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Fernanda de la Peña

María Fernanda De La Peña Gallur, Univesidad Francisco De Vitoria, Madrid, España.

A casi 3 meses de haber regresado a mi hogar en Cancún, me he podido dar cuenta de lo que está experiencia realmente ha impactado en mi vida y es que el proceso de vivir mi intercambio, realmente comienza desde mucho antes al día en que tome mi avión de ida a Madrid.


Desde hace ya muchos años había tenido la inquietud y determinación de llevar a cabo parte de mis estudios en el extranjero y específicamente en España, como estudiante de Arquitectura, consideró que es un destino que me ofrecía muchísimas oportunidades de aprender y conocer cosas increíbles, es por ello que, teniendo muy claro que es lo que quería, desde hace muchos años comencé a vivir mi intercambio, ¿a qué me refiero con esto? A qué siempre supe que para que pudiera ser una realidad y no solo un sueño, sabía que debía de trabajar en muchos factores que me acercaran a esa posibilidad.


Estando en la preparatoria, siempre supe que debía de mantener un excelente promedio para poder entrar a una universidad que además de ser de prestigio, me diera la oportunidad de irme de intercambio y estaba consciente del esfuerzo económico que eso representaría para mis padres y es por ello que me puse como meta llegar a la Universidad Anáhuac de Cancún con una beca, pasados los 3 años de prepa, lo logré y ahí inicié la etapa más importante de mi vida hasta ahora. Durante los 4 años de carrera, previos a mi intercambio, me esforcé por mantener una beca, trabajar y apoyar en lo necesario para ahorrar lo suficiente para poder vivir esta experiencia y es por ello que digo que mi intercambio inicio hace muchísimo más d ello que muchos creen, mi intercambio inicio desde que supe qué debía hacer para conseguirlo e inicie a trabajar para lograrlo así que en el momento en el que gracias a ese esfuerzo, a mis padres y a Dios se logro dar la oportunidad de irme de intercambio durante un año a estudiar un Master en Creatividad y Expresión Arquitectónica en la Universidad Francisco de Vitoria en Madrid, España.

Cuando se piensa en el intercambio realmente en lo que yo pensaba era en lo increíble que iba a ser vivir la experiencia de conocer otras culturas, de estudiar con otros métodos, de vivir sola, etc... Pero nadie me había dicho de lo atemorizante que también puede llegar a ser.


El día que me iba a ir me cayó el veinte, por primera vez en mi vida iba a estar sin mis papas, sin mi novio y sin la cosas que siempre he dado por sentado, con 7 horas de diferencia y haciéndome cargo de todo, sin embargo la decisión estaba tomada y había llegado el día así que junto con mis cosas empaqué mis ilusiones y mis nuevos miedos y me subí al avión.


Ahora sé que no debía de tener miedo, durante años me había preparado para enfrentar todos los retos que el intercambio fue presentando y solo quedó aprovechar y disfrutar al máximo la experiencia.
Estar de intercambio me abrió los ojos a un mundo de aventuras, conocer nuevos amigos que estaban viviendo lo mismo que yo y hacer una familia fuera de Cancún, viajar a lugares increíbles, estudiar con compañeros de muchísimas nacionalidades , viajar con ellos y aprender nuevas maneras de hacer y vivir la arquitectura, ser independiente, visitar a familia que extrañaba, en fin.... muchísimas oportunidades que me alegro de no haber dejado ir porque la suma de todos esos momentos hizo que mi corazón se dividiera y que ya no me considere en casa solamente estando en Cancún, sino también saber que en Madrid se quedó un pedacito de mí y saber que siempre podré regresar a caminar sus calles y saber que nunca me fui de ahí.


El intercambio a Madrid ha sido sin duda la mejor experiencia de mi vida y no cambiaría por nada del mundo el haberme dado la oportunidad de irme y de conocer y espero algún día poder compartirle esa experiencia a mis hijos y tener la posibilidad de acercársela a ellos para que también la vivan.