Al-Anón

Sandra Fernández Dávila *

Alguna vez…¿Has sentido ansiedad por controlar las acciones de otra persona? ¿Has dejado de creer en tus logros? ¿Te ha inspirado temor la crítica de otros? ¿Precisas la perfección? ¿Has sentido miedo de personas enfadadas? O ¿Buscas constantemente la aprobación de los demás?

Déjame decirte que a muchos seres humanos nos ha pasado esto, y a otros tantos aun nos pasa. El problema no es que te ocurra sino el que no te des cuenta cuando ocurre.

Hace algún tiempo sentí muchos de estos sentimientos y me cuestione si se trataría   quizá de ¨ patrón de conducta ¨ de algún familiar que estaría repitiendo o si es que en mi niñez había habido muchas cosas malas ¨. Al cabo se un tiempo y varios cursos encontré respuesta a algunas inquietudes que tenía en mi cabeza. Caí en la cuenta de que es cierto, muchas veces repetimos patrones de conducta de nuestros padres o de personas cercanas a nosotros, también es cierto que cuando estamos pequeños muchas veces podemos distorsionar y mal interpretar incidentes. Pero y lo mas importante es, ¿cómo podría yo sacar o ya de mínimo hacer pequeñas esas piedrotas que cargaba en un saco colgados de mi alma?

Muchas veces cuestionaba a Dios por sentirme amenazada o por no ser perfecta. Y, sin embargo aunque me podría enojar con el, algo me decía que nunca se iba y siempre estaba ahí, aunque yo me negaba a ver su bondad y su inmenso amor. Después de cursos, de aprendes acerca de patrones de conducta, de cómo actúa el ser humano  de diversas experiencias, un día me pone el máximo reto o lección de vida. Pues conozco a una persona que parecía adorable, y en realidad lo es, solo que tenía peores problemas que yo.

El tenía problemas  de alcoholismo y drogadicción, cosas a las que siempre le había huido. Al parecer el se comportaba en un principio como cualquier persona normal, pero al poco tiempo ocurre algo que no entendí y nos dijimos: Adiós. Si en mi cabeza había todavía sentimientos y preguntas sin contestar ahora tenía mas preguntas y sentimientos de confusión. Pero pronto con la ayuda de varios angelotes o sacerdotes, como Monseñor Alfonso Ramírez y el Padre Eric es que llegó a Al-Anón. Muchos pensarán que es Alcohólicos anónimos, pero no es así.

Al-Anón es una hermandad de parientes y amigos de alcohólicos que comparten sus experiencias, fortaleza y esperanza con el fin de encontrarle solución a un problema en común. Al principio fui para tratar de entender el comportamiento de este estupendo ser humano que de repente había cambiado al parecer sin razón alguna.

Ahí comprendí que había tenido una crisis y comencé a comprender que el alcoholismo es una enfermedad muy gruesa y si la combinas con las drogas, peor aún.
Bueno el motivo de este escrito no es para hablarles de alcoholismo o drogadicción sino para hablarles de lo maravilloso que es Al-Anón. Si es cierto que aprendes de estas enfermedades, pero lo majestuoso es que aprendes a sentirte grande (de espíritu, corazón y alma), libre y con los pies bien puestos en la tierra. Aprendes a cambiar tu visión de vida y de tomar todo en una actitud negativa, en positiva.

A reconocer mis propios defectos de carácter. A dejarme sentir esos sentimientos que quizá de niña me enseñaron a reprimir (no te tocó que de niño te enojaras y te dijeran: Que feo te ves enojado, y aprenderás que eso era algo malo de sentir, o algo así ). Aprendí que es un sentimiento natural del ser humano, pero lo mas importante es saber como canalizar esa energía cuando la sientes.

Aprendí que no puedo controlar la vida de otra persona tan solo la mía, que puedo dar una sugerencia mas no aconsejar a otros, a hacerme respetar, a no sentir miedo y sobretodo que no soy el único ser humano que tiene o ha tenido estos sentimientos o defectos de carácter, sino que todos lo tenemos.

Estoy aprendiendo los instrumentos y lemas que me han ayudado a que mi vida sea gobernable, con límites, a conocer lo que es compasión al prójimo, a ver que no soy perfecta…o mas bien super imperfecta pero que delicia soy libre y soy humana, también he aprendido a gozar la vida, a apreciar lo que tengo y a reconocer lo equivocada que estaba con respecto a Dios pues el siempre estuvo y está, yo era la ingobernable que me encaprichaba como niña chiflada a no verlo.
Este fin, eso me hace valorar muchísimo mi casa, mi IEST, mis alumnos, mis amigos, los animales, la belleza de un árbol, y hasta correr algo de kilómetros (cosa que nunca había podido).

Es mas el otro día cuando tuve un accidente con una alumna me dije, debí tomar las cosas con mas calma (Lema del Al-Anón: hazlo con calma) y no maximizar las cosas (frase también de Al-Anón). Pero no importa que quizá no haya actuado lo mejor del mundo pues soy humana y no pretendo ser perfecta, es mas lo asumí con serenidad y sabiduría pues gracias a este incidente se que mis pies siguen bien plantados en la tierra.
Y lo que pudo haber sido una caída fue algo que me dio gusto que haya pasado pues trajo cosas muy padres.

Bueno ya los dejo con estas anécdotas, espero les sirva pues es de corazón y se que a alguien le hará un ¨ clic ¨.
Solo les digo que hoy por hoy continuo asistiendo al Al-anón, no tengo a nadie alcohólico o adicto alrededor de mi. Pero hoy reconozco que Dios quizá se valió de este maravilloso ser humano para hacer que yo llegara a lo que hoy llamo mi mas grande lección de amor y vida.

* Licenciada en mercadotecnia
Profesora de Asignatura en  la carrera de MKT en el IEST