El Nihilismo gnóstico como fundamento de la Filosofía postmoderna

José Luis Villaseñor Dávalos *

1.- Religiones y Filosofía en los inicios del Imperio Romano.- La descripción que formulan los autores Jean Comby y Jean Pierre Lémon(1) acerca de los inicios del Imperio Romano, en el siglo I de nuestra era, es tan similar a ésta época, que estamos viviendo, que bien vale la pena considerarla. Fue una fisonomía religiosa sumamente polifacética que si la resumiéramos en términos de paganismo haríamos una simplificación abusiva. Para no incurrir en ello, vamos entonces a mencionar cuatro características esenciales de tal época.

En primer término, encontramos las religiones tradicionales, las cuales agrupaban la antigua religión agraria y la de los dioses protectores de las ciudades; cultos que se entrecruzan a veces en el camino de los predicadores del Evangelio(Hech 14, 11-18; 19,23-40 y 1Cor 8-11,1). Luego, la adivinación, superstición y astrología; pues la religión tradicional tenía un alto contenido de adivinación, los autores antiguos asociaban a menudo la superstición con la astrología. Los autores del N.T. probablemente aludieron a la influencia de los astros, al tiempo que afirmaban la victoria de Cristo sobre ellos en Hech 7, 42; Rom 8, 38-39; Gal 4, 3.9; Col 2, 8.20.

En seguida, como tercera característica, encontramos el culto imperial,es decir el culto al soberano, de ascendencia oriental; los jefes de los pueblos, “sus libertadores” o sus salvadores, pasaban, se consideraba un gesto de lealtad política. Los cristianos se negaron a participar en tal culto. Así, en algunos pasajes del N.T. se denuncian las pretenciones de los soberanos a hacerse honrar como dioses(Mt 22,21; Hech 12,23; Ap 2,12-17; 13, 11-18; 17,14).

La última y cuarta característica, la referiremos simultáneamente al éxito de las religiones orientales y la búsqueda de una divinidad única. Así, las religiones tradicionales iban perdiendo su vigor, dejando su lugar a una “religión cívica” y, luego, aparece finalmente una nueva religiosidad que se manifiesta en el atractivo de las religiones orientales junto con la colaboración de una filosofía sincretista.

2.- La gnosis. El nombre y la doctrina.- Al contacto del cristianismo con el sincretismo, que tendía a combinar y confundir en un todo doctrinal, creencias y ritos de origen diverso, corría el riesgo de perder su integridad original, su espíritu y su alma, de diluirse en una doctrina semifilosófica, semirreligiosa, inconsistente, y de no representar ya, sino una escucha de virtud cívica o de progreso moral como muchas otras.

La gnosis (etimológicamente: ciencia o conocimiento) había nacido del sincretismo helénico y a la vez se presentaba como una revelación,una doctrina de salvación y un medio superior para llegar al conocimiento de Dios. En los ambientes paganos, la gnosis utilizaba ciertos elementos de la doctrina evangélica y se los incorporaba, vaciándolos de su contenido; en los ambientes cristianos, sacaba del ambiente pagano doctrinas y prácticas que quería hacer pasar a la creencia y a la vida de la Iglesia. San Pablo tuvo que luchar contra los predicadores gnósticos. SusEpístolas lo atestiguan. Después de él, las falsas doctrinas continuaron propagándose en las comunidades de Asia y los jefes eclesiásticos reaccionaron enérgicamente contra el peligro(2).

2.1.- Noción de gnosticismo y su origen.- El gnosticismo es una visión filosófico-religiosa, que trata de conocer(de ahí la gnosis) la verdadera naturaleza del mundo, del ser humano y de Dios, creyendo encontrar en el conocimiento la salvación(3).

El origen del gnosticismo es de carácter psicológico e histórico. En cuanto al primero, la gnosis del gnosticismo es una forma de conocimiento religioso cuyo objeto es la verdadera espiritualidad del hombre. La gnosis es de suyo capaz por sí misma- dicen los gnósticos- de salvar a quien la posee. Su instrucción, con la que el adepto es iniciado se funda en la trasmisión de un relato mítico que se propone dar respuesta a las preguntas vitales, típicas de todo conocedor. Por lo que se refiere a su origen histórico, según San Irineo, Simón el Mago –Hech 8,9.25- es el patriarca de todos los gnósticos cristianos. Las fuentes a que recurren son: la Escritura y la Tradición, haciendo de la primera un abuso interpretativo, y de la segunda una oposición a ella porque el Señor-dicen los gnósticos- reveló una cosa a los sencillos y terrenos, y otra, más elevada a los espirituales o “pneumáticos”(4).

2.2.- Sentidos del gnosticismo.- Podemos considerar, al gnosticismo en sentido amplio y en sentido restringido. El amplio, se concibe como una mentalidad que configura un desprecio del mundo por su materialidad y evasión de la materia, del cuerpo, por procesos de introspección psicológica y de los fenómenos parapsicológicos y chamánicos(viajes astrales) antes de la muerte, que algunos proyectan tras la muerte sublimándolos(Sobre todo en el gnosticismo moderno)(5). En sentido estricto, el gnosticismo designa una herejía del cristianismo que se desarrolló en el siglo II después de Cristo, que representaba una amalgama singular de ideas nuevas y antiguas, de las que algunas se recomendaban a la vieja religión babilónica(6). El rasgo esencial de éste gnosticismo, esla concepción de la salud por el conocimiento, al cual se llega por instrucción. Así, los Rollos del Mar Muerto y el documento de Damasco insisten fuertemente en el conocimiento

2.3.- Clases de gnosticismo, sus relaciones y coincidencias.- Manuel Guerra(7), clasifica el gnosticismo en el antiguo y moderno. En el primero, el espíritu humano descubre por medio de la gnosis, los principios y elementos del gnosticismo, los cuales son: a) el ámbito pleromático y el Kenomático, lo cosico, material y el universo con todo lo que contiene; b) el dios lejano e inactivo, los “Eones” y el demiurgo; c) Jesucristo; d) las clases de hombres y su constitución; e) el talante ascético y el libertino; f) el más allá de la muerte; y g) lo femenino.

El gnosticismo moderno, se ha hecho presente de dos modos: como sistema religioso, en los grupos gnósticos y, en cuanto talante y en orientación presentes en movimientos y grupos; así como en pensadores independientes, que “saben” más a gnosis que a gnosticismo. A este segundo modo, algunos estudios le llaman neognosticismo, porque participan de la gnosis,o se valen de un conocimiento peculiar y de otros aspectos gnósticos, así por ejemplo: la gnosis de Princeton, los llamados métodos del potencial humano; el sistema iniciatico de la masonería, la Nueva Era, etc, etc. Además, se ha hablado y escrito sobre la vigencia de los temas “gnósticos” en una constante del pensamiento filosófico moderno, al menos desde Hegel a Heidegger; el gnosticismo político, especialmente marxista; escritores franceses influidos por la religión del Carmelo de E. Vintras; del protagonista del “Nombre de la Rosa” de Humberto Eco; el gnosticismo psicológico, evidente en Carl Jung. Y la gnosis teológica, que somete la certeza de la fe y del dogma al historicismo relativista; o se dejan llevar por el afán “demitologizador” de los misterios de la Revelación cristiana, subordinándolos al mito del progreso indefinido de la ciencia, también en su dimensión hermenéutica. En cualquier caso, se subordina la reflexión racional sobre los datos revelados,la teología a una gnosis o conocimiento distinto de la fe. No hay que olvidar las sectas que han tenido una influencia profunda del gnosticismo.

En ésta clasificación merece especial lugar el gnosticismo cristiano, que se origina en el gnosticismo judío. Para Julio Monvielle(8), es una infiltración judía dentro del cristianismo para corromperlo; posiblemente calculada y deliberada, ante el fracaso de impedir la difusión del cristianismo. Nada ha de sorprender que el gnosticismo pueda reducirse a los errores orientales o griegos, porque precisamente era una mezcla de la Revelación judeo-cristiana con los errores orientales y griegos. Así se pueden mencionar a los principales sistemas gnósticos antiguos como Simón el Mago, la gnosis valentiniana. En Alejandría existieron durante los primeros siglos cristianos, varias escuelas de pensamiento: la pagana de Plotino, la judía de Filón y la cristiana de Orígenes y Clemente de Alejandría que fue una reacción contra el gnosticismo.

Como muy bien lo expresara el presentador de la obra de Martín Buber, el O.P. Ricardo de Luis Carballida(9) al comentar el cisma entre las dos religiones –judaísmo y cristianismo-, cuyo mantenimiento de tal cisma, es una amenaza para ambas: “Aquí, todo aislamiento repercute mortalmente: cristianismo sin Antigua Alianza se convierte inmediatamente en gnosis, en marcionismo, en hitlerismo. La antigua Alianza, sin la Iglesia se convierte inmediatamente en demonismo e igualmente en gnosticismo”.

2.4.- El gnosticismo como herejía. Sus características.- El gnosticismo no es herejía aislada o particular, sino más bien, un conjunto o pandemonium de especulaciones teosóficas que concuerdan en ciertos principios y se enlazan con dogmas anteriores a la predicción del cristianismo. Los gnósticos aspiraban a la ciencia perfecta, a la gnosis, y tenían por rudos o ignorantes a los demás cristianos. Llamanse gnósticos, dice San Juan Crisóstomo(10), “porque pretenden saber más que los otros”.

Don Marcelino Menéndez Pelayo(11), presenta cuatro características fundamentales del gnosticismo, a saber: I.- la base de las doctrinas gnósticas fue el orgullo desenfrenado, la aspiración a la sabiduría oculta, la tendencia a poner iniciaciones y castas en un dogma donde no caben; II.- el carácter común a las sectas gnósticas es un misticismo de mala ley y heterodoxo, porque siendo dañado el árbol, no pueden ser sanos los frutos; III.- los gnósticos, parten del racionalismo para matar la razón; es decir, no prueban ni discuten, antes bien, construyen sistemas a-priori, como los idealistas alemanes del primer tercio del siglo XIX, que admitían en todo o en parte las Escrituras, pero aplicándolos libremente la exégesis, que para ellos consistía en rechazar todo libro, párrafo o capítulo que contradijese sus imaginaciones o en interpretar con violencia lo que rechazaban; IV.- El gnosticismo, por sus aspiraciones y procedimientos es una teosofía. Los problemas que trata de resolver son tres: el origen de los seres, el principio del mal en el mundo, y la redención. En cuanto al primero, todos los gnósticos son emanatistas; respecto al segundo, los gnósticos son dualistas y, en lo referente a la redenciones a la redención, los gnósticos son dualistas y, en lo referente a la redención, los gnósticos la extienden al mundo intelectual o celeste, y en lo demás son dóketos, negando la unión hipostática y la humanidad de Jesucristo.

2.5.- Los precursores del gnosticismo cabalista.- Es conocido, el filósofo Filón(12) como el precursor de la gnosis, no sólo por sus vislumbres emanatistas y dualistas, sino por la ciencia arcana que descubre en la Escritura, y por las iluminaciones y éxtasis que juzga necesarias para conocer algo de la divina esencia. Entre los precedentes de la gnosis, muchos están de acuerdo en que es la Cábala, cuyos principios tienen analogía con la gnosis. Hoy, está demostrado hasta la evidencia, que la Cábala no se sistematizó y ordenó hasta los tiempos medios; y el más famoso de sus libros, en el cual se contiene el Zohar, fue escrito por Moisés de León –(1250-1305)- judío español; aunque las doctrinas cabalistas tuvieron antecedentes remotos en el judaísmo; la Cábala es un residuo y mezcla no sólo de zoroastrismo y tradiciones talmúdicas, sino de gnosticismo y neoplatonismo, en cuya trasmisión debió influir el libro emanantista de Avicebrón intitulado Fuente de la Vida.

3.- La Cábala y los sistemas gnósticos.- La palabra o la denominación Cábala, tiene su origen en un término hebraico, cuya escritura era Kabbalah –QBLH-, cuya profunda significación era la del fenómeno producido por el hecho de recibir un don, aunque también abarca el sentido de lo “tradicional”. Durante los siglos del XII al XVII, la palabra Cábala se aplica a una experiencia de lo trascendente en un tipo de movimiento espiritual dentro de la teosofía judía. La palabra encierra misterio, carisma o intriga porque en principio es la palabra mágica, y desde hace siglos la Cábala oculta todo un significado de misterio y lo que guardando(13). Sobre éste partiular, agrega Tova Sender(14), que éste término está formado por las iniciales de “Chochmá Nisteret”, ciencia oculta; que en realidad es una gnosis.

La esencia de toda gnosis consiste en hacer de toda la realidad, la divina y la humana, la buena y la mala, la verdad y el error, el siy el no, la naturaleza y la gracia, la Iglesia y el Mundo, una única realidad. Aquí está entonces el corazón de la Cábala. El Ein Sof, que por otra parte se confunde con la nada, con lo indeterminado, evoluciona, y por grados más o menos insensibles se va haciendo lo más de las cosas–lo menos, se convierte en más-, y así se hace el Universo, la naturaleza naturata sale de la natura naturans(15). En la Cábala y los sistemas gnósticos pareciera haber dos procesos: el primero, el uno, que se verifica en Dios mismo en el Ein-Sof, en el Pleroma. Un proceso del Ein – la nada- que se convierte en – Ein-Sof -, lo infinito indeterminado, las tinieblas, el Abismo; y luego, éste Ein-Sof, que se convierte en Ein-Sof-Aur, en luz, y en un Dios con atributos y personal que se desarrolla en los Sefirot –el Pleroma-. Y luego, segundo, el proceso de éste Dios –natura naturans- que se despliega luego en todo el Universo hasta llegar a la materia y al mundo demoníaco –el mundo de los Quilipoth-, la natura naturata. Pero en este único o doble proceso, hay una realidad emanante y emanada, divina y humana, espiritual y material. Por esto, toda criatura, y el hombre particularmente, es divino en la profundidad de su ser.

La interpretación que deriva de lo anterior, Julio Menvielle(17) lo hace de manera esclarecedora, y crítica, pues según el texto citado anteriormente indica entonces que Dios y el mundo se componen de una única realidad, Aquel no es trascendente al mundo, sino inmanente. Al rechazar la creación, el mundo lejos de venir de la nada absoluta, viene de la substancia de Dios. Por esto, la creación, lejos de ser creación, es generación, y Dios sale de Dios y se constituye en Dios. Ahora bien, un Dios que constituye al mundo, y que antes de constituirlo sale el mismo de la nada, es perfectamente inútil. Por esto, en la total inmanencia de Dios en el mundo, Dios es inútil y el ateísmo se impone. Y por el contrario, el ateísmo implica la total inmanencia de Dios en el mundo y la divinización del hombre, que es por otra parte, una idea expresada en la Cábala y en los sistemas gnósticos. De aquí que estudiar el ateísmo de la filosofía moderna, es estudiar la inmanencia de Dios en el hombre y por ende su divinización. Estudiar el principio de la inmanencia equivale igualmente estudiar el ateísmo de la filosofía moderna y la divinización de la criatura.

3.1.- La Cábala en el judaísmo.- El sistema de la Cábala ha logrado atraer a todas las almas ávidas de misterios; conquistó gran muchedumbre de adeptos; el Hassidismo, en el siglo XVIII lo divulgó en las masas populares. Actualmente, judíos simplesy creyentes profesan aún la Kabbala; pero reducida: si nutren su piedad con el sentimiento de la inmanencia universal de Dios; se apegan a ciertas creencias y prácticas groseras y materiales, por ejemplo la fe en el Dibbuk en el poder milagroso ilimitado de sus zaddings –rabinos santos-; el apego a los baños de purificación; sin embargo, el judaísmo oficial rechaza la Kabbala bajo todas sus formas, sin poder evitar que oraciones de inspiración cabalista se injertaran en la liturgia

3.2.- La Cábala en el Árbol de la Vida.- Segúnla Antropología simbólica(19), la Cábala se basa en el esquema del Árbol de la Vida, el cual se compone de tres triángulos con un círculo o esfera llamada séfira en cada ángulo de los trángulos. Este Árbol de la vida, conocido también como árbol cabalístico o Vergel, comprende entonces diez sefirots o emanaciones y se desarrolla desde la abstracción más alta hasta la realidad material más concreta en varias triadas de potencias y fuerzas espirituales(20). Los mundos diversos, las categorías de ángeles tanto los buenos como los malos son igualmente distinguidos en diez Sefirot. A su vez, cada sefirot, tiene parejamente diez Sefirot; por tanto resulta un número ilimitado de árboles cabalísticos; a lo cual como dijimos arriba se le llama el Vergel, porque como dicen los cabalistas que quien procura sacar de otro sistema doctrinas erróneas, destruye las plantas, y el pretender escrutar estos sublimes misterios es introducirse en el Vergel(21). Véase en el anexo nº1.

3.2.1.-Las interpretaciones de la Cábala.- Originalmente, la Cábala –Tradición-, fue recibida de la mano de Dios, en la cual se contiene la interpretación divina y católica de los mas altos misterios confiados por Dios al hombre. Los tres primeros Sefirot, hacen referencia al augusto misterio de la Unidad y Trinidad de Dios y en el Adam Kadmón, al no menos augusto misterio del Verbo Encarnado, Nuestro Señor Jesucristo. Pero, habiendo el hombre pecado, aquella Cábala divina y católica, con el transcurso de los siglos se pervirtió y se carnalizó a medida que el pueblo israelita, escogido por Dios, fue cayendo en una degradación cada vez más adyecta, de aquí que los más crasos errores, como el panteísmo y el de la adoración del hombre se hayanintroducido en ella hasta convertirla en las fuerzas siniestras del mismo demonio(22). En tal trayecto, caben entonces, diversas interpretaciones de la Cábala, de las cuales básicamente hay cuatro: la cristiana, la naturalista, la ocultista y la judaica – demoníaca.

3.2.2.- La gnosis cabalística en el Tarot.- El investigador Francés Cour de Gebelin(23), ha sostenido que el Tarot condensa aquella antigua sabiduría egipcia “universal” rescatada tras el incendio de la Biblioteca de Alejandría. El Tarot, nos dice César Vidal Manzanares(24), es un sistema adivinatorio basado en la utilización de naipes especiales, su nombre proviene del árabe a través del italiano “tarroco”, del cual, fueron presuntamente los gitanos los primeros en utilizar las cartas de Tarot en Europa con fines ocultistas; y su relación con el satanismo es indiscutible. El Tarot formalmente hablando, es una baraja de 78 naipes distribuidos en 22 arcanos mayores, relacionados con los doce signos del zodíaco, los siete planetas de la astrología y las veintidós letras del alfabeto hebreo y con el esoterismo de su Cábala; y 56 arcanos menores. También, desde el punto de vista material, constituye una cartomancia o sistema adivinatorio caracterizado por tales cartas especiales(25).

Las veintidós figuras de las cartas denominadas“arcanos mayores” representan supuestamente los guías espirituales y temporales de la antigua sociedad egipcia, y las restantes cincuenta y seis, se dividían en cuatro palos, que ilustraban las cuatro clases sociales: el rey y los militares, llevaban la espada; los sacerdotes, la copa; los campesinos, el basto; y los comerciantes, el oro, Etiella(26), maestra ocultista, opinaba que los naipes originales habían sido dibujados sobre láminas de oro en Menfis, mientras que otros indican que aquellas veintidós cartas principales se hallaban pintadas en un túnel de la Gran Pirámide de Giseh. La diosa Isis, sobrevive en el Tarot encarnada en la Papisa, conocida también como Gran Sacerdotisa.

Más adelante veremos como Nietszche utilizó la carta del Tarot conocida como “el loco” para anunciar la muerte de Dios.

Uno de los Conspicuos gnósticos contemporáneos, Samuel Aun Weor(27), relaciona la Cábala con el Tarot al distinguir dos clases de cabalistas: los intelectuales y los intuitivos; éstos últimos dice aquel gnóstico, con solo mirar una carta del Tarot, comprenden lo que el destino les reserva. Luego, más adelante pretende demostrar la relación existente entre los Sephirot y las primeras cartas del Tarot, las que se llaman arcanos; aquellos Sephirot “viven dentro de nuestro ser y son nuestro sistema solar. El tarot está íntimamente relacionado con la astrología esotérica, y con la iniciación”.

4.- La línea gnóstico- cabalista de Hegel y Marx.- El gnosticismo moderno y contemporáneo, se caracterizan por el abandono de la confesión apostólica como criterio de verdad cristiana en provecho de esquemas ajenos al Evangelio y tomados del esfuerzo del hombre por conocerse a si mismo según sus “propios recursos”. El gnóstico, profesa todavía un buen número de artículos del Credo; sin embargo no todos; y los que admite, no lo hace por obediencia a la Palabra de Dios, sino porque algunos de ellos pueden adherirse a una visión del mundo que no tiene apoyo en la fe eclesial, sino que cae dentro de la competencia de la razón humana, aunque esta se revista con el “prestigio” de una revelación secreta. De hecho Hegel, consideraba su filosofía como la trasposición racional y gnóstica de la fe eclesial, diría Andre Leonard(28).

G.W.F. Hegel en sus dos obras más representativas de su pensamiento, explica el contenido “simple” de la religión absoluta, es decir: la realidad de la Encarnación humana de Dios, de la manera siguiente: “La sustancia se enajena de si misma y se convierte en autoconciencia; el otro, a la inversa, aquel según el cual la autoconciencia se enajena de si y se convierte en coseidad o en si mismo universal...La realidad a la autoconciencia y el “en si” como la sustancia son dos momentos, mediante cuya mutua enajenación, convirtiéndose cada uno de ellos en el otro, el espíritu cobra ser allí como su unidad”(29).Con términos semejantes, Hegel, en su Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas(30) explica que “ en el momento de la subjetividad y el concepto mismo se representa: 1)como presupuesto, la sustancia universal que se ha realizado saliendo de su abstracción y haciéndose autoconciencia individual, esta que es inmediatamente idéntica con la esencia, es el hijo de la esfera eterna, transportado a la temporalidad, y en ella el mal es superado en si.

Pero, además esta existencia inmediata y sensible de lo absolutamente concreto, se pone en el juicio y muere en el dolor de la negatividad en la cual como subjetividad infinita, el espíritu es idéntico a si, de ella como retorno absoluto y unidad universal de la esencialidad universal e individual, ha llegado a ser por si: es la idea del espíritu eterno, pero “viva y presente en el mundo”. Compárense estas ideas con las expresadas en el numeral 3, sobre la esencia de toda gnosis y se verá su similitud, sobre todo en lo relacionado con los procesos de los sistemas gnósticos.

En otras palabras, Hegel, toma del misterio de la Trinidad, la idea de proceso o procesión, la cual en buena teología no implica cambio o movimiento, pero Hegel la toma como si fuera un automovimiento; tal idea la saca Hegel del misterio de la encarnación, entendida malamente a través de la Teología de la Kenosis, como si el Logos se transformara en la humanidad de Cristo para luego transformarse esta en la pasión y muerte, en la exaltación de la Iglesia. “ Esta confusión y simplificación de los más altos misterios cristianos la traslada del campo de la teología al de la filosofía y al del concepto; y, en este se reabsorbe toda trascendencia y el concepto es sujeto que se automueve y autocrea”(31).

Lo anterior podrá verificarse, respecto a la Teología de la Trinidad, y en particular al fundamento de las relaciones divinas que son sus procesiones y orígenes(32). Los tres momentos de la dialéctica Hegeliana, son una transposiciónen el plano de la razón humana del misterio cristiano de la Encarnación falsamente entendido. Resulta así, una perversa teología y filosofía, que se utilizará para construir un sistema ateo y evolucionista que convertirá la filosofía moderna en una divinidad, en una gnosis atea y peligrosa. Sin embargo Hegel, mantendrá la superioridad del espíritu sobre la materia(33). “La idea de Dios es la de la plenitud absoluta de todas las perfecciones posibles. La idea del Eusoph Cábalistico, es, o bien la del Cero absoluto, el Vacío perfecto, la Nada infinita, o bien la de un Ser infinito divisible, que constituye en sí una contradicción. Dios es el Ser Supremo; el Eusoph, es solo una pura abstracción mental, un ídolo imaginario, tontamente adorado por los judíos Cabalistas y los Masones, como causa primera”(34).

Cuando intervenga Marx con su famosa inversión de la idea en lo económico – social, creará una gnosis más perversa y revolucionaria al llevar al plano de los pueblos y sociedades humanas este cristianismo gnóstico como factor de la disolución social.

El proceso Hegeliano de los tres momentos de afirmación, negación, y negación de la negación, que es un proceso triádico, tomado de la humillación de Cristo, Marx lo llevará al plano de la historia actual de la humanidad por medio de la “gran ley de la historia” concebida como el paso del capitalismo al comunismo, cuyos momentos son: no hay posesión privada de los medios de producción; segundo el trabajo social se aliena o pierde por la propiedad privada de tales medios, donde se dan los explotadores y los explotados; tercer momento, el triunfo del proletariado, que se caracteriza por su mesianidad. El materialismo dialéctico de Marx es una gnosis operativa de la revolución anticristiana.

4.1.-Clasificación de las corrientes Postmodernas.- El filósofo postmoderno Habermas(36) con fundamento en la reacción producida por el pensamiento de Hegel y en las corrientes posthegelianas, hace una clasificación de las mismas. Por su parte Don Mauricio Beuchot(37) diseña un “ mapa mínimo” también basándose en Habermas y Nietzsche; el cual es el siguiente: Hegelianos de izquierda, filósofos aunque postmodernos, defienden la modernidad y se les identifica como filósofos de la praxis, entre los cuales se ubica al mismo Habermas; Hegelianos de derecha, también conocidos en la postmodernidad como neoconservadores, que aceptan la técnica pero no la cultura, como serían Carl Schmitt, Gottfried Benn, ArnoldGehlen y Daniel Bell; en relación a Nietzsche, se dan dos subcorrientes: los postmodernos antimodernos, que son críticos radicales de la razón; entre los cuáles están: el “segundo” Heidegger Jacques Derrida, Georges Batalle, Gilles Deleuze, Michel Foucault, François Lyotard, Gianni Vattimo y Richard Rorty; los paleoconservadores, posmodernos que tienden a un regreso a posiciones antiguas, como es el caso del neoaristotelismo, donde se pueden encontrar a Leo Strauss, Robert Spaeman, Alasdair MacIntyre, Hans Jonas y Stanley Hanerwas.

4.2.- Antitomismo postmarxista.- Es necesario mencionar otra faceta del postmodernismo, la cual esta constituida por su antitomismo, es decir la tendencia a rechazar la doctrina teológica de Santo Tomás de Aquino, denunciada por Miguel Poradowski(38), y que fundamentalmente consiste en eliminar el tomismo para facilitar la síntesis del cristianismo con el marxismo, y en última instancia reemplazar el tomismo por la filosofía kantiana y Hegeliana; porque con ello se prepararía la mentalidad del cristiano, para aceptar la filosofía de Hegel la cual “capacita” al hombre para recibir el pensamiento de Marx.

En la praxis pastoral nos encontramos con lo que Miguel Poradowski llama “saduceísmo” del siglo XX, el cual no niega los dogmas de la Fe, ni la práctica de la religión cristiana pero pone el acento exclusivamente sobre lo temporal, sobre los asuntos de este mundo, silenciando lo relacionado con la vida eterna. Tal saduceísmo, ha seducido a algunos jóvenes sacerdotes que centran su celo pastoral sobre el hombre y no sobre Dios; lo cual da lugar a la denominada “teología de la muerte de Dios” que para varios es saducea; y, propuesta en las obras de los teólogos protestantes y luego transferida a la teología católica. El saduceísmo es notable en las obras de D. Bouhoffer, Rosemary Rodford Rachher,Paul van Baren, J.A.T. Robinson, Harvey Cox, E.L. Mascall, autores protestantes. Entre los católicos se enuncia al jesuita Robert L. Richard, el exdominico norteamericano Jordan Bishop, McClare(39). En México es posible citar a José Porfirio Miranda con su obra el Cristianismo de Marx.

Referencias bibliográficas.

1.Comby, Jean y Lémonon, Jean-Pierre; Vida y Religiones en el Imperio Romano en los tiempos de las primeras comunidades cristianas; Editorial Verbo Divino; Documentos en torno a la Biblia Nº 3; Navarra: 1986; p.p. 8-34.

2.Tricof A. La Edad Apostólica; Iniciación Bíblica; Introducción al Estudio de las Sagradas Escrituras; Editorial Jus; México: 1967; p. 774.

3.Gonzalez, Carlos Ignacio S.J. Estudio Introductivo a ”Contra los Herejes” de San Irineo de Lyon; Conferencia del Episcopado Mexicano; México: 2000; p.8

4. Ibidem, p. 9.

5.Guerra Gómez, Manuel; Diccionario Enciclopédico de las Sectas; B.A.C. Madrid: 1999: 2ª Ed.; p. 313.

6.Menvielle, Julio; De la Cábala al Progresismo; Editora Calchagui, Salta, Rep. Argentina: 1970; p. 120.

7.Guerra Gómez, Manuel; op. cit., p. 314-317.

8. Menvielle, Julio; op. cit., p. 144.

9. Buber, Martín; Dos Modos de Fe; Caparros Editores, S.L. Madrid: 1996; p. 22.

10. Menéndez Pelayo, Marcelino; Historia de los Heterodoxos Españoles; Editorial Porrúa, S.A. “Sepan Cuantos...” Nº 405; México: 1983; p. 22.

11. Ibidem, p. 31.

12. Ibidem, p. 32

13. Kaydeda, José María; Los Apócrifos Jeshua y otros Libros Prohibidos; Editorial Grupo Libro 88, S.A.; Madrid: 1992; p. 223.

14. Sender, Tova; Iniciación a la Cábala; Panamericana Editorial; Ltda.; Colombia: 1995; p. 9.

15. Menvielle, Julio; op. cit., p. 266.

16. Ibidem, p. 267.

17. Ibidem, p. 267.

18. Bonsirven, J. El Judaísmo bajo la Era Cristiana; Iniciación Bíblica; Introducción al estudio de las Sagradas Escrituras; Editorial Jus; 2ª Ed. México: 1967.; p. 885.

19. Parfitt, Will; ¿Qué es la Cábala? Antropología simbolica; Departamento de Estudios Humanísticos; Centro Universitario México; División de Estudios Superiores, Humanidades VIII; p. 324.

20. Regardie, Israel; El Árbol de la Vida. Un estudio ilustrado sobre la magia; Grupo Editorial Tomo, S.A.; México: 2003; p. 43.

21. Menvielle, Julio; op. cit. P. 61.

22. Ibidem, p. 114.

23. Sharif Zelda; El Antiguo Egipto. Sabiduría Ancestral para la Nueva Era; New Hollarnd(Publishers) Ltd.; Ediciones B, S.A. Barcelona: 1998; p. 40.

24. Vidal Manzanares, Cesar; Diccionario de Sectas y Ocultismo; Editorial Verbo Divino; Navarra: 1994; 3ª Ed.; p. 183.

25.- Guerra, Gomez Manuel; op. cit., p. 870.

26. Sharif, Zelda; op. cit., p. 41.

27.Gómez Rodríguez, Víctor Manuel; Curso Esotérico de la Cábala; Ediciones Gnósticas “SamaelAun Weer”, S. De R. L. De C.V. México; p. 12.

28. André Leonard; Pensamiento Contemporáneo y fe en Jesucristo. Un discernimiento intelectual cristiano; Ediciones Encuentro; Madrid: 1985; p. 55.

29. Hegel, G.W.F; Fenomenología del Espíritu; Fondo de Cultura Económica; 9ª Reimpresión; México: 1993; p. 434.

30. Hegel, G.W.E.; enciclopedia de las Ciencias Filosóficas; Editorial Porrúa, S.A. “Sepan Cuantos...” Nº 187; México: 1985; p. 295.

31. Menvielle, Julio; op. cit., p. 305.

32. Aquino, Santo Tomás de; Suma de Teología, Parte I, question 27. B.A.C. Madrid: 1988; Tomo I; p.p. 305-313.

33. Menvielle, Julio; op. cit., pág. 307.

34.Meurín, S.J. Filosofía de la Masonería; Edit. Nos; Madrid: 1957; p. 70.

35. Menvielle, Julio; op. cit. P. 307.

36. Habermas, Jurgen; El Discurso filosófico de la Modernidad; Editorial Taurus, S.A. de Ediciones; Argentina: 1989; p.p. 74-79.

37. Beuchot Mauricio; Postmodernidad, Hermeneutica y Analogía; Grupo Editorial de Miguel Ángel Porrúa; México: 1996; p.p. 9-12.

38. Peradwski, Miguel; ¡Por qué el Marxismo combate al Tomismo?, Editorial Speiro; Madrid: 1974; p. 9.

39. Ibidem; La Escalonada Marxistización de la Teología; Editorial Speiro; Madrid 1974; p.p. 7-10.

* Lic. en Derecho y Mtro. en Der. Privado por la UAG; Dipl. en Der. Comparado por la U. Complutense de Madrid, en Relac. Diplomáticas por la Esc. de Funcionarios Internacionales de Madrid, en Comunidades Europeaspor la U. de Estrasburgo; y Dr. en Educación por la U. de Houston.