El ser humano como misterio

Lic. Miguel Angel Reyna Castillo*

El pensador Gabriel Marcel hacia una distinción entre problema y misterio. Afirma que un problema es un obstáculo que se presenta a la naturaleza humana; es una realidad pero, cuya presencia, no tiene significado existencial para la persona, es una cuestión cuya respuesta es vacía para el ser.

Sin embargo, el misterio es algo más allá. Es también un obstáculo que se presenta a nuestra  persona, pero su estar ante nosotros conlleva en sí, una significatividad vivencial insondeable. Es decir, de su conocimiento depende nuestra existencia y realización plena.

 El problema tiene impacto en algo muy parcial de lo humano, es secundario, banal y accidental. Pero el misterio, atañe directamente lo esencial de nuestra existencia humana.

 La cuestión de lo humano se presenta ante nuestras existencias ¿Es un problema o un misterio? ¿La solución se impacta en el significado de nuestra existencia y realización o es algo trivial a nuestro ser? Sin lugar a duda, la cuestión sobre lo humano es el misterio más importante para la existencia del hombre ¿qué es el hombre y para qué somos? Esa cuestión se entraña en el tuétano de nuestro vivir y de ella depende nuestra auténtica realización.

 Así como cada persona en su proyecto familiar busca tener una familia perfecta y una persona al ser copartícipe en la creación de la vida desea ser un padre perfecto, no hay existencia humana que no anhele perfección en su vida. La paradoja humana consiste en que, en la naturaleza del hombre está una sed persistente de perfección, pero nunca llegará a saciarla. Sin embargo, aunque somos imperfectos y estamos condenados a serlo, gracias a nuestro impulso a la perfección tenemos la posibilidad de “perfeccionarnos”. 

La realidad humana antes mencionada es lo que nos mueve a construir ideales en nuestra vida, ideales que mueven a nuestra voluntad a seguirlos. Nunca logramos cumplir totalmente el ideal propuesto, pero la realización no está en lograrlo, sino en el proceso de vida en el que cada día nos aproximamos más a él. La realización no humana encuentra su satisfacción en llegar a la perfección, sino en la constante búsqueda de ella. ¿Qué es la perfección? “La perfección no es más que tener lo que se debe de tener para ser lo que se debe ser”.

Lo primero que se desprende de la afirmación anterior es que debemos “tener”, pero “tener” en función de “ser” y no “ser” para “tener” ¿Qué caso tiene el tener si no vamos perfeccionando nuestro ser. La finalidad del ser humano es ser y no tener; pero no cualquier tipo de ser, sino el ser lo que “debemos ser”. Nuestro ser persona tiene un ideal esencial escrito en la propia naturaleza, un ideal que debemos buscar alcanzar.

Si bien, lo que “debemos ser” es la meta que nos guía al perfeccionamiento constante y por ende, a la realización ¿Es posible llegar a la madurez si no conocemos lo que somos? Es imposible llegar a realizarnos si no conocemos lo que debemos ser en nuestro ser persona… ¿Cómo llegar a donde no sabemos? ¿Cómo llevar a otros a un lugar que ignoramos? Nadie puede dar lo que no tiene. Al no conocer nuestro ser persona se vuelve imposible que podamos ser individuos con madurez humana, y alguien que no es ser humano, no puede ser buen padre de familia, por que primero somos personas y luego tutores, por que antes de ser profesionista se es humano. El ser persona madura, es el cimiento que permite fincar de manera sólida cualquier proyecto de vida vocacional y profesional.

 Es por eso que la pregunta sobre la existencia humana es el mayor de los misterios, pues de esa respuesta depende indubitablemente todo el proceso exitoso de nuestra vivencia.

* Lic. en Filosofía  por el IEST, con estudios de Mtría. En Desarrollo Humano por la UAT.