinación es un momento para unir a la comunidad, pero también un espacio para poner en práctica nuestros valores cristianos y el culto a Dios y a la Virgen. A lo largo de kilómetro y medio nos reencontramos con nuestra fe cristiana entre gritos de gozo y fiesta por llegar a la casa de la madre de Jesús.

“Me costó mucho venir hoy, tenía gripe, tuve calentura toda la noche, sudaba, me daba frío, pero tenía que venir. Se lo ofrecí a la Virgen, vine y estoy feliz” dice Paulina Rodríguez Bilbao, alumna de 5to. semestre de la Licenciatura en Responsabilidad Social y Desarrollo Sustentable, al llegar a la Basílica de Guadalupe, el recinto católico más visitado del mundo anualmente con más de 20 millones.

Los alumnos de Relaciones Estudiantiles, de Pastoral Universitaria y de todos los Programas de Liderazgo y Excelencia marcan las vallas entorno a la puerta cinco de la Basílica. Luis Hernández Sánchez, coordinador de Pastoral Universitaria del Campus Sur, pide silencio a toda la Comunidad Anáhuac para tomarnos la foto oficial, lo que contrasta con las voces de miles y miles de peregrinos de la Diócesis de Toluca que convergen en el atrio.

“¿No estoy yo aquí que soy tu madre?” Nos pregunta la Virgen de Guadalupe al tiempo que se abren las puertas de la Basílica y tras ellas aparece el estandarte de la Reina del Tepeyac y nuestro Rector, el P. Cipriano Sánchez García, L.C., quien nos da la bienvenida y comparte el agua bendita con la comunidad.

Durante su Homilía, nuestro Rector agradeció que estemos juntos por primera vez en esta peregrinación como Universidad Anáhuac México Campus Norte y Sur, en la casa de la “morenita del Tepeyac”.

Peregrinación a la Basílica de Guadalupe / Pastoral

“Pidamos a la Virgen que su hijo Jesús nos toque los ojos y el corazón para que nos permita seguir caminando como Comunidad Universitaria al servicio de nuestra sociedad mexicana y también a este mundo en el cual la Universidad quiere ser una luz que ayuda”, afirmó nuestro Rector.

De igual modo dijo que “tenemos que sentirnos privilegiados de haber sido llamados como Comunidad Universitaria de la esperanza de la vida futura, de la esperanza de la comunidad futura, de la esperanza del mundo, es decir hombres y mujeres que en su corazón tienen la ilusión de poder caminar, de poder mirar hacia delante para decir hay vida, hay esperanza”.

Durante la Misa también se pidió a Dios porque la comunidad que formamos la Red de Universidades Anáhuac (RUA) continúe formando hombres y mujeres de bien, y que bajo nuestro proyecto educativo se traduzca en el servicio a favor de México.

Al finalizar la celebración eucarística, la familia Anáhuac pone en los pies de la Virgen todas sus preocupaciones, pedimos por nuestras familias y por el gran proyecto educativo de la Universidad.

 “Yo soy colombiana, entonces el hecho de venir hace que me sienta mucho más en México, pero también es como un sentimiento como católica de sentirse en familia y es más bonito venir con la Anáhuac, porque, aunque vengas con amigas, es doble familia”, concluye nuestra alumna Daniela Restrepo Castrillón de 3er. semestre de Relaciones Internacionales.

La peregrinación 2017 ha terminado y con ella hay que tomar los autobuses para volver a casa, a la Universidad Anáhuac. Hemos renovado nuestros valores y fe con la Virgen de Guadalupe como institución con identidad católica con el compromiso de volver el siguiente año.

Más información:
Dirección de Comunicación Institucional
Coordinación de Contenidos
Lic. José Antonio de Landa Dorantes

 

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