A través de mi ventana

Miguel Ángel Martínez De La Luz *

Nuestro mundo se mantiene en constante cambio; sin embargo, por más transformaciones que ocurran, los problemas entre las sociedades y las diferencias entre los países siguen siendo interminables...”

Este párrafo pertenece a un libro titulado “Historia Contemporánea”, que he comenzado a leer; acabo de llegar de la escuela, estoy algo cansado, así que me recuesto en mi cama y continúo leyendo.

Salgo de mi recámara, bajo las escaleras, y al escuchar un gran festín en el exterior, me detengo a observar disimuladamente por el ventanal...

A través de mi ventana puedo ver felicidad en la gente, y se respira un ambiente lleno de armonía; veo a muchas personas compartiendo su comida con las demás; veo a un soldado jugando con un niño; veo a un estadounidense abrazando a un irakí; veo un África sin hambre, en donde toda la gente vive contenta y sin preocupaciones; veo un mundo mejor; veo un mundo donde no existe la discriminación racial, y en donde tanto la gente blanca, como la de color, conviven como hermanos; veo un mundo donde no hay discriminación social, y en donde el rico y el pobre se sientan a la mesa juntos; veo un mundo solidario, donde el enfermo y el desvalido viven reconfortados con la esperanza de salir adelante; veo un mundo en donde no existe la guerra, y la paz se disfruta al máximo; veo a un “Señor Bush” cargando sobre su espalda costales de ayuda para los más necesitados, decidido a colaborar y a terminar con la pobreza; veo un mundo sin contaminación, donde ríos, lagos, playas y mares sirven como espacios de recreación para la gente; veo un México ejemplar, donde la gente gobierna buscando el bienestar para todos y no hay espacio para la corrupción; veo un México sin desempleo, y en donde todos los políticos trabajan arduamente en el campo, labrando la tierra y sembrando semillas, que redituarán en frutos para las próximas generaciones; veo un mundo lleno de amor y alegría...

De pronto, abro los ojos, y me encuentro acostado en mi cama, con el libro “Historia Contemporánea” entre mis brazos. Al abrirlo, encuentro el párrafo que comienza diciendo: “Nuestro mundo se mantiene en constante...” y al instante me doy cuenta de que todo fue sólo un sueño, un dulce sueño del que no me hubiera gustado despertar.

Me levanto apresuradamente, miro hacia el exterior, y todo sigue igual que siempre, y al ver a nuestro mundo lleno de problemas, espero con gran anhelo el día en que todos nosotros logremos salir adelante, y en el que podamos vivir todo aquello que soñé, y que observé a través de mi ventana

* Estudiante de 1er.  Semestre de I. Q.  en el IEST