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Historia

 

 

Los primeros 30 años

La pregunta ética es siempre la primera interrogante que surge en todo acto humano. A veces es acallada cuando el juicio de los actos es contrario a la acción que se pretende ejercer. Otras, es profundizada hasta encontrar la pregunta última que aclara no solo el camino, sino también la meta, y que fortalece la voluntad para actuar en consecuencia.

El acto médico es un paradigma de esta serie de preguntas éticas. Aunque haya surgido como un código de conducta inicialmente-, la experiencia ante el dolor del enfermo, y ante la posibilidad fáctica de manejar su vida, plantean en toda persona que haya experimentado esta bipolaridad de circunstancias, la pregunta sobre la bondad de la acción que pretenden ejecutar, y sobre la finalidad última de la misma.

Aunado a estas circunstancias, se da el hecho del avance biotecnológico, -que no ha sido siempre y necesariamente científico-, de que la vida, y muchas de sus funciones, se han logrado extender, por un lado, y limitar por otro, de manera artificial.

Hasta el punto de poner en juicio la propia esencia de lo umanum y retando la existencia corpórea a continuar fisiológicamente de un modo diverso. Es empíricamente comprobable, que la biotecnología es fuente de intereses económicos y que pueden ser manipulados por intereses políticos, lo cual, ciertamente complica el problema.

En este tenor de las cosas, surge la Bioética, como una transdisciplina que permite ante nuevas preguntas éticas de una complejidad mayor, proporcionar una metodología propia para desentrañar del complicado entramado de conocimientos, un juicio ético que no es factible sustentar de primera intención.

Antecedentes

Si bien el dilema y reflexión Bioética, surge antes de que Van Rensselaer Potter acuñara el término en 1974, se considerará ese año, como la fecha de inicio. Es así como en todo el mundo se conjunta un interés por definir el camino, del bien del paciente.

Con este estudio, y el interés suscitado en varios países, parece, -aún hoy-, que el status questionis no ha hecho sino complicarse. Ya que el concepto del bien y de lo umanum se ha tornado en un laberinto, de apariencia complicada e irresoluble.

Una de las vertientes, de este conocimiento, por todos conocida, es el personalismo, o humanismo que analiza los dilemas éticos desde la fundamentación ontológica.

 

Desde esta visión antropo-filosófica surge en la Universidad Anáhuac el interés por la bioética. Interés que se suscita por la conjunción de varios acontecimientos.

Desarrollo

En 2020 se cumplen 30 años de concretar con un primer evento: el Congreso de Humanismo en Ciencias de la Salud, de donde surgiría el Instituto del mismo nombre, el interés suscitado en la Universidad Anáhuac, para que los futuros médicos que se forman en ella, amen, respeten y promuevan la vida, para así, ser felices ellos mismos, y hacer de éste un mundo mejor. Como todo inicio suele ser a muy pequeño, y poco a poco el dueño de la vida, lo hace crecer y desarrollarse.

En realidad es la fiesta de un joven que tiene ya una experiencia vital, que le permite emprender acciones suficientemente fuertes e impetuosas, para cambiar el mundo. Pero que aún tiene que crecer y madurar mucho más. Por un auténtico llamado del Señor, y por la respuesta generosa y continua de todos los elementos que se conjugaron en este nacimiento, no sin un arduo esfuerzo y con las consabidas dificultades, el “bebé” ha ido creciendo sano y fuerte, y con el amor que ponga en lo que le falte por recorrer, y la voluntad en la meta, llegará a ser un anciano venerable, fuente de apoyo, consejo e inspiración de muchos. Hoy, no solo festejamos que la bioética llegó a la familia Anáhuac, sino también que llegó a México. Este acontecimiento marca un hito de liderazgo de nuestra querida Universidad, en el país, pero también, como un liderazgo de México, que ha sabido sumarse a este crecimiento humanista, que surgía 15 años antes en USA.

 

Pero... ¿Cómo sucedió todo?

Por un lado, como todos sabemos, aunque la bioética surge como término y se organiza en USA, es en Europa donde se fortalece y profundiza.

Así, surgen en Bruselas, con el Prof Malherbe, y en Barcelona con los profesores Abel y Manuel Cuyás centros de bioética.

Concretamente en Italia, y diríamos en toda Europa, quien más había investigado sobre el tema, desde el personalismo, y desde el magisterio de la iglesia fue el Profesor Sgreccia. Fundó el Centro de Bioética adscrito a la Universidad del Sacro Cuore di Roma en 1984.

 

 

Su camino en la bioética se inició, después de haber atendido por 10 años, la pastoral universitaria de esta universidad, donde se encuentra el campus biomédico, y publicado reflexiones morales sobre la medicina, fue invitado por el Consejo de Europa para representar al vaticano en el tema de derechos humanos y la medicina, así como para trabajar en el CAHBI, y el propio rector de la U Católica le encarga un curso anual de bioética, así como escribir el manual de Bioética. Todo ello abrió el interés para que el Estado italiano y la Universidad abriera una cátedra, y así Mons Sgreccia presentó su exámen de oposición a la misma en 1990.

Y con el ímpetu y corazón, que ponía en toda actividad que realizaba, desarrolló toda una escuela de pensamiento, que fundamenta el conocimiento que se imparte y estudia en esta Universidad, y que a través de ella, siguen algunos otros Centros y agrupaciones en todo México. Fue miembro del Comité italiano de Bioética, y presidente de la Academia Pontificia para la Vida. A él le debemos no solo su presencia tantas veces en la Universidad Anáhuac, sino lo que llevamos ya con una impronta intelectual en nuestra mente y corazón, y a él debemos lo que hemos difundido a tanta, tanta gente, que hoy aprecia más su propia vida, y la de sus congéneres. Podría dedicar muchas horas a hablar de su persona y de su obra. De su ejemplo y de su bondad, porque mi corazón así me lo dicta, pero hoy he de hablar de la cosecha que él, y otros sembraron. Sin embargo, no quiero dejar de señalar que su influencia intelectual es tan grande, que llega a casi todos los países, que trabajan en Bioética, incluida África, y Asia, pero que a mi modesto juicio, es su paternidad espiritual la que causó más impacto en quienes intervino.

 

Los padres Legionarios de Cristo, se distinguen por una excelente formación intelectual y humana. Y ésta es continua. Pero no es nunca un puro ejercicio intelectual. Está siempre dirigida a dos puertos: el servicio a la iglesia, a través de los hombres, y al crecimiento y perfeccionamiento espiritual, para quienes ellos forman y educan. Así, aunque en ese momento solo habían fundado una única Escuela de Medicina: la nuestra, que tenía tan solo 15 años de existencia, ante los fuertes problemas morales contra la vida, y con gran intuición, solicitaron que uno de ellos se preparara en Bioética. Este sacerdote legionario casi recién ordenado, Gonzalo Miranda había justo tomado un curso con Manuel Cuyás en la Gregoriana, donde estudiaba su doctorado en teología moral. Aunque no coincidía en la totalidad del pensamiento de su profesor, los temas fueron muy atractivos para él. Tanto que eligió como tema de tesis la eutanasia, desde el aspecto teológico moral. Así es que cuando le pidieron dedicarse al estudio de la bioética, fue para él un motivo de alegría.

Y en 1987 asistió a un congreso organizado por la Universidad Alfonsiana para discutir temas sobre la Donum Vitae, en el que conoció personalmente a Elio Sgreccia, y posteriormente acudió a otro congreso organizado por él en la Universidad del Sacro Cuore.

En 1988 los Legionarios organizaron un curso anual en México, para sacerdotes, al que invitaron al Prof. Sgreccia. Al final él les comentó que sería bueno que difundieran la revista Medicina e Morale.

Afortunadamente para nosotros, el Padre Miranda, con inteligencia, simpatía y vitalidad, supo mover “cielo, mar y tierra”, - que en el argot de quienes trabajamos aquí-, significa convencer al Consejo Rectorial, sobre este tema. Y organizó todo lo necesario para que la Universidad Anáhuac tradujera y publicara la revista del Sacro Cuore.

Un tiempo después, junto con, el entonces Doctor Quirce, y el Padre Raymund, organizó en 1991 un curso de bioética aquí, para la escuela de medicina.

Lo impartieron el propio Mons. Sgreccia, el Dr. Spagnolo y el Padre Gonzalo.

Así, el Prof. Miranda nos enseñó que no basta gozar del bien percibido, sino que hay que poner toda nuestra persona para llegar a él, y para luego ayudar a que otros lo alcancen.

Ese gran gesto suyo, fue el detonador para que nosotros pudiéramos entonces, ser parte del trabajo realizado por diversos pensadores, particularmente por el Prof. Sgreccia, y por el interés que desde hacía más de dos décadas tenía, el gran médico y mejor persona que fue el Dr. Kuthy Porter.

El muy querido doctor Kuthy, ya había trabajado, en suscitar el interés de formar mejor y más profundamente a los médicos, en la ética profesional. Lo que hizo por nuestra Universidad y por nuestro país, y en concreto por la Bioética, superan cualquier explicación.

Desde el ámbito político: en el Comité Internacional de la OMS (CIOMS)
Desde la presidencia de la Academia Nacional de Medicina.
Y desde su dirección del Hospital General de México.

Pero lo concretó de manera fehaciente, en la Universidad Anáhuac. Al organizar ese primer Congreso de Humanismo, en mayo de 1990, hito para nuestra Universidad, y posterior al cual se funda el IHCS, acudió el P. Miranda, con la revista Medicina y Ética traducida la noche anterior a su viaje, para que llegando a México, fuera impresa y distribuida al final del Congreso. Este congreso influyó determinantemente para la creación de la Comisión Nacional de Bioética en 1992, y del cual fue Consejero el Dr. Kuthy.

En este primer ejemplar de la Revista Medicina y Ética, aparece el nombre de tres profesores, el del Padre Quirce y el del Profesor Agazzi, y del Dr. Kuthy, quien es miembro del consejo editorial desde entonces, y hoy miembro del Consejo Consultivo internacional.

Se firmó el convenio de coedición de la revista Medicina y Ética con la Universidad del Sacro Cuore, de Roma. El nombre de la Revista italiana es Medicina e Morale, y la mexicana cambió por el término Ética.

 

La visión que tuvo el entonces rector, Padre Raymund Cosgrave, y la del entonces Director General Académico, Dr. Jesús Quirce Andrés, fue la que dio un gran impulso al desarrollo de la Bioética en nuestra Universidad. Siempre hemos experimentado el impulso tan sutil, y tan concreto que la Universidad nos brindó a quienes empezamos este camino. Sutil, porque no se hizo con alarde, ni haciéndonos sentir deudores, aunque sabemos que lo somos. Pero concreto porque facilitó cada paso desde el inicio. Nada hubiera podido crecer si el Padre Raymund, en su momento, y el Padre Quirce mientras fue rector, no nos hubieran apoyado con la infraestructura. ¡Así es! Desde que surgió el IHCS y luego la Facultad de Bioética, la Universidad nos ha cuidado con esmero, y con un favoritismo evidente. Lo reconocemos y lo agradecemos. Pero sobre todo esperamos ser dignos de tal confianza y tal predilección. Hasta que no llegó el Padre Cabrera, estuvimos trabajando en números rojos. Pero es que lo que hacemos va más allá de cifras y de proyectos. Se trata de algo mucho más duradero…..

Después del Congreso de Humanismo se formó un grupo de estudio en el ABC de la Bioética, organizado y dirigido por los padres Michael Ryan, y Antonio Cabrera LCs, en el que algunos médicos egresados de la Anáhuac, entre otros estaba la Dra María Inés Giraud, y la Dra Martha Tarasco, nos reuníamos y preparábamos temas varios, con la supervisión de los Padres, y a las que también asistía el Dr Kuthy.

Después del curso de una semana para los profesores de la, entonces, Escuela de Medicina, en enero del año 1992 el Prof. Sgreccia recibió a la Dra Martha Tarasco en su Instituto, para formarla en Bioética, y que después fundara en México un Instituto similar. Al regreso de Roma Con su ejemplo y el apoyo de los Padres y del Dr Kuthy, al regreso de Roma, se abrió la primer maestría de Bioética del país. Y con el fin de promocionar la Maestría se organizó el primer Congreso Internacional de Bioética en la Academia Nacional De Medicina, e invitamos a los Doctores Gonzalo Herranz, y Francisco León Correa. El día anterior a su apertura tenía inscrita a una sola alumna.

 

Blanca Guerrero, única colaboradora entonces, y la Dra Tarasco habían tocado toda puerta factible. Así es que en la sede del Hospital Infantil Privado (para facilitar el acceso a los alumnos, en un lugar más céntrico) se presentaron los profesores: el Dr Aguirre, en filosofía, el Lic CasaMadrid en Derecho y la Dra Tarasco. Esa tarde llegaron 30 alumnos más y ¡empezamos! Estuvo presente el Padre Gonzalo para apioyarnos. No sería sino 5 años después cuando ya estando en México, el Dr Martínez lograría el RVOE de la SEP para hacerla oficial.

 

Desde el recién fundado Instituto y posteriormente con la ayuda de un joven médico chileno, el Dr Cristian Nazer, se atendían a todas las clases, nos encargábamos de la revista, y de viajar continuamente, a otras ciudades, y a cuanto lugar éramos invitados para hablar de Bioética, tanto en conferencias como en cuanto medio de comunicación social existía. Así comenzó un interés cada vez más creciente en el tema en todo el país. Ayudamos a fundar el CEIB de Guadalajara, y al grupo de Monterrey al que pertenecía el Dr Oscar Martínez.

El equipo inicial, lo conformaban además, la Lic Marisa Zavala, quien fungía como coordinadora administrativa. Después la sustituyó la Mtra Margarita Pereira Cid, que fue siempre una gran colaboradora y estudió la maestría de Bioética.

Tuvimos la primer y única computadora después de iniciada la maestría. Era como los mosqueteros: una para todos.

Así, continuaron impartiendo clases, cursos, organizando congresos, simposia, diplomados, y publicando. En 1997 la Dra Tarasco se ausentó de México, y fué reemplazada muy generosa y eficientemente por el Dr Oscar Martínez, quien continuó a cargo del IHCS, siendo el Dr Kuthy el director de la Escuela de Medicina.
Los frutos que hoy podemos cosechar son muchos.

En 2002 al regreso a México, de la Dra Tarasco, se inició el plan para abrir la primera generación del Doctorado, y, con ello, la fundación de la Facultad de Bioética, dejando así de depender administrativamente de la Escuela de Medicina, aunque desde luego se continuó atendiendo y organizando todos sus cursos de Bioética, y diversas actividades. Así mismo las oficinas de la Facultad de Bioética, se encuentran en el propio edificio de la hoy Facultad de Ciencias de la Salud.

Hoy la Facultad tiene incorporado al IHCS como instituto de investigación.

 

 

Los Cursos de Posgrado son el Doctorado y la Maestría Presencial en español y en línea en Inglés y en español, y además ha habido un Diplomado en línea de Política y BE, y de Religiones y BE, así como 2 en Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad, el Diplomado de Cuidados Palitaivos, el Curso en línea de Cuidados Paliativos, y el Curso de Cuidados Paliativos Pediátricos.

Estas áreas marcan no solo un liderazgo en México, sino también la solución ética que sustituye la opción por la eutanasia. Se han organizado varias simposia, congresos y cursos.

Se han publicado los siguientes libros:

  • 1. Gomez Álvarez JE. Interacciones y Semejanzas entre los Métodos Teológico, Científico y Filosófico 
  • 2. Gomez Álvarez JE. Logica ilógica. Ejercicios prácticos para razonar.  2005. Selector S.A. DE C.V. A. 
  • 3. Gomez Álvarez JE. Argumentación AD. HOC. Una Aproximación desde la Lógica Modal. 2009.  Publicaciones Cruz, O. S.
  • 4. Gomez Álvarez JE. Huellas Bioéticas en la Tradición Judeocristiana. (Coordinador y autor). 2005. Publicaciones Cruz O, S.A. 
  • 5. Gomez Álvarez JE José Antonio Forzan y Carlos Jardon4. La Racionalidad de la Creencia Religiosa Toland, Collins y Berkeley. 
  • 6. Gomez Álvarez JE. La racionalidad del Cristianismo. Una comparación entre Toland, Collins y Berkeley. 2004. Publicaciones Cruz, O. S.A.
  • 7. Kuthy, J., Martínez, O., Tarasco, M., Yamamoto, M. (1997). Introducción a la Bioética. Méndez Editores, S.A. de C.V., México DF., (ISBN: 968-6596-64-X) 269 págs. 
  • 8. Kuthy, J., Martínez, O., Tarasco, M., Yamamoto, M. (1999). Temas Actuales de Bioética. Edit. Porrúa- Universidad Anáhuac, México, DF. 272 págs.  ISBN: 970-07-1831-X.
  • 9. Marcó, J., Tarasco, M. (2001). Diez temas de reproducción asistida y clonación.  EIUNSA, Madrid, España.  10 capítulos, 145 páginas. ISBN 84-8469-044-X.
  • 10. Kuthy, J., Villalobos, J.J, Martínez, O., Tarasco, M. (2003). Introducción a la Bioética. Méndez Editores, S.A. de C.V. México, DF. 2° edición, 317 págs.  ISBN968-53-28-08-0.; 3era edición (2009) Pp. 443. México, DF. ISBN 978-607-7659-30-3. ., 4° edición.(2015)  Pp. 563. México, DF. ISBN 978-607-7659-00-6.
  • 11. Tarasco, M. (2007). Comités Hospitalarios de Bioética. Manual Moderno, S.A. de CV., México DF. 1ª Edición, 225 pgs  ISBN 978-970-729-317-5.
  • 12. García, D., Tarasco, M. (2011). Bioética: un acercamiento médico y jurídico. Colección de derecho y bioética Tomo IV (eds). México. Edit Porrúa. ISBN 978-607-09-0674-9.
  • 13. Alonso, R., Tarasco, M. (2012). La Percepción de la Identidad Sexual Humana: La Transexualidad. Editorial Académica Española.  Berlín, Alemania, ISBN 978-3-659-04785-5.
  • 14. De los Ríos, ME., Tarasco, M. (2012). Ética en el  Triage: decisiones éticas en situaciones de urgencia. Editorial Académica Española.  Berlín, Alemania ISBN-13 978 -3-659-01783-4/ ISBN-10 3659017833/ EAN 9783659017834.
  • 15. Alonso, R., Tarasco, M. (2013). Algunos Aspectos éticos en la percepción de la identidad sexual en la Disforia de Género. Colección Bioética de la Identidad Humana, Editorial Vocare, México D.F. en E-Book. 
  • 16. Cabrera A. (2017) Infertilidad, laberinto con salida. Pautas para una decisión. Universidad Anáhuac México. 132 Pp. ISBN 978-607-8566- 02-0
  • 17. De los Ríos M.E: (2017). Bioética ¿Para qué? USA Amazon Self Publishing Pp 169. ISBN 9781521842683
  • 18. Tarasco, M. (2018). Bioética: Aporte para un debate necesario”. Juan Pablo Saavedra y Martha Tarasco Coordinadores.  Fundación Andrés Preciado ISBN: 978-607-96356-1-9 Pg 373- 383
Pero el verdadero tesoro de la Facultad de Bioética son sus alumnos. Sería imposible enumerar a cada uno, por los grandes méritos que todos y cada uno tienen, y que muestran que la semilla plantada hace XX años, da muy buenos frutos.

 

 

La Facultad de Bioética es Miembro Fundador de la Federación Internacional de Centros e Institutos de Bioética de Inspiración Personalista (FIBIP) que agrupa a más de 40 Instituciones de Bioética de más de veinte países.