“México Mutilado”. La raza maldita; una contribución más a “Las leyendas negras de la Iglesia”. Primera parte.

José Luis Villaseñor Dávalos*.

1. Sugerencia preliminar al autor de la novela.- Al señor Francisco Martín Moreno, autor de la novela intitulada:“México Mutilado. La raza maldita”, me permito sugerirle un cambio de nombre a su obra. Es decir, en primer término, en lugar de “México Mutilado”, sería mejor llamarle: “México con capacidades diferentes”, porque de ésta manera resulta menos hiriente y discriminatorio; a ejemplo de algunos de nuestros compatriotas, que a pasar de esas capacidades, ganan medallas, muchas de oro en los juegos paraolímpicos; y también nuestro querido México, gana. Además, en segundo término, convendría cambiar; en lugar de “Raza maldita”, por “Raza bendita”, porque sin ir más lejos, a escrutar en la Revelación, en la Tradición o en el Magisterio de la Iglesia, no se encuentra ninguna expresión que maldiga a la raza mexicana; sino al contrario; y más recientemente, habremos de recordar como el Papa Juan Pablo II, en su primera visita que hizo a México; al bajar la escalerilla del avión que lo transportó; lo primero que hizo, fue besar el suelo patrio; y luego, su verbo y su mano incansables, en esa, y las subsecuentes visitas, no hicieron, ni han dejado de hacer otra cosa que bendecirnos; a excepción del autor en cuestión, que desde el prólogo de su obra no cesa de maldecir e insultar; olvidándose quizás, de que si escupe al cielo, corre el riesgo de que su propio escupitajo le caiga y le ensucie.

En resumen, sería más reconfortante, que la obra en cuestión, se intitulara de la manera siguiente: “México con capacidades diferentes. La raza bendita”.

2. Razones de la denominación de éste estudio.-Cuando se alude a “México mutilado”, nos referimos a la “Novela política” del señor Francisco Martín Moreno, de Santillana Ediciones, S.A. de C.V. Alfaguara; México: 2004. Texto de 578 páginas; más otras nueve, que contienen 139 obras supuestamente consultadas por el autor.

2.1. Las leyendas negras de la Iglesia.- La consideración de tal obra, como contribución a las Leyendas Negras de la Iglesia, se hace atendiendo al magnífico libro de Vittorio Messori que así se intitula; por cuanto que enuncia, describe y explica, aquellos acontecimientos que históricamente se han elaborado para presentar una imagen falsa y distorsionada de la Iglesia Católica; cosa que igualmente sucede con el libro que comenzamos a comentar, y que bien valdría la pena que el señor Messori, la tomara en cuenta para añadirlo a la larga lista que de dichas leyendas hace mención en su ya citado libro.

2.2. Joseph Fouché y la Iglesia Católica.- El mismo Vittorio Messori en su obra ya mencionada, relata una anécdota muy aleccionadora que nos puede servir de idea inicial del presente trabajo; dice entonces, que: Joseph Fouché, en aquel tiempo, era a la sazón, ministro de la policía de Napoleón, y ante cualquier caso que se le presentaba, daba la misma orden a sus investigadores: “Cherhez la famme!”, buscad a la mujer. Estaba seguro que detrás de cualquier “affaire”, caso, había una mujer como inspiradora o cómplice. En casos como el de Auschwitz, y ahora, el de México mutilado, se haya cambiado la orden: “Cherchez le catholique!”, es decir, suceda lo que suceda, la culpa será siempre de la Iglesia Católica o de algún católico también.

3. La trama central de la novela.- El tema medular de la novela, trata de la guerra de México con USAque trajo como consecuencia la secesión de Tejas de México primero, y luego, la integración de la misma, a dicho país vecino; además de la pérdida de los territorios de Nuevo México, y la California, por parte de nuestro país, en beneficio de USA; resaltando como uno de los principales autores de tal mutilación, entre otros, pero principalmente, la Iglesia Católica.

3.1. Los motivos de la novela, expresados en el prólogo.- El autor de la “novela política” en cuestión, a manera de “explicación no pedida, (“acusación manifiesta”) expresa entre otras muchas cosas, en el prólogo, lo siguiente:

“Hace muchos años... cuando cursaba la escuela primaria, mis maestros, me revelaron...[lo que] nos robaron los gringos... que mutiló a nuestro país para siempre. Ahí, en las aulas, se incubó mi rencor y creció un resentimiento que subsiste hasta hoy”.(2)

“Fuimos derrotados por una cadena de traiciones sin nombre, tanto por parte de los militares...y de la Iglesia Católica... institución... no sólo la más retardataria de la nación mexicana, sino también aliada del invasor...(3).

“...un selecto grupo de notables mexicanos, lograron desprender del cuello de la nación a esa enorme sanguijuela gelatinosa llamada Iglesia Católica, leal a Roma, al dinero, al poder político y militar, pero nunca a México...”(4).

“La rabia se me desborda...Por ésta ocasión, sólo deseaba revelar a grandes zancadas lo ocurrido, y liberarme a como diera lugar, del efecto causado por las palabras de mis maestros cuando me relataron el gran robo del siglo XIX”.(5)

“No, no hablamos, ni escribimos [?] de la guerra contra Estados Unidos, porque nos produce la misma sensación de vergüenza que el hecho de reconocer la existencia de un hermano asesino... Por ello mejor, mucho mejor, vivir envenenados, sin hablar[?] del traumatismo histórico, en lugar de gritar de día nuestros dolores y complejos para volver a dar con la libertad”.(6)

“perdón por la omisiones[¡!¿?]. Son involuntarias. Perdón... Nací para contar; sin embargo, no ignoro que dejo el tintero casi lleno. Si, pero, por otro lado, he gritado hasta desgañitarme. Ya sin voz, escribo...”(7)

En el transcurso de los siguientes comentarios a ésta novela correlacionaremos los conceptos que hemos transcripto del prólogo con las partes del texto de la misma obra que se comenta.

4. Odio anticristiano. Sus orígenes y efectos.- Como bien puede observarse en los párrafos del prólogo que hemos transcripto, hay una profunda carga de odio anticristiano, que el autor trata de compartirnos, lo cual es inaceptable. Sin embargo, eso no obsta para que hagamos las consideraciones pertinentes, acerca de los orígenes y efectos de ese estado patológico acabado de notar. Dichas consideraciones serán acerca de: 1.- Impedimento para llegar a conocer la verdad, tergiversando u omitiendo la historia de México; 2.- Enaltecimiento del malvado, y como consecuencia; 3.- Incriminación injusta y ofensas al inocente: La Iglesia Católica; 4.- Generación de más odio y acidia.

4.1. Impedimento para llegar a conocer la verdad, tergiversando u omitiendo la historia de México.- De acuerdo con Santo Tomás de Aquino, el odio es una pasión del apetito sensitivo que se mueve por la aprehensión sensible, y puede ser causado por alguna disonancia que repugna a la comunidad.(8)

De las tres formas de odio a la verdad que presenta el autor antes citado, parece ser la tercera forma, la que contiene la novela en comento, que consiste en el odio a la verdad particular como contraria, en cuanto está en el conocimiento de otro, por ejemplo, cuando uno quiere permanecer oculto en el pecado, odia que alguien conozca la verdad acerca de su pecado, pues como dice San Agustín(9), que los hombres aman la verdad cuando ilumina, y la aborrecen cuando reprende. Es el caso del autor de la novela, pues en su multicitado prólogo, expresa: “Hace muchos años... cuando cursaba la escuela primaria, mis maestros, me revelaron... [lo que] nos robaron los gringos... Ahí, en las aulas, se incubó mi rencor y creció un resentimiento, que subsiste hasta hoy”.(10)

Considero que dada la edad y la experiencia que como escritor tiene el autor de la novela, ya no está en condiciones de achacar la responsabilidad de su odio y efectos de éste, a otras personas, por muy venerables que sean éstas.

4.1.1. La danza macabra; cambio de ritmos y tiempos.- Las diversas versiones de la Historia de la Masonería, tanto las de carácter general, como las que se ocupan de dicha historia en los diversos países como México; coinciden en señalar la existencia de dos formas de Francmasonería, a saber: la francmasonería anglosajona y la latina o francesa. La primera, logra una larga extensión a partir de 1730, pues luego de tal fecha, estableció más de 1800 logias y hasta 1952, el número de “hermanos”, pasaba de los cuatro millones; tal sociedad cultiva objetivos relativos a la sociabilidad y beneficencia, aparentemente. La segunda, es por lo general, política y religiosamente enemiga del catolicismo, especialmente la francesa, que en el siglo XVIII, dio entrada, a las corrientes románticas y cada vez fueron más ostensibles sus fines de erección de una democracia mundial y de aniquilamiento de la Iglesia y del Papado”.

Confirmando lo dicho sobre la norteamericana, cuando la guerra de independencia de los USA concluyó, se crearon en todos los Estados de la Unión, grandes logias independientes, sobre todo a partir de 1786(12). Por lo que se refiere a la francesa, su radicalismo generó el tipo de hombre que la caracteriza, que mejor fue conocido con el nombre de “jacobino”, por su pertenencia al partido más demagógico y sanguinario de Francia en tiempos de la Revolución; y de éste mismo partido, llamado así; a causa de haber celebrado sus reuniones en un convento de dominicos, a quienes se les daba el nombre de jacobinos, por la calle de San Jacobo, donde tuvieron en París su primera casa. Robespierre, fue el miembro más destacado. Por su extensión, se dice de aquel demagogo partidario de la revolución violenta y sanguinaria.(13)

Por lo que se refiere a la Francmasonería francesa en México, se sabe que dominaba el Rito Escocés y sus primeras logias se fundaron en 1813, autorizadas por la Gran Logia de España; sin embargo, poco a poco los mexicanos, se retiraron de aquellas donde predominaba el elemento español y formaron las propias, dirigidas éstas últimas por el General Nicolás Bravo, propagándose así el Rito Escocés en toda la Republica. En cuanto a la Francmasonería en México, se conoce también que en 1816, la Gran Logia de Lousiana concedió su carta patente a la Logia “Amigos Reunidos” que operaría en Veracruz; y, la otra carta que la misma Logia también concedió a la Logia “Reunión de la Virtud” para trabajar en la ciudad de Campeche.(14)

Se discute si en realidad el Cura de Dolores haya sido masón, pero independientemente de tal “cualidad”, por otro lado se sabe, que dada su ignorancia en materia de estrategia militar, le fue imbuida la idea de la “guerra de castas” por algunos extranjeros, idea fatídica que en la práctica consistió, en enfrentar a indígenas con criollos, haciendo con ella más bien una guerra fratricida que independiente de la Corona Española. Y por lo que toca, al culminador de la guerra de Independencia, Don Agustín de Iturbide, desde que se conformó el Primer Imperio, fue objeto de los asedios diplomáticos de Joel R. Poinset para obtener de aquel la cesión de los territorios del norte de México; ofertas que nunca aceptó don Agustín. Por ello, los USA, después de obligar al emperador a exhiliarse el 11 de Mayo de 1823; el General Antonio López de Santa Anna, con ayuda de otro sacerdote apostata, el padre Mier, lo hizo fusilar cuando volvió a su patria, el 19 de Junio de 1824.

4.1.2. El principio de la Danza Macabra.- Después de consumada la independencia de México, pareciera que nuestro país fuera el campo experimental de la revoluciones del siglo XIX, pues mucho antes que los rusos tuvieran que escuchar y padecer los terribles acordes de su Sinfonía en Rojo Mayor(15); México, un siglo antes, tuvo que danzar al compás de la Danza Macabra, compuesta, dirigida y orquestada por la Francmasonería, pues los hechos que a continuación narraremos, evidencian tal ritmo.

El compás inicial, lo da el fusilamiento de Iturbide de parte de Don Antonio López de Santana; el cual durante un período de diez años, en medio de la anarquía general, hizo y deshizo, a los presidentes con la alternancia en el poder de las dos obediencias masónicas rivales; la del rito escocés y las del rito yorkino. Así, por un pronunciamiento de Santa Anna al presidente Manuel Felix Fernández, el 10 de Octubre de 1824, sucedió en 1828 Vicente Guerrero, gran maestre del rito de York; después de derrotar a Nicolás Bravo, vicepresidente y gran maestre del rito escocés, que apoyaba la candidatura de otro “escocés”, Gómez Pedraza. Pero cuando el Vicepresidente mandó fusilar a Guerrero en 1831, Santa Anna se volvió contra él y empujó a la presidencia al “escocés”, Gómez Pedraza(1832) cuyo vicepresidente, a la vez que incrementaba el clero secular, luchaba contra las ordenes religiosas y preparaba la distribución de sus bienes.

Por parte de la Masonería yorkina, introducida a México por el fatídico Poinsett en 1825, preparó el camino a la infiltración anglosajona. Es bien conocido el acontecimiento de que una comisión de “caballeros” encabezada por el Gral. Guadalupe Victoria, se acercó al Sr. Poinsett, de quien se obtuvo tres cartas patentes, expedidas por la Gran Logia de New York para otras tantas logias mexicanas, que se llamaron: “La libertad” número 1, “La Federación” número 2; y “La Independencia” número 3; aunque para otro autor de la historia de la masonería en México, el señor José María Mateos, se llamaron de otra manera.(16)

Como efecto de todo lo anterior, en 1836 Santa Anna se obligó a reconocer la autonomía de Tejas, como un primer paso, ya que los colonos de tal territorio, en 1845 pidieron su anexión a U.S.A. Luego, segundo paso, se entabló la guerra en la cual, el ejercito mexicano no salió bien librado frente a las tropas del General Taylor en Angostura en 1847; la escuadra norteamericana cañoneó Veracruz, que capituló. Vencido Santa Anna, en Cerro Gordo, el 2 de Febrero del 1898 cedió a USA, por el tratado de Guadalupe Hidalgo: Texas, California, Nuevo México, con ello concluye la empresa masónica de ésta etapa de la historia de México.(17)

4.1.3. El costo pagado por México por su parricidio.- Al igual que el epílogo del libro de Alfonso Trueba(18), el de éste episodio de la trágica historia de México, parece ser el siguiente: “México asesinó a su Libertador. México pagó su crimen. Unos años después de la Tragedia de Padilla, el sólido, tranquilo y ordenado Imperio que Agustín de Iturbide quiso erigir, era una pobre nación desgarrada, ensangrentada, rota en cien pedazos. Los mexicanos se mataron entre si mismos, en luchas brutales, despiadadas. Entregaron el destino de su patria a merced de una nueva potencia. Se achicó el territorio de la patria y se achicó su alma. Dividida la nación, tiranizada, no pudo resistir a sus enemigos. Y el invasor entró hasta el corazón de México e izó su bandera en el palacio de los Virreyes, porque la otra bandera, la de la Religión, la Unión y la Independencia estaba ya manchada por la traición y la cobardía. Habían triunfado total y absolutamente los enemigos de Iturbide. Pero triunfado no sólo sobre él, sino también sobre México. Porque ambos -por inescrutable providencia de Dios- habían de seguir un mismo y trágico destino”.

Para terminar este apartado, conviene hacer alusión a la parte del prólogo del autor de “México Mutilado”, donde dice: “no ignoro que dejo en el tintero casi lleno”(19). No lo dudo ni tantito que ésta partitura que hemos relatado, sobre la danza macabra protagonizada por los mexicanos de aquella época, se quedó en su tintero, respecto del cual, sugiero, que no lo confunda con una cloaca.

5. Responsabilidad de un escritor.- Hay una carga ética que debe asumir cualquier escritor por el hecho de escribir y publicar alguna obra; responsabilidad que se evidencia en el efecto educativo que tiene aquella; pues cualquier libro va dirigido a un público lector, entre el cual puede haber jóvenes, con los cuales se comparten conocimientos, actitudes, puntos de vista, etc. etc. por el simple hecho natural de emplear el lenguaje escrito. Con ello, se da una estrecha vinculación entre tal lenguaje, los conocimientos y la ética. Esto no parece preocuparle al autor, pues mas bien deseduca, porque por un lado desinforma, en cuanto que hace “novela política”, pues de que le sirvió tanto documento consultado, si el genero literario que eligió es el político; y por el otro, al dejarse llevar por su odio anticristiano y antieclesiástico, ofertando a sus lectores “vivir envenenados, sin hablar del traumatismo histórico”, rechaza la propuesta cristiana, que es la que da lugar a la solución adecuada a los traumatismos, porque dice ésta última: “Aprende a sacar, de las caídas, impulso; de la muerte, vida.”(20)

Por último, tratando de darle lugar en la filosofía postmoderna, a éste “sistema ético” que postula el escritor Martín Moreno, posiblemente se le pueda ubicar en un burdo nihilismo, quizás cercano al de Nietszche o Vattimo, que proponen un pesimismo filosófico, que conduce a la muerte del sujeto; ya que si por algún breve tiempo podemos “vivir envenenados”, la muerte, necesariamente sobrevendrá. Sin embargo, poniéndonos en lugares más terrenales; el autor, al menos, ya logró su meta esperada: el lucro; ganancia muy al ritmo de la danza macabra de la que hablamos anteriormente.

Continuará una segunda parte.

Referencias bibliográficas.

  1. Messori, Vittorio; Leyendas Negras de la Iglesia; Editorial Planeta, S.A. 8ª Ed. Barcelona(España) 1999; p. 155.
  2. Martín Moreno, Francisco; México Mutilado. La raza maldita; Santillana Ediciones Generales, S.A. de C.V. México: 2004; p. 9.
  3. Ibidem, p. 10.
  4. Ibid., p. 11.
  5. Ibid., p. 12.
  6. Ibid., p. 12.
  7. Ibid., p. 12.
  8. Summa Teologica; I-II, C. 29; a. 6.
  9. Ibidem, I-II, C. 29; a. 6
  10. Martin Moreno, Francisco; op. cit. p. 9.
  11. Enciclopedia de la Religión Católica; Francmasonería; Editorial Dalmau y Jover, S.A.; Barcelona: 1952; Tomo IV; p. 1184.
  12. Frau Abrines, Lorenzo y Arús, Rosendo; Diccionario enciclopédico de Masonería; Editorial Kier, S.A.; B. Aires: 1962; Tomo III, p. 220.
  13. Diccionario Enciclopédico Salvat; Salvat Editores, S.A. Barcelona: 1954; Tomo VIII; p. 262.
  14. Chism, Richard E. Una contribución a la Historia Masónica de México; Editorial, Herbasa; México: copia exacta de la de 1899; p. 27.
  15. Landowsky, José; Sinfonía en Rojo Mayor, Editorial Nos; Madrid: 1955.
  16. Chism, Richard E. Op. cit., p. 29.
  17. Lombard Coeurderoy, Jean; La Cara Oculta de la Historia Moderna; Editorial Solar; Bogotá: 1989; tomo II; p. 29.
  18. Trueba, Alfonso; Iturbide –un destino trágico-. Editorial Jus; 3ª Ed.; México: 1959; p. 213.
  19. Martin Moreno, F. op. cit., p. 12.
  20. Fernández Carvajal, Francisco; Hablar con Dios; Ediciones Palabra, S. A., Madrid: 1988; Tomo II, p. 65.

* Lic. en Derecho y Mtro. en Der. Privado por la UAG; Dipl. en Der. Comparado por la U. Complutense de Madrid, en Relac. Diplomáticas por la Esc. de Funcionarios Internacionales de Madrid, en Comunidades Europeaspor la U. de Estrasburgo; y Dr. en Educación por la U. de Houston.