1845 1846 Notas para la historia de Tampico en la guerra con EU, 3ª. Parte

Emilio Lamadrid Sánchez*

¿Qué es la historia sino una fábula consensuada?
Napoleón

Mayo de 1846·
La escaramuza Thornton del 25 de abril de 1846, fue el pretexto para declarar la guerra
En diciembre de 1845, la noticia de que el gobierno de Herrera no había recibido a Slidell provocó que Polk ordenara a Taylor marchar hacia el río Grande del norte, es decir, que se adentrara en territorio mexicano o, en el peor de los casos, territorio en disputa. Con tropas norteamericanas frente a Matamoros construyendo el fuerte Brown, tenía que producirse un incidente sangriento en cualquier momento. Éste tuvo lugar el 24 de abril y Taylor, de acuerdo con sus instrucciones, informó de inmediato en un escueto mensaje: La guerra puede considerarse iniciada. Polk lo recibió el día 8 de mayo, cuando ya tenía listo su mensaje de declaración de guerra, con las consabidas acusaciones de agravios inflingidos por México a Estados Unidos, a las que agregó uno más: haber derramado sangre norteamericana en suelo norteamericano. El 11 de mayo, cuando el Congreso recibió el mensaje de Polk y aprobó el presupuesto, ya habían tenido lugar las primeras derrotas mexicanas en Palo Alto y Resaca de Guerrero los días 8 y 9 de mayo.
El gobierno norteamericano tenía listos los planes para atacar a México por todos los flancos. Los secretarios de Guerra y Marina se apresuraron a dar órdenes para que las flotas bloquearan los principales puertos del Golfo y del Pacífico y para que los generales John Wool y Stephen Kearny se movilizaran, uno hacia el centro y el segundo rumbo a Nuevo México y California, que estaban totalmente desprotegidos. Taylor continuó su avance hacia el interior, lo que desmentía su afirmación de que su presencia pretendía garantizar la frontera del nuevo estado de Texas.
Nadie en México estaba preparado para recibir tan malas noticias cuando empezaron a llegar el 22 de mayo. Mas las derrotas eran previsibles. La asimetría que mostraban los dos países en 1821 se había agudizado para la década de 1840. Mientras Estados Unidos contaba ya con unos veinte millones de habitantes y su economía, a pesar de las cíclicas depresiones, estaba en expansión, México apenas alcanzaba los siete y medio millones, no lograba ni estabilizar su gobierno ni superar la bancarrota hacendaria y su economía permanecía estancada.
En ese día se inició de facto la guerra contra México. El Presidente Polk recibió noticia de la escaramuza el día 9 de mayo, sábado y el lunes 11, presentaba un mensaje de guerra al Congreso para que votara la declaración de guerra el 13, a pesar de la vigorosa oposición de los abolicionistas. Mientras habían ocurrido las batallas de Palo alto y Resaca de Guerrero, sendas derrotas para los Mexicanos.
El 13 de mayo, Polk emite una proclama. En ella dice que el congreso de su país, por virtud de su autoridad constitucional, ha declarado que “por el acto de México, existe un estado de guerra entre ese Gobierno y el de los Estados Unidos”. Ambas Cámaras, con una abrumadora mayoría, (174 contra 14, y 40 contra 2), votaron llamar 50,000 hombres a las armas y $10,000,000 para financiar la guerra.
Adicionalmente autorizaba a Polk adicionar a las fuerzas navales, completando el armamento de los barcos en existencia y comprar buques y vapores que pudieran ser convertidos fácilmente en naves armadas.

Por su parte el Senado añadió la autorización de aumentar el ejército de línea, aumentando el número de hombres por compañía de 40 a 100 y extender el tiempo de servicio obligatorio de tres a cinco años.
Aquí un resumen de la proclama de Polk:
Proclama del Presidente de los Estados Unidos de América
Dado que, por la autoridad constitucional investida en el Congreso de los EU, ha declarado este día que por un acto de la República de México, existe estado de guerra entre ese Gobierno y los Estados Unidos.
Por tanto, ahora, Yo, James K. Polk, Presidente de los Estados Unidos de América, por este medio proclamo lo mismo a todo el que esté interesado; y lo hago especialmente a toda persona que ocupe un puesto oficial, civil o militar, bajo la autoridad de los Estados Unidos, que deben estar vigilantes en el cumplimiento de sus deberes...
Y siguiendo con el leguaje del legalismo inglés, termina firmándolo el día trece de mayo de mil ochocientos cuarenta y seis y de la independencia de los Estados Unidos el septuagésimo.
Lo firma por el Presidente James K. Polk: James Buchanan Secretario de Estado
Empezaba la creación de una nueva potencia imperialista.
El 1º de mayo, el Cónsul de EU en Tampico Franklin Chase, escribía a James Buchanan, Secretario de Estado:
Tampico Mayo 1º de 1846
Me permito informar a usted que un correo express llegó aquí de Matamoros, alrededor de las 10 de la noche pasada con información contenida en el periódico marcado con A que le adjunto.
La excitación que causó (la noticia) aquí, está más allá de ser descrita. La banda militar marchó toda la noche por las calles tocando la Diana, seguida de Mexicanos de toda clase, gritando Muerte a Texas y a los Americanos y cuando pasaron por mi casa asaltaron la puerta sobre la que se encuentra colocado el escudo de los EU, lanzando piedras contra él y gritando, al mismo tiempo, Mueran los Americanos(1).
Bajo este estado de cosas, no se puede considerar seguras ni las vidas ni las propiedades de ciudadanos Americanos. Sin haber recibido instrucciones de mi Gobierno con relación a las crecientes dificultades entre los EU y este país, no he hecho ningún cambio en mis asuntos particulares ni en los Oficiales, y, por lo que hace a los negocios comerciales, mis paisanos aquí han seguido mi ejemplo, pero después de atestiguar las escenas de la noche pasada, tenemos razones para temer las más desastrosas consecuencias.
Sin embargo, confío en prontas y eficientes medidas que resuelvan la situación  (ilegible)
Yo tengo una bodega llena de mercancías y otras que pronto aportarán desde Liverpool, por lo que en caso de que mis propiedades sean confiscadas o destruidas, no perderé tiempo en hacer las debidas denuncias ante usted.
Estoy ansioso por ver la Escuadra del Golfo de EU en las afueras de esta barra, porque creo que su aparición servirá de freno a estos semi bárbaros.
Sabiendo que mi comunicación podría caer en manos de las autoridades locales, dirigirla a usted en forma oficial sería inmediatamente interceptada, he decidido recurrir a esta forma de comunicación. El periódico adjunto marcado con B, contiene otras informaciones del General Arista, que respetuosamente recomiendo a usted leer.
Soy, con gran respeto y estimación, su más obediente servidor, Franklin Chase.
El primero de los periódicos a que hace referencia Chase, es una copia impresa por Perillos y Groizard del correo extraordinario de Matamoros, de fecha 30 de abril de 1846
División del Norte General en Gefe.- El Sr. General D. Anastasio Torrejón, que según indiqué a V. S. pasó á la margen izquierda del río Bravo con la Brigada de Caballería, me avisó ayer desde Carrisitos, (sic) haber batido 70 hombres de la caballería enemiga, haciéndoles prisioneros un capitán, un teniente y 48 individuos de tropa, quedando los restantes muertos en el campo de batalla. Hoy probablemente seguirá el fuego de cañón entre unas y otras trincheras por estar de por medio el río.
Dios y Libertad. Cuartel general en Matamoros Abril 26 de 1846.—Mariano Arista.—Sr. General D. Anastasio Parrodi.
Como habíamos anunciado hace muy poco, nuestro primer encuentro ha sido un triunfo. El corazón nos lo decía: así debió ser: fiábamos en la justicia Divina, y Dios no falta jamás á las buenas causas, y la nuestra es la de la patria, el honor, y la independencia y dignidad Nacional. La tiranía que se quiso introducir por medio de la conquista, no puede hallar séquito entre los mexicanos, porque México no alienta traidores, y traidor sería quien no maldijese el yugo extranjero, y ansiase derramar su sangre en las aras de la patria y el honor nacional. ¡Una y mil veces, honor y gloria a nuestros valientes! Nosotros sabíamos que así sucedería, y así también sucederá siempre: el soldado mexicano es tan leal y patriota que sería una injusticia desconfiar de su valor y en su entusiasmo bélico: la presencia del enemigo le da ardor y entusiasmo que dará la victoria. ¡Victoria! Nombre dulcísimo que suele comprarse de hermanos, pero que esta vez no ha costado la de nuestros valientes y buenos hermanos. Una y mil veces dichosos, los que habéis dado los primeros el grito del honor y hecho flamear el brillante pabellón mexicano con todo su esplendor. Pronto os tendremos nuevas aun más gratas: si la humanidad nos pide compadecer la justicia, la patria grita en nuestros corazones con todo el ardor que presta a los buenos. Mueran los tiranos: mueran los opresores: mueran los conquistadores: Honor, patria, y libertad: esta es la enseña de los mexicanos: es la santa bandera enarbolada por el valiente General Arista, a cuya sombra pelean siempre con entusiasmo los bravos ya que él lo es también, y esta es la palabra a cuyo eco sucumben aterrados los enemigos de la libertad. ¡Honor y gloria al Exmo. Sr. General Arista; pres (sic) y lauros a sus valientes. ¡Gratitud eterna a los buenos soldados! ¡Viva la República Mexicana! ¡Viva la independencia! ¡Mueran los tejanos!

El segundo de los periódicos a que hace referencia Chase, es ejemplar de La Esperanza. Periodico (sic) del puerto de Tampico de Tamaulipas, de Perillos y Groizard, de fecha 30 de abril de 1846, que era jueves.
Este ejemplar publica varios partes oficiales. El primero, de Mariano Arista al Sr. Ministro de guerra y marina, fechado el 12 de abril:
División del Norte.-. General en gefe.-. Núm. 1.-. Exmo. Sr.- La nota de V. E. Fecha 4 del presente, que he recibido por estraordinario, me impone con la más pura satisfacción, de que el E. Sr. Presidente interino ha tenido a bien nombrarme general en gefe de la división del Norte.
Mi corazón entusiasmado padecía fuertemente, porque me hallaba en la inacción. La idea de que podía promover la anarquía o atribuirse a miras revolucionarias mi espontánea presentación en las tropas más inmediatas al enemigo, me retraía siempre y prolongaba mi padecer.
Este relato lo hago a V. E., solo para que conozca si será pura mi satisfacción, y sinceramente elevada mi gratitud al supremo gobierno, por haber sacado mi espíritu de tal conflicto; encontrándome libre de retraerme para dar gusto a mis ardientes deseos de sacrificarme en defensa de los más sagrados intereses de mi amada patria.
Una circular confidencial del Departamento de Estado, el 14 de mayo de 1846, comunica la proclamación del Presidente, declarando que existe guerra entre los Estados Unidos y México ... [Washington, 1846].
El día 14 de mayo, en una circular confidencial al personal diplomático y consular de los Estados Unidos, el Departamento de Estado, anexa la proclamación del presidente, informando que hubo 14 votos en contra en la Cámara de Representantes y dos en la de Senadores. Después se lanza en un largo discurso en el que dice: “La verdad es que hemos soportado tantos insultos y daños lamentables de México, con una paciencia ejemplar, que parece haber sido confundida con pusilanimidad. Probablemente animado por este equívoco, el ejército mexicano ha cruzado el Río del Norte –ha invadido territorio de nuestro país- y ha derramado sangre americana en suelo americano.
El voto del Congreso servirá para convencer al mundo que, este país, ante una crisis, cuando se hace necesario mantener el derecho nacional, y vindicar el honor nacional, la división de partidos desaparece.
Observará en el mensaje del Presidente, copia del cual se anexa, la gran renuencia con la que Estados Unidos ha iniciado esta guerra. Es de nuestro interés, tal como ha sido nuestra inclinación, que México sea una República independiente y poderosa, y que nuestras relaciones con él deberían ser del carácter más amistoso. Las sucesivas revoluciones que lo han afligido (a México) y los hombres que se han puesto a la cabeza de su gobierno, ambiciosos y faltos de principios, han llevado al país al borde de la ruina. Nosotros tenemos un profundo interés de que logre establecer un gobierno estable, suficientemente poderoso y pacífico que prevenga y castigue las agresiones contra sus vecinos. Por algunos años, en nuestra relación con México, hemos incurrido en enormes gastos y sufrido muchos de los inconvenientes de la guerra, mientras nominalmente estábamos en paz. Ese estado de cosas llegó, por fin a ser intolerable.
Vamos a la guerra con México solamente con el propósito de conquistar una paz honorable y permanente. Mientras que planeamos hacer la guerra con vigor, tanto por mar como por tierra, llevaremos la rama de oliva en una mano y la espada en la otra; y cuando quiera que México acepte la primera, nosotros envainaremos la segunda.
Se establecerá de inmediato un estricto bloqueo de los puertos mexicanos, en el Atlántico y en el Pacífico.
Al referirse a los objetivos y propósitos de la guerra, usted deberá guiarse por los sentimientos expresados en el mensaje del Presidente y este despacho.
Los norteamericanos decían entonces: La anexión de Tejas fue una transacción perfecta. Por nueve años, desde la victoria de San Jacinto, Tejas había sido una república independiente, y México no tenía la menor oportunidad de reconquistarla. Aún más, al momento de la anexión, el Gobierno Mexicano, por sugerencia de Inglaterra había aceptado reconocer la Independencia de Tejas, bajo la condición de que esa república no se anexara a los Estados Unidos. Por tanto, no estábamos tomando territorio mexicano al anexarnos Tejas. El nuevo Estado había llegado a la Unión asegurando que el Río Grande era su frontera al sur y al oeste. Por los términos de la anexión, todas las disputas de límites con México, fueron referidas por Tejas al Gobierno de los Estados Unidos. 
Es oportuno hacer aquí una aclaración: A raíz de la independencia de México de España, cartógrafos europeos y americanos fijaron la frontera de Tejas con Tamaulipas en el Río Nueces. Antes de la independencia de Tejas, el Río Nueces era reconocido como la frontera norte de México. España fijó el Nueces como frontera en 1816 y Estados Unidos lo ratificó en el tratado Adams-Onis de 1819 por virtud del cual, Estados Unidos compró la Florida y renunció a cualquier reclamación sobre Tejas.
El Jueves 14 de Mayo de 1846, el Martinsburg Gazette dedicó miles de palabras a la Guerra –aún no declarada- con México. Cabecea: El mensaje del Presidente &c.
Referimos a la atención del lector a las importantes noticias de nuestros “Ejército de Ocupación”. Se podrán encontrar en otra columna. Se podrá ver que “la guerra” ha comenzado –no hay forma de predecir cual será el final de todo esto. Gran entusiasmo prevalece en todo lugar del país a donde ha llegado la noticia. Nutridas reuniones se han celebrado en Nueva Orleáns, Mobile, &c., y nuestro pueblo está respondiendo con gran alacridad(2)al llamado de su patria. No tenemos ningún comentario esta semana y nos contentamos detallando los detalles tal como se presentan.
[...] El Ejército ha avanzado de Corpus Christi el 11 de marzo y se encontraba el 29 del mes pasado en la margen izquierda del (Río) del Norte, frente a Matamoros donde ha acampado en una posición ventajosa, que desde entonces ha sido reforzada con la construcción de fortificaciones.— Se han establecido almacenes en Punta Isabel, cerca del (Río) Brazos Santiago, a treinta millas a la retaguardia del campamento. Las selección de éste punto fue, necesariamente, confiada al juicio del general al mando.
[...] Nuestro comercio con México está virtualmente aniquilado. Era de gran beneficio para ambas naciones; pero nuestros comerciantes fueron disuadidos de entablar juicios por el sistema que las autoridades Mexicanas utilizaron en su contra, mientras que sus solicitudes de indemnización por medio de su propio gobierno se hacían vanamente. Nuestra paciencia llegó a tal extremo que se confundió su carácter. Si hubiéramos actuado con vigor en rechazar los ultrajes y resolver los daños infligidos por México desde el principio, seguramente habríamos escapado de todas las dificultades en que estamos ahora involucrados. Sin embargo, en lugar de ello, hemos extremado nuestros mejores esfuerzos para propiciar la buena voluntad de México. Bajo el pretexto de que Texas, una nación tan independiente como México creyó propio unir sus destinos con los nuestros, México ha tratado de hacer creer que nosotros hemos amputado una parte de su territorio y en proclamas y manifiestos oficiales, repetidamente ha amenazado con hacernos la guerra con el propósito de reconquistar Texas. Mientras tanto, hemos hecho todos los intentos posibles por reconciliarnos. Pero nuestra paciencia ya colmada, aún antes de la reciente información de la frontera del (Río) del Norte. Pero ahora, después de reiteradas amenazas, México ha cruzado la frontera de los Estados Unidos, ha invadido nuestro territorio, y derramado sangre norteamericana en suelo Americano. México ha proclamado que las hostilidades han comenzado, y que ambas naciones están, ahora, en guerra.

Si hay guerra, a pesar de todos nuestros esfuerzos por evitarla, existe por acciones de México, y somos llamados a ella por todas las consideraciones de deber y patriotismo, para vindicar(3)  el honor, el derecho y los intereses de nuestra patria.
Ese mismo Jueves 14 de mayo, desde territorio Tamaulipeco el Martinsburg Gazette escandalizaba por la muerte de un Coronel Cross.
¡¡¡¡De Texas y México!!!! ¡¡¡¡El Cor. Cross, asesinado!!!! Fue encontrado su cuerpo. Del New Orleans Picayune del primero de mayo.
El bergantín Apalachicola su Capitán Smith, arribó a Nueva Orleáns ayer,... dejó Punta Isabel el pasado 22, donde el Mayor Thomas, Furriel a cargo, informó al capitán Smith que se había encontrado el cuerpo del Cor. Cross a cuatro millas del campamento del General Taylor sobre el Río Grande. De las heridas que presentaba el cadáver se colige que fue muerto a lanzadas.
Se reportó además que una persona en Matamoros había dado a conocer que él era el asesino y tenía el reloj y la ropa del Cor. Cross en su poder.
El New Orleans Commercial Times del pasado 1º tiene la siguiente información que fue la última que llegó a esa ciudad. Se supo que el 24 pasado, la goleta mexicana Juanita fue tomada por la goleta americana Flirt y enviada a Brazos Santiago como trofeo de guerra
El General Ampudia ordenó al Cónsul y los Comerciantes americanos residentes en Matamoros, dejar el pueblo y dirigirse a Victoria, con sólo veinticuatro horas para dejar en orden sus negocios. Esta es una violación de los términos existentes entre México y los Estados Unidos de que en caso de guerra, los ciudadanos de ambos países, respectivamente, no serían molestados en sus negocios, y se les concedería para cerrar sus operaciones y abandonar el país, seis meses a aquellos que vivieran en puertos de mar y doce meses a los que vivieran en el interior.
El 14 de mayo, aparecía en el mismo semanario un relato del incidente Thornton, causa eficiente del inicio de la guerra
Importante del Ejército --Una batalla -–Quince americanos muertos, seis tomados prisioneros y cortada la línea de abastecimiento del Gral. Taylor.
El pasado 23 de abril 2,000 soldados mexicanos cruzaron el río. El Cap. Hardeen y el Cap. Thornton fueron enviados con dos compañías de Caballería, 63 hombres en total, a una patrulla de reconocimiento. El viernes por la mañana, cayeron en una emboscada del enemigo, en la que el Tte. Kane y quince hombres fueron muertos, el Capitán Thornton desparecido y el Capitán Hardeen y 46 hombres prisioneros.
Más adelante publicaba un comunicado del Teniente W. S. Henry desde el fuerte Brown acerca del asunto
El Capitán Thornton, sorprendido y derrotado.
En el New Orleans Picayune del 3, encontramos la siguiente carta desde el Campamento.
Campamento frente a Matamoros 26 de abril de 1846
Caballeros-Conociendo que en el presente estado de alarma del público, se cuelan en los periódicos los más exagerados reportes respecto de nuestros asuntos con México, y el bienestar de nuestro pequeño ejército, llevando por ende, dolor y ansiedad al pecho de amigos y familiares de muchos oficiales siento que es mi deber dar a ustedes una rápida pero correcta relación de la captura del Capitán Thornton, un escuadrón del segundo de Dragones por una fuerza Mexicana al mando del Gral. Torrejón. El 24, el Gral. Taylor había recibido reportes de que el enemigo estaba cruzando Río arriba del Campamento. El Capitán Thornton y su grupo fueron enviados en la tarde del mismo 24 a observar el terreno Río arriba y comprobar si el reporte era cierto. Su grupo estaba compuesto por el Capitán Hardee, los Tenientes Kane y Mason, cinco sargentos, cuatro cabos un corneta y 49 soldados rasos. Su guía mexicano regresó esta mañana explicando que habían sido atacados a las ocho de la mañana del 25 por un gran contingente del enemigo y que todo el grupo había sido capturado o destruido. El guía le advirtió (a Thornton) que el enemigo se hallaba cerca y se rehusó a continuar. Esperó hasta la noche, pero al ver ninguno del grupo regresaba, decidió retornar (al campamento). Alrededor de las nueve de esta mañana, un Dragón herido fue traído en una carreta. El hombre que lo trajo, traía también una nota del General Torrejón, que en síntesis decía que debido a que el no llevaba hospital en su comando, en nombre de la humanidad, tenía el privilegio de enviarle dos Dragones heridos en el combate habido por la carga que un oficial Americano de caballería hizo contra su destacamento de 200 hombres. Después informaba que el resto del grupo de Dragones eran sus prisioneros y decía que serían tratados con toda la consideración debida a los prisioneros de guerra, de acuerdo a las costumbres de las naciones civilizadas.

 

Del Dragón herido obtuvimos los siguientes hechos: Que la carga fue hecha en campo abierto; que cuando se dio la orden de cargar, sólo se veían unos cuantos enemigos; pero que al pasar una loma se pudo ver el total del destacamento Mexicano. Se hizo fuego sobre ellos y enseguida fueron tomados prisioneros. Ellos no sabían lo ocurrido al Capitán Thornton. El Capitán Hardee y el Teniente Mason eran prisioneros pero estaban bien. Reportan que el Teniente Kane recibió balazos y temían que estuviera muerto. Diez hombres habían sido heridos. Antes de que la carreta dejara el lugar, uno de los dos hombres mencionados en la carta había muerto. Por el tono la nota del General Torrejón parece ser que acusa al Capitán Thornton de haber cargado contra su destacamento. Uno no puede imaginarse de tal locura de cargar contra doscientos hombres con 63, y es de presumirse que había sido rodeado y se lanzó a la carga para intentar huir. El tiempo aclarará todo esto. La captura del destacamento del Capitán Thornton, y la triste muerte del Coronel Cross, son el melancólico inicio de la guerra. Digo guerra; porque no hay duda de su existencia, y a menos que se firme un armisticio en diez días, habrá algunos duros combates. El enemigo se está agrupando en grandes números, y creo que fácilmente su fuerza se puede estimar en alrededor de los cinco mil. El Gral. Taylor está apresurando el trabajo en las fortificaciones, y tengo entendido que ha solicitado cuatro mil voluntarios –dos mil de Luisiana y dos mil de Texas. Si el enemigo pelea limpio, no dudo en nuestra capacidad para derrotarlos, pero si nos van a presentar una segunda edición de la Guerra de Florida, esto será un asunto muy enojoso. De ustedes, atentamente, W. S. Henry, Teniente E. U. A.
15 de mayo de 1846 decreto aparecido en el Diario Oficial del Gobierno Mexicano
El Congreso, viendo que se desmoronaba el gobierno de Paredes, el 7 de julio decretó que las atribuciones del mismo estarían sujetas a los artículos 76, 77 y 78 de las Bases Orgánicas. Esto quería decir que las Bases Orgánicas eran la ley fundamental del país. Declaración fuera de tiempo, porque el régimen de Paredes estaba por desmoronarse. El 28 de julio, Nicolás Bravo se hizo cargo del gobierno, pocos días antes de que estallara una nueva revolución contra el general Paredes y Arrillaga.
El Richmond Enquirer del 19 de mayo de 1846, reportaba el Lunes por la mañana el deseo de los virginianos de colaborar en la guerra y su análisis del tema
[...] Parece que muchos no le dan importancia al conflicto con México, pero debe ser aparente para cualquiera que conozca el carácter de los Mexicanos, con la topografía de su país, y la naturaleza de nuestro propio gobierno, que esta guerra Mexicana, que hoy está en marcha, no será ni corta ni fácil. En vista de tal estado de cosas, proponemos la inmediata formación de una Legión, que sería conocida como La Legión de Virginia, que consistiría en ocho compañías de Infantería, cuatro de Artillería y cuatro de rifleros, que ofrecerá sus servicios al Presidente de los Estados Unidos para la invasión de México. No incluimos caballería, ya que no entra en los planes que tenemos en mente.

El Gral. Taylor ocupa la margen izquierda del Río Grande, y, tenemos la confianza absoluta de que, con los refuerzos que pronto recibirá será suficientemente fuerte para tomar Matamoros y empujar hacia atrás al ejército de Arista al interior de su propio país. A fin de alcanzar la porción más importante y rica de México al dejar atrás el Río Grande, tenemos entendido que es necesario cruzar a través de ciertos sitios muy escabrosos, otros  excesivamente montañosos, con extensas planicies más allá, muy expuestas a la sequía; todo ellos habitado por una población muy resistente, que se puede decir vive a lomos de caballo, que están familiarizados con todos los pasos y recovecos para la defensa, que están acostumbrados a las emociones y las adversidades de las revoluciones, y quienes, llevando frente a ellos sus manadas de ganado, dejarían a un ejército invasor a expensas totalmente de sus propios abastecimientos, que para ser transportados a tan grandes distancias implicaría inmenso trabajo y gasto. No dudamos que el Presidente de Estados Unidos esté perfectamente informado de estas realidades.
[...] Tenemos todas las razones para creer que un bien diseñado y no menos pronto y vigoroso plan de opresiones sea adoptado por el Ejecutivo; y se nos ocurre como probable, pensando en todas las circunstancias, que una parte de ese plan sea, enviar fuerzas por mar a atacar Tampico y Vera Cruz. Estos son dos grandes e importantes puntos del golfo de México, y los únicos puntos, excepto el poco importante de Tuzpan (sic) a través de los cuales México recibe todos los suministros del exterior. Vera Cruz fue elegido por los Franceses para su ataque en 1837, cuando el Castillo de San Juan d’Ulloa (sic) cayó bajo el fuego de su cañones. Tampico fue elegido por los españoles para desembarcar miles de tropas al mando del General Barradas en 1829, cuando hicieron su último intento de reconquistar sus posesiones en el Continente Americano. Enviemos nuestras fuerzas a Vera Cruz y Tampico, y mientras el Gral. Taylor avanza de Matamoros a Leona Vicario(5)
y cae sobre Zacatecas, enviemos al destacamento de Tampico sobre San Luis Potosí (la clave del rico tesoro de las minas mexicanas), y una vez que se unan ambas fuerzas, podrán bajar sobre Guanaxuato y Querétaro, mientras el destacamento de Vera Cruz, habiendo desembarcado en el río Alvarado y atacado la ciudad por retaguardia, mientras la escuadra atacaba el Castillo por el frente, podrá marchar a través de Jalapa, Perote y Puebla, y reunirse con el otro destacamento en la ciudad de México, la capital del país y centro de su riqueza.
Permítase, pues, la formación de una Legión de Virginia, constituida por hombres que brazo con brazo, como hermanos, animados con el orgullo del nombre –quienes, imbuidos con el espíritu del bravo Nelson de York-Town, cuando ordenó derruir su propia casa porque protegía al enemigo, dejarán sus negocios y sus intereses, ya echarían hacia delante para emular a sus ancestros, que no tienen, en la historia del mundo, hasta ahora, quien los supere y que constituyen el alto honor y la devoción patriótica.
Más adelante, el mismo ejemplar, al reportar la votación en el Congreso, se demuestra que no todos los políticos estaban a favor de la guerra:
El siguiente incidente, que ocurrió en la cámara de Representantes, al ser considerada la ley para proveer para la continuación de la guerra existente entre los Estados Unidos y la República de México, el Martinsburg Gazette publica como parte de la historia este pasaje: la continuación de la guerra existente entre los Estados Unidos y la República de México, el Martinsburg Gazette publica como parte de la historia este pasaje:
Cuando los procedimientos de la Cámara ordenaban ponerla en limpio para una tercera lectura, el Sr. Garret Davis se levantó y dijo: Sr. Presidente, pido a la Cámara me disculpe de votar en esta ley, y referiré brevemente las razones que tengo para no hacerlo.
Esta es una medida, directa e indirectamente, de gran importancia pero, sin embargo, no se ha permitido a ningún miembro del Partido Whig  una oportunidad, un solo instante de decir una sola palabra respecto a ella. Por lo que veo respecto a la suerte que tendrá el valiente General y su pequeño ejército en la ribera del (Río) del Norte, realmente no hay necesidad de urgir que, por medio de esta asamblea, se tome una medida tan extraordinaria sin paralelo en la historia.

Él (Taylor) está en una frontera a tres mil millas de distancia. En ejercicio del poder discrecional con que fue investido por el Ejecutivo, ha solicitado 10,000 hombres a los Gobernadores de los Estados vecinos . en este momento, el destino del General Taylor y su valiente banda está sellado, y no dudo que el pronto socorro que hasta el momento ha recibido de los estados contiguos a su teatro de operaciones le ha dado tal fortaleza que ha derrotado y hecho retroceder al enemigo, y que su estandarte victorioso flota en este momento sobre Matamoros. Como quiera que sea, su destino está sellado, y cualquier cosa que hagamos ahora, será muy tardío para influir en los acontecimientos. Por tanto, no debe haber ninguna objeción válida para dar un día más a la consideración de esta ley, y nadie podría desear nada más. Pero la altiva mayoría dominante no permitirá ni esto.
Sin embargo, Sr. Presidente, yo tengo una objeción al preámbulo (6) de esta ley. Este refiere que existe guerra entre los Estados Unidos y México, y que esta guerra fue iniciada por México. No se puede negar que existe un estado de guerra informal entre ambos países; pero que México la inició es absolutamente falso, y yo objeto el preámbulo porque establece tan enorme falsedad. Estoy totalmente a favor de asignar el dinero y alzar en armas la fuerza que la ley provee. Para estos propósitos es suficiente para mí el que nuestra patria esté en guerra, sea esta formal o informal, ya sea que la haya empezado México o nuestro Gobierno. Sólo pido se nos informe si nuestro ejército se haya en peligro, y si esto ocurre en territorio de Estados Unidos o de México, y para rescatarlos, yo estoy listo votar por todos el dinero y los hombres aunque sea hasta los últimos recursos del país. Pero me opongo solemnemente el profanar esta medida con la mentirosa afirmación de que México empezó esta guerra. Esta afirmación no es necesaria para dar algún efecto especial a la ley. De haberse omitido y rechazado, no dudo que la ley tendría el voto unánime de la Cámara. Pero este no era el objetivo de sus autores. Su propósito era hacer que los Whig votáramos en contra o forzarlos a ayudar a construir un refugio a la administración, votando una ley que adelanta, innecesariamente, que la guerra fue iniciada por México.
Señor, si la ley debiera contener una afirmación en verdad y justicia, esta debía ser que esta guerra fue iniciada por el Presidente. El río Nueces es la verdadera frontera occidental de Texas. El territorio entre ese río y el Del Norte, es parte de México y que esa potencia tenía poblaciones y habitantes ahí. Meses atrás, el Presidente, por su voluntad, ordenó al Gral. Taylor y su ejército tomar posiciones en Corpus Christi, en la ribera derecha del Nueces, donde se mantuvieron por un tiempo considerable después del inicio de esta sesión del Congreso. En marzo pasado, bajo estrictas ordenes del Presidente, él se movió a través del territorio disputado hasta el (Río) del Norte. Las autoridades Mexicanas le advirtieron en varios puntos, que había invadido su territorio, protestando por la agresión. Le advirtieron que, a menos que se retirara al este del Nueces, se considerará que está en pie de guerra contra México y ellos tendrán que recurrir a la fuerza. El hace referencia a las estrictas ordenes del Ejecutivo, y en su ejecución avanza sobre Matamoros fortifica una posición que domina la ciudad y monta una batería de cañones a trescientas yardas de la ciudad. Apuntando contra su plaza pública, y desde ahí podría en pocas horas destruir la ciudad. Después bloquea el puerto de Matamoros, expulsa buques británicos y americanos, y dirige la captura de una goleta española. El Comandante Mexicano considera todo esto como actos de guerra y, el 25 de abril, el Gral. Taylor es informado por un mensajero del campo mexicano, que las hostilidades existen y que ellos las continuarán de acuerdo a los usos de las naciones civilizadas. Esa noche un destacamento de ejército mexicano cruza el río Grande, El Gral. Taylor envía una patrulla de reconocimiento que ataca a las mexicanos, y así, tenemos una sangrienta guerra en marcha.Fue nuestro Presidente quien empezó la guerra. Él ha cometido por meses una serie de acciones. Él no se ha dignado consultar, no digamos ya solicitar su autorización al Congreso, que está investido por la Constitución de la exclusiva capacidad de hacer la guerra. Ahora, en verdad, cuando inesperadamente ha resultado en reveses sangrientos, los amigos del Presidente en el Congreso para protegerlo acusando a México de ser el iniciador de la guerra, y él, con toda sangre fría, enseña a otros a sacrificar a un veterano y valiente oficial, siempre que sea necesario para cubrir sus errores y su incompetencia.

Tengo aún otra objeción contra la ley. Todo lo que se propone para votar por esta ley se le está confiando a él. El deberá conducir esta guerra. El es nuestro comandante en jefe, nuestro Generalísimo de ejército y armada. Él sabe, o debería saber, cuánto dinero y cuántos hombres requiere su exigencia actual; y sin embargo no ha dado una cifra o un número de tropas, como ha sido uso invariable de anteriores Presidentes en estos casos. Él nos deja actuar a nuestro juicio de acuerdo a la información que existe en este recinto. ¿Debemos entender con esto que abandona todas las responsabilidades y deberes de presidente y Comandante en Jefe en la conducción de esta guerra? ¿Acaso él pretende que el Congreso entienda como si les dijera (lo que debe ser evidente ahora a toda la nación) No tengo lo que se necesita para la alta posición que ocupo. No sé qué decirles respecto a las cantidades de dinero y hombres que ustedes deben autorizar para rescatar el renombre militar del país de la oscura nube que ahora lo oscurece. En este importante tema ustedes deben asumir mis deberes y responsabilidades, y adoptar las medidas necesarias para vindicar el herido honor de la nación? Si esta fuera la situación del Presidente, él está exhibiendo más sentido común que en todos los actos de su administración; de no ser así, el muestra, como siempre, su reprobable usual actitud secretista (7) Pero en suma, señor Presidente, la esencia del Proyecto de Ley son los pertrechos de guerra que serán requeridos antes de que la nación salga de esta dificultad. Aprobaré los abastecimientos del Proyecto de Ley con absoluta y sincera alacridad, al mismo tiempo que protesto contra las falsedades. Desde que la comedia empezó, yo he estado por pelear contra México en nuestro suelo, en el de México, en todos lados, hasta que los hagamos retroceder más allá del Río Grande, y recuperemos nuestro antiguo prestigio y renombre. Entonces, yo estoy a favor de retirar nuestro ejército más allá de la margen izquierda del Nueces, y entonces, establecer por medio de un tratado todos los temas en disputa con un país débil y aturdido en los términos más liberales. [El Sr. Davis fue frecuentemente interrumpido con llamados al orden, y finalmente, al sentarse declaró que retiraba su solicitud de que se le excusara de votar, y dijo que aprobaría la Ley.
Los miembros que votaron contra la Ley fueron: los Sres.  John Quincy Adams, Ashmun, Cranston, Culver, Delano, Guildings, Grinnel, Hudson, Daniel P. King, Root, Reverance, Strohm, Tilden, Vance —14 en total.
Cuando se procedió a la última votación, los siguientes miembros dieron a conocer la razón para votar o no. Cuando se nombró al Sr. Bayly, él se levantó y dijo: Sr. Presidente, solicito se me excuse de votar. No puedo votar en silencio sin ubicarme en una situación paradójica(8) Considero esta Ley como una virtual declaración de guerra, hecha sin la recomendación del Ejecutivo; ya que entiendo que el Ejecutivo no está recomendando una declaración de guerra, y es hecha también, sin saber si la invasión de nuestro territorio y los actos de agresión fueron aprobados o no por el Gobierno de México. Este podría repudiar los hechos y hacer las reparaciones del caso. Por tanto, no tengo deseos de aprobar esta declaración de guerra. No considero necesaria tal declaración para enfrentar la emergencia. Por otro lado estoy más que dispuesto a aprobar el abastecimiento de tantos pertrechos, hombres y medios como sean necesarios para socorrer a nuestro ejército y rechazar la invasión. Por tanto, dada la situación en que me encuentro, debo declinar hacer esto o aprobar la Ley frente a la Asamblea. Si no se me excusa, aprobaré la Ley, ya que considero que negar los abastecimientos en estas circunstancias, es un mal mayor. El Sr. B. Retiró su petición de ser excusado. 
Cuando el Sr. Albert Smith fue nombrado, él se levantó y dijo: Sr. Presidente, apruebo la Ley, pero lo hago bajo protesta por el preámbulo de la misma, tan falsa en sus planteamientos y que opera como un fraude a la nación.

Retiró su petición de ser excusado. 
Cuando el Sr. Albert Smith fue nombrado, él se levantó y dijo: Sr. Presidente, apruebo la Ley, pero lo hago bajo protesta por el preámbulo de la misma, tan falsa en sus planteamientos y que opera como un fraude a la nación.
Y en el mismo periódico se publica una interesante nota acerca de la geografía de México. La geografía de México &c., desde el campo de batalla.
El periódico The New York Sun publica la siguiente descripción de México, de Matamoros a las salas de los Moctezumas, que seguramente serán de interés en estos momentos.
El Ejército de EU está apostado en la margen izquierda del Río Grande, frente a Matamoros, a una distancia de 90 millas de la costa por el tortuoso canal del río, pero solo a 30 o 40 por la ruta de Punta Isabel, una bahía de la costa de Texas, a unas diez millas al norte del Río Grande. Este último es la frontera entre Texas y México, como asegura Estados Unidos. México afirma que el Río Nueces es la frontera real ya que ese río era la frontera de Texas con Tamaulipas del antiguo estado de Tejas antes de su Independencia. Pero Texas pretende que es el Río Grande, ya que gente de ese distrito se unieron a ellos en la defensa de la Constitución Mexicana de 1824, y en la guerra de Independencia que exitosamente libraron contra la tiranía Mexicana.
De Matamoros a la ciudad de México hay un buen camino, con cinco o diez puestos militares a todo lo largo de la ruta.
Un ejército Americano de cincuenta mil hombres, cruzando el Río Grande en Matamoros, podría fácilmente marchar a través del país hasta la ciudad de México. Yucatán, en el sur, está actualmente en pie de guerra contra los déspotas  que gobiernan en la capital; y el pueblo de Vera Cruz y otros Estados del centro de México, están reclamando el regreso de Santa Anna, (que está actualmente en Cuba) y la restauración de la República. Las facilidades para la movilización de nuestro ejército y el trato con el pueblo mexicano favorecen la rápida ejecución de las operaciones militares. Desde Galveston a Punta Isabel hay 320 millas. De Nueva Orleáns a Punta Isabel hay 802. De Nueva Orleáns a Vera Cruz 1500. De Yucatán a la ciudad de México hay 900 millas –La población de la ciudad de México alcanza los 180.000 habitantes. Altas montañas se alzan a la distancia a todo el alrededor de la ciudad, pero su ubicación , a pesar de estar debajo del Trópico de Cáncer es notable por su sanidad y en verano el calor es menos severo que en Nueva York o Filadelfia.
A la ciudad se llega por excelentes caminos que la alcanzan desde todas direcciones, y por los cuales se transportan los minerales de plata y oro, provenientes de un centenar de las minas mas ricas del mundo.
La magnificencia de los edificios principales –algunos con incrustaciones de oro y plata valuadas en muchos millones, y que contienen ricos tesoros escondidos por los avariciosos- ha excitado la admiración de los viajeros. Sin embargo, con todas sus riquezas, México es pobre. Su pueblo es mantenido en la ignorancia por la tiranía de unos cuantos, y su riqueza es llevada a otras tierras, a hinchar las utilidades del comercio que ellos jamás gozarán. El mexicano pobre se arrastra indiferente en las descuidadas minas de plata, perdido en la contemplación de su abyecta condición. ¡La mano de hiero del despotismo está sobre él!
Más adelante el periódico cuestiona ¿Por qué estamos en guerra? y un corresponsal en Washington da una interesante respuesta
El corresponsal en Washington del New York Herald hace la pregunta y responde como sigue:
¿Cómo o (ilegible), fueron obligadas las tropas del Gral. Taylor avanzar hasta la margen izquierda del Río de Norte? Es una pregunta que se hace frecuentemente pero que rara vez se responde en forma satisfactoria. Ahora le daré a usted la respuesta correcta a la pregunta. Por los términos de anexión de Texas, ese Estado utilizará las tierras públicas para pagar su deuda. Una investigación encontró que en el territorio de Texas propiamente dicho, todas las tierras públicas habían sido despilfarradas por el Gobierno de la República y, consecuentemente, los tenedores de papeles de deuda Tejana, perdieron la esperanza de recibir el pago. Por tanto, se hizo necesario saquear a México de esa gran porción de los Estados de Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua, que se encuentran entre el Río Bravo del Norte y el río Nueces, al occidente del cual la República de Texas jamás tuvo jurisdicción, ni civil ni militar, ni la más pálida sombra de posesión aparte de la que surgió de un acto de su Legislatura, que declaró que el Bravo era su frontera occidental, pero si ahora, a un enorme costo de sangre, dinero y honor nacional, los Estados Unidos robarán a México el vasto territorio que se extiende entre el Bravo y el Nueces, el Estado de Texas lo reclamará como de su propiedad, para así poder pagar su deuda nacional. ¿Alguien sabrá cuantos papeles de deuda Tejana estarán en manos de miembros del partido en el poder, que han proyectado este saqueo y latrocinio?

y Chihuahua, que se encuentran entre el Río Bravo del Norte y el río Nueces, al occidente del cual la República de Texas jamás tuvo jurisdicción, ni civil ni militar, ni la más pálida sombra de posesión aparte de la que surgió de un acto de su Legislatura, que declaró que el Bravo era su frontera occidental, pero si ahora, a un enorme costo de sangre, dinero y honor nacional, los Estados Unidos robarán a México el vasto territorio que se extiende entre el Bravo y el Nueces, el Estado de Texas lo reclamará como de su propiedad, para así poder pagar su deuda nacional. ¿Alguien sabrá cuantos papeles de deuda Tejana estarán en manos de miembros del partido en el poder, que han proyectado este saqueo y latrocinio?
El 21 de mayo, Juan Martín de la Garza y Flores, Gobernador de Tamaulipas, emite un proclama
Juan Martín de la Garza y Flores, Gobernador Constitucional de Tamaulipas á todos sus habitantes sabed:
Que ocupada la ciudad de Matamoros el día 18 del mes actual por las fuerzas de los Estados Unidos del Norte, ha quedado segregada de hecho del resto del Departamento, mientras dure su ocupación militar y que en tal concepto, este Gobierno se halla en el caso de dictar las medidas que demanda la actual situación de dicha Ciudad: Por tanto, ínterin el Gobierno Supremo de la Nación emite las que entienda ser más conducentes, he venido a acordar y decretar:
1º. Queda suspensa el día de hoy toda comunicación entre los habitantes del Departamento y la Ciudad de Matamoros.
2º. Se prohíbe todo tráfico entre los mismos habitantes y la expresada Ciudad.
3º. Los infractores de las precedentes disposiciones quedan sujetos a las penas establecidas por las leyes.
Y para que llegue noticia de todos, y ninguno alegue ignorancia, mando se imprima, publique y circule a quienes corresponde para su cumplimiento.
Ciudad Victoria, Mayo 21 de 1846 Juan Martín de la Garza y Flores José A, Fernández primer oficial.
En una Extra del periódico Union, el sábado 23 de mayo refritea algo aparecido a su vez en una Extra de lunes 18 a las 10 de la mañana del Mobile Daily Advertiser respecto a la que ya se alude como guerra Mexicana.
Union--Extra. Sábado, 23 de mayo de 1846.De la extra del Mobile Daily Advertiser del lunes 18 de mayo a las 10 a. m.
Del teatro de la guerra.- ¡Gloriosas noticias!-- ¡Triunfo de las armas Americanas-- ¡El General Taylor victorioso de nuevo! ¡Ruta del ejército Mexicano!
Por el vapor Col. Harney en New Orleans. [Corresponsalía del Tropic.]
Anuncio de la llegada de voluntarios – Inesperada llegada del Comodoro Conner al Brazos Santiago.—El General Taylor inicia marcha hacia Matamoros .—El Comodoro Conner refuerza Point Isabel.—Noticias del campo de batalla.--Retirada.--Captura de Artillería.—Oficial Mexicano muerto por sus propios hombres.—El Capitán Page herido.—Los voluntarios de Louisiana.—Marinos del Tío Sam en tierra.
10 de mayo Brazos Santiago. (Punta Isabel)
Desde mi última (no recibida) ha habido dos arribadas, el Nueva York y el bergantín Millaudon. Este último trajo noticias de que seis vapores con cuatro mil voluntarios iban a zarpar cuando el lo hizo. Esta noticia nos dio mucha alegría, ya que no esperábamos los resultados que han alcanzado nuestras tropas.
El General T (Taylor) ha enviado despachos a Vera Cruz, cuyo contenido no conocemos, pero había el rumor de que el mencionado Vera Cruz sería bombardeado. Juzguen, entonces, nuestra sorpresa cuando al amanecer del día siguiente, todo el escuadrón, (Excepto el Falmouth) apareció frente a nuestro puerto. El Comodoro no había recibido los despachos, pero se le informó en Vera Cruz que los Mexicanos habían enviado 6 o 7 mil soldados para asistir al Gral. Arista en destrozar al Gral. Taylor.

 (Excepto el Falmouth) apareció frente a nuestro puerto. El Comodoro no había recibido los despachos, pero se le informó en Vera Cruz que los Mexicanos habían enviado 6 o 7 mil soldados para asistir al Gral. Arista en destrozar al Gral. Taylor.
Por tanto, el Comodoro C (Conner), pensó, muy sagazmente, que su presencia aquí haría algún bien para reforzar al Gral. T. El fue bien recibido, ya que el General Taylor se había marchado la tarde anterior para encontrar y conquistar al enemigo, llevando con el dos mil doscientos hombres, incluidos los carromateros, con doscientos cincuenta carromatos cargados con municiones, provisiones &c., que seguramente era sabido por los mexicanos ya que los vehículos habían sido cargados desde el pasado lunes, para cumplir de inmediato la orden de marcha. El General T. dejó Punta Isabel con apenas poco más de cuatrocientos hombres para defenderla. El Comandante aquí, Mayor Munroe, solicitó al Comodoro Conner tantos hombres cuantos pudiera mandarle, ya que se comenzó a oír cañoneo a eso de las 2 de la tarde del 8, que continuó con pocas interrupciones hasta anochecer. El Com. C. Envió a tierra 250 hombres y el día 9, 400 o 500 más, que deja el lugar con fuerza suficiente para resistir un ataque de 20.000 hombres.
Créanme cuando digo que aquí hubo el más grande entusiasmo toda la tarde del 8, ya que podíamos oír claramente los cañonazos del campo de batalla.
En la tarde del 8, los Sres. Murray y Bacon se ofrecieron para ir y enterarse de los sucedido.
En la mañana del 9, un muchacho negro llegó al campamento, y contó una historia de la batalla, para dado de que había huido dejando a sus compañeros carromateros, no se le creyó.
A las 3 de la tarde del 9 los Sres. M. Y B. Regresaron y relataron lo que sigue:
Llegaron al campamento actual del General Taylor, a dieciséis millas de aquí a las 3 de la tarde; ahí supieron que el ejército había marchado hasta unas 13 millas de aquí, cuando vieron a los mexicanos formados en batalla a lo ancho del camino. Inmediatamente ordenó que los carromatos se detuvieran hasta que pasar la 2ª. Brigada. Los Mexicanos estaban en un prado cerca del extremo de un chaparral. Cuando el General Taylor llegó a unos tres cuartos de milla, ellos (los Mexicanos) abrieron fuego con su artillería ligera. El General Taylor llegó con las compañías del Capitán Duncan y del Mayor Ringgold, y en eso estuvieron hasta el anochecer, cuando los Mexicanos se retiraron al borde del chaparral y cesaron el fuego.
Entonces el General Taylor disparó diez o quince cañones contra ellos, y empezó a construir dos parapetos. Al amanecer los mexicanos estaban en el borde del chaparral. En una reunión de estrategia con el Gral. Taylor, se decidió que una brigada avanzara hasta el chaparral, con la esperanza de atraer a los Mexicanos a reanudar el combate, pero mientras más tropas avanzaban, menos Mexicanos había, pues se retiraron dejando tres piezas de artillería , gran cantidad de municiones, entre cuatro y seiscientos muertos sobre el campo, y solo Dios sabe cuántos heridos que se llevaron. Un Mexicano que estaba en una de las baterías, dijo que todos los que manejaban los cañones habían muerto y solo él quedaba con vida. Aseguró que la rapidez de tiro de nuestros cañones son algo que nunca habían soñado. Un oficial Mexicano, tratando de reagrupar a sus hombres, se encontró con que no lo obedecían y empezó a darles sablazos cuando sus propias tropas lo acribillaron. Nosotros tuvimos 11 muertos y alrededor de 10 heridos de muerte.
El Cap. Page del 3º, perdió la parte baja de su cara de un cañonazo- se cree que se recuperará, aunque horriblemente mutilado. El Mayor Ringgold recibió balazos en ambos muslos no fracturaron ninguno de sus huesos, a pesar de que las balas mataron a su caballo, lo que es una maravilla. Nuestro informante dice que el campo de batalla estaba cubierto de cadáveres, y que en el campo del Gral. Taylor, se oyeron toda la noche los lamentos de los Mexicanos heridos. El comandante de los Mexicanos era el Gral. Mejía. No hay duda de que se han retirado y cruzado el río. Cuando los voluntarios regresen ustedes podrán escucharlos decir de los “jolgorios en las salas de los Montezumas”, o paz y buena voluntad serán correados en esos ampulosos Mexicanos. Es una sorpresa el que hayan muerto tan pocos en nuestro lado.
En esa decisiva batalla el General Taylor perdió alrededor de sesenta soldados entre muertos y heridos, entre los heridos que se hallan [...] el Tte. Cor. Payne del 4º de Artillería. El Mayor Ringgold, bien conocido comandante de las Artillería volante, también murió el día 11 de las heridas recibidas en la acción del día 8.

El fuerte.

Los Mexicanos han continuado disparando sus cañones sobre el fuerte frente a Matamoros, casi desde que el General Taylor marchó hacia Punta Isabel.
 El bravo y galante Mayor Brown murió de las heridas recibidas en un muslo por la explosión de una granda del enemigo. Su herida no se consideró de peligro, pero al ser colocado en una de las madrigueras a prueba de balas, su muerte ocurrió por falta de aire fresco. Su muerte es profundamente deplorada por el ejército; su intrépida conducta en frustrar todos los intentos del enemigo de destruir el fuerte, los preparó para darse cuenta del resultado que les espera con nuestro valiente ejército. La resistencia del fuerte y la habilidad con la que es defendido es incomprensible para los Mexicanos; y en realidad así es, ya que han disparado al menos 1,400 tiros de balas y granadas contra la construcción y cada mañana presenta la misma apariencia; nuestras pérdidas han sido de dos o tres en el fuerte. La práctica constante que ha tenido el enemigo disparando contra él, les ha enseñado a dar la adecuada puntería a sus cañones y casi todos los tiros caen dentro de la construcción. Por su parte los cañones del fuerte no están quietos, y las murallas, terraplenes y casas de Matamoros exhiben ruinas como las de una ciudad con cientos de años que se abren al cielo cantando su lamento por su desolación.
La corbeta de guerra St. Mary arribó de Pensacola el día 10; el vapor Mississippi el 12 de Vera Cruz. El Bainbridge está a las afueras del Río Grande reforzando el bloqueo. La goleta Flirt zarpó para Nueva Orleáns el día 7.
El Gral. Vega es el Cor. Vega que fue capturado por las fuerzas tejanas en la matanza de San Jacinto. Él estuvo también en la caída del Álamo y es un oficial valiente y cumplido.
En una nota de último minuto del Picayune, encontramos lo siguiente:
El ejército Mexicano estaba tan confiado en la victoria que se habían hecho toda clase de preparativos para celebrarla, pero todo lo preparado cayó en manos de los Americanos, en su huída, muchos de los Mexicanos fueron al río y se ahogaron en su intento de atravesarlo a nado.
El General Taylor llegó al fuerte la tarde del combate y la mañana siguiente dejando toda la fuerza ahí, regresó a Punta Isabel a donde llegó la tarde del 10 sin ser molestado. La mañana del 11 regresó al campo frente a Matamoros. Es innecesario decir que él y su ejército se encuentran con el mejor de los ánimos.
El Richmond Enquirer del 26 de mayo habla de la inexistente Armada Mexicana.
Un periódico Mexicano publica la lista de los barcos a los que, por ordenes del Presidente Paredes, se deberá reducir la Amarad Nacional.
En Vera Cruz, los bergantines Libre y Mexicana y una cañonera con 62 hombres en cada bergantín.
En Tabasco, las goletas Águila, con 53 hombres y Libertad, con 30.
En Tampico las cañoneras Queretana, Poblana, y Victoria, con 30 hombres cada una.
En Matamoros las cañoneras Guerrero y Union, con 30 hombres cada una.
El Martinsburg Gazette del Jueves 28 de mayo empezaba a usar términos ofensivos para calificar a los mexicanos.
Las noticias que publicamos esta semana desde el teatro de operaciones, están bien calculadas para producir la más poderosa sensación por todo el país. Es cierto, la victoria –la gloriosa victoria corona nuestras armas, sin embargo, algunas de las mejores sangres han sido derramadas por el enemigo. Esta sangre deberá ser vengada –esperamos ver los 50,000 voluntarios llamados de una vez al servicio- y a nuestra armada bombardear todos y cada uno de los puertos mexicanos al alcance de nuestros cañones. El trabajo ha comenzado –no nos detengamos sino hasta los salones de los Moctezumas. La conducta infiel y desagradecida de México merece el látigo del escarmiento –ha insultado nuestra bandera –invadido nuestro suelo –robado y asesinado a nuestra gente y, aunque por sentir lástima de su debilidad nos hemos controlado, ahora la paciencia ha cesado de ser una virtud. Si México no puede entender paciencia y magnanimidad de parte de su hermana República, deberá entender la fuerza a punta de bayoneta.
Recomendamos el extracto de un artículo en el New Orleans Courier a todos nuestros lectores. A nuestro juicio, apunta a la forma adecuada para una campaña corta y victoriosa.
Marcha inmediata a la Ciudad de México.
Cuando los refuerzos que partieron de este lugar anoche y esta mañana se unan al Gral. Taylor, el total de tropas bajo su mando ascenderá a unos 8000 incluyendo las de Punta Isabel y frente a Matamoros. Esta fuerza será suficiente para rechazar cualquier asalto en ambas fortalezas y para mantener abierta la línea de comunicación entre las dos. Pero ocupar una posición en la margen derecha del río y penetrar al interior de México, se necesitará una mucho mayor fuerza.

[…] Esta guerra con México no terminará con una batalla, la captura de dos o tres pueblos, el bombardeo de los puertos de mar y el bloqueo de la costa. Los Mexicanos son una raza orgullosa e ignorante, y por tanto obstinada. No cejarán, pasivamente, hasta que su capital sea ocupada por el ejército Americano y la mayor parte de su país invadido.
 [...] Es inútil en este momento especular acerca del plan para conducir la guerra que adoptará nuestro gobierno. Los puertos Mexicanos en el Pacífico están a la merced de la escuadra.
El Richmond Enquirer del 29 de mayo publica lo siguiente
El N. O. Picayune da más información sobre las noticias de México por el Mandar
El pasado día 7, se recibió en Vera Cruz una carta de Tampico, en la que se anuncia la muerte del Cor. Cross de nuestro ejército. Las circunstancias de su cruel destino se detallaron: Fue aprehendido por una partida de Rancheros armados que lo colgaron de inmediato en un árbol.
En el periódico oficial encontramos los documentos que acompañaron al Manifiestos del Gral. Paredes del pasado día 23. Consisten en los reporte Mexicanos de los eventos ocurridos en el Río Grande hasta el 14 de abril, con la correspondencia entre los Grales. Ampudia y Taylor.
Respecto a la revocación de la comisión del Gral. Almonte, El Tiempo supone que se hizo, ya sea porque el Gobierno ha obtenido prueba de sus proyectos revolucionarios, o desconfiaba de sus sentimientos hacia la Administración. De cualquier forma, se le ordenó permanecer en La Habana.
El Locomotor está muy satisfecho de la pronta preparación que se ha hecho del Castillo de San Juan de Ulúa para dar una cálida recepción a la Escuadra del Comodoro Conner.
El Editor del mismo periódico habla en los más encomiásticos términos, del estado de las fortificaciones del castillo. Desde 1838 una batería sobre el glacis del Castillo con 40 0 50 morteros de enorme tamaño. De que los cañones y la pólvora en el Castillo está bien, no tenemos ninguna duda, ¡ya que fueron comprados en Estados Unidos! Con relación a esto podemos añadir que un caballero que llegó aquí ayer de Vera Cruz, quien viene aquí con el expreso propósito de comprar pólvora para el Gobierno Mexicano.
Los Mexicanos alejados del teatro de la guerra estaban absolutamente convencidos de la victoria en el Río Grande. Fundan sus esperanzas en la simple superioridad numérica. Calculan el número de sus tropas en por lo menos 10,000 y el del Gral. Taylor en menos de 3,000.
Los Mexicanos alejados del teatro de la guerra estaban absolutamente convencidos de la victoria en el Río Grande. Fundan sus esperanzas en la simple superioridad numérica. Calculan el número de sus tropas en por lo menos 10,000 y el del Gral. Taylor en menos de 3,000.

 El Picayune de Nueva Orleáns y la guerra
La información de los sucesos de la guerra en México, las victorias de Taylor y lo que se decía en México en esos momentos llegaba con gran rapidez a Estados Unidos gracias a la actividad de un corresponsal. George Kendall, reportero del The New Orleans Picayune, sentó alta como voluntario en el ejército de Taylor y cubrió los eventos para su periódico.
Kendall empezó por crear una serie de puestos de correo a lo largo de la marcha del ejército y ofrecía altos estipendios para atraer a Mexicanos confiables que llevarían los despachos a vapores en la costa para que fueran llevados a Nueva Orleáns. Una vez allí, los despachos eran enviados por correo express al norte a otras ciudades Americanas. Los despachos ofrecían una recopilación de los hechos de la guerra día a día. Se convirtieron en una herramienta muy útil para la nomenclatura de Washington, manteniendo el apoyo político a la guerra muy alto entre el pueblo Americano.
La historia de Kendall nos lleva a la infausta Expedición Tejana a Santa Fe en Nuevo México, durante la cual fue tomado prisionero y obligado a caminar hasta la ciudad de México junto con otros tejanos como Antonio Navarro, y permaneció preso por más de un año. A su regreso, Kendall escribió sus reportes que fueron publicados por el Picayune como una serie y después en dos volúmenes de los cuales se vendieron 40,000 ejemplares.
Cubrió las batalla de Monterrey y Angostura y después desde Veracruz hasta la toma de la capital mexicana. Después de la guerra escribió un libro y comisionó al artista alemán Karl Nebel, para hacer las ilustraciones que hoy en día son, virtualmente, casi la única memoria de la guerra. El libro jamás se publicó y solo se imprimió lo que se conoce.

1.En español, en el original.

2. Del latín alacritas, -atis. 1. f. Alegría y presteza del ánimo para hacer alguna cosa.

3. Del latín vindicare. 1. tr. vengar. Ú. t. c. prnl. 2. [tr.] Defender, especialmente por escrito, al que se halla injuriado, calumniado o injustamente notado. Ú. t. c. prnl. 3. [tr.] Der. Recuperar uno lo que le pertenece, reivindicar.
4.]Herida que se hace con la lanza. Es conocido que los lanceros mexicanos a caballo, eran temidos por los yanquis por su eficacia en el uso de su arma

5. Hoy Saltillo.

6. Del latín praeambulus, que va delante. 1. m. Exordio, prefación, aquello que se dice antes de dar principio a lo que se trata de narrar, probar, mandar, pedir, etc. 2. [m.]Rodeo o digresión antes de entrar en materia o de empezar a decir claramente una cosa.

7. 2. [adj.] poco usado Dícese de la persona que habla mucho en secreto.
8.1. adj. Que incluye paradoja o que usa de ella y esta del latín paradoxa, t. f. de -xus, paradojo. 1. f. Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de los hombres. 2. [f.]Aserción inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera. 3. [f.] Ret. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Mira al avaro, en sus RIQUEZAS, POBRE.

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BIBLIOGRAFIA.
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Roa y Bárcena, José María, Recuerdos de la invasión norteamericana (1846 – 1848) Tomos I, II, y III, Editorial Porrua, S. A. México, 1947.
Norton, Lewis Adelbert , Life and adventures of Col.  L.  A.  Norton.  Written by himself.  Oakland,  Cal. ,  Pacific Press Publishing House.  1887.
From the Golden Gate to Mexico City: the U.S. Army Topographical Engineers in the Mexican War, 1846-1848 / by Adrian George Traas. p. cm. - (CMH pub; 70-10) Includes bibliographical references and index. E409.2T73 1992 973.6'24-dc2091-45500CIP First Printing
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* Con estudios de la Facultad de Medicina en la UNAM, Investigador de Proyectos Especiales en el IEST, Diplomados en Econometría; Historia de las ideas políticas; Historia Genética mexicana: Centro de Estudios Económicos, Políticos y Sociales del Sector Privado.