El Arquitecto de Hoy

Marisol Pimentel Romo*

El arquitecto, por definición, es aquella persona capaz de concebir la realización y decoración de toda clase de edificios y de dirigir las obras necesarias para su construcción.

El hacer arquitectura, para mí,es una sensación de libertad, ya que en ella puedo expresar sentimientos, sueños…interiorizarme.Pero lo mejor es que puedo llevar a la realidad los anhelos y personalidades de la gente, y lo mejor de todo es que puedo realizarlos tan bellos o mas bellos de lo que estas se lo imaginan, por que en la arquitectura todo debe ser razonablementeestético, es decir, deber ser funcional y bello, si no, no es arquitectura.

Un punto importante es saber que la arquitectura no es tan solo crear algo con pasión y creatividad. Es además, un aporte a la sociedad, en la cual vivimos, creando espacios que permitan a su vez el bienestar físico y psicológico de quienes lo usen, permitiendo así, el desarrollo de estos usuarios como mejores personas.

El arquitecto atraviesa hoy por una grave crisis. Ser arquitecto es una variable de status clasista, difícilmente refrendada por conocimientos, creatividad y una auténtica visión de lo que se hace. Se ha vuelto un poco presa de políticos y a su vez, una competencia por ser el artista con más fama, y proyectos más costosos y reconocibles a nivel mundial.

El panorama de la vida de un recién titulado, que no tiene oportunidad de empezar con algún arquitecto reconocido, o que no tenga la suerte de contar con un buen cliente que lo saque de mini proyectos,se ha convertido en queen los primeros años sea dibujante, después residente de obra; proveedores tramposos, inspectores de seguridad y de edificación incumplidos, contratista, vendedor de terrenos,acaban sabiendo cotizar metros cuadrados, traficando CADs, memorizando catálogos de muebles de baño fabricados en el extranjero, recubriendo con vidrio polarizado y uniforme auténticas fachadas de los años cuarenta, forzando oficinas coloreadas en lo que eran residencias coloniales. En fin, el arquitecto se vuelve un especialista en instalaciones, agente de los equipamientos, esclavo de los acabados.

Pero así como hay distorsión, hay renacimiento: siempre hay quien se revela a algún movimiento, y en bien de nosotros, los futuros profesionistas, hay quienes renuevan conelegancia a esta mala etapa de la profesión; hay quien demuestra que la preocupación social y el éxito empresarial no están en peligro; últimamente se ha tenido tan clara conciencia de preservar, reguardar, destacar el patrimonio cultural de la arquitectura pasada; hay quien se niega a pensar que una vocación tan alta como ésta puede caer derrotada algún día, ya que ésta permite que la persona se habite a sí misma.

Habitarse a sí mismo, es el reconocernos por nuestra guarida, a donde nos conducimos todos los días para descansar, para trabajar, para divertirnos, etc. Así, el hombre se reconoce por ese espacio en el que habita, con el cual se identifica y se siente cómodo.

No se trata de amurallarnos, ni de hacer un complejo urbano destruyendo el campo, ni de cambiar un lugar por completo, de tapar la luz a cada rincón o de iluminar todo, es darle a cada espacio, la adecuación a la actividad y a la necesidad de cliente, es entender el modo de vida del habitante para que pueda habitarse a si mismo, como concepción de su espacio, dando su correcto lugar a la comodidad y a la adaptación del ambiente a su vida.

Los arquitectos estamos ahí para volvernos solidarios con las necesidades y los sueños ajenos, para ayudar a interpretar los sentimientos de otros. Como artistas que somos, creo que a todos nos satisface el hacer arquitectura, pero no solo construirla, sino proyectarla, observarla y vivirla también.

*Alumna de 2o. Sem. de Diseño Gráfico en el IEST.