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Por Maru Cárdenas
Directora DAFI

¡Porque eres Anáhuac eres DAFI! Ser universitarios es un privilegio y una gran responsabilidad. Somos una comunidad que busca, que piensa, que aprende y busca trascender en la construcción de un mejor mañana. Es fantástico ser un gran profesional, pero no es suficiente, antes que abogado, médico, arquitecto, empresario..., ¡eres persona!

La universidad es mucho más que un lugar para formar profesionales y dar títulos; es verdad que te prepara para el mundo laboral, pero también e incluso antes te brinda una formación integral, una formación humanista. La universidad es el espacio y el tiempo para pensar, para hacerse las grandes preguntas: ¿quién soy?, ¿qué sentido tiene la vida?, ¿existe la verdad, ¿cómo ser feliz?, ¿qué estilo de vida debo seguir?... Preguntas pertinentes, preguntas de fondo que tarde o temprano todos debemos responder. El universitario no es un buscador aislado, sino que cuenta con la oportunidad de escuchar, dialogar y compartir sus experiencias y visiones con compañeros y profesores. De las respuestas que te des se desprende tu actuar. La universidad no es un supermercado de ideas, para leer la realidad y enfrentarla con lucidez y creatividad necesitamos ser una comunidad auténtica.

La Dirección Académica de Formación Integral busca generar espacios y contribuir con las materias de la Ruta Anáhuac, con el Bloque Electivo Anáhuac, sus distintos diplomados, así como con el Café Chesterton, el Círculo Newman y las distintas iniciativas de sus profesores y alumnos para buscar juntos las respuestas más atinadas. La DAFI te invita a no vivir en piloto automático, te invita a cuestionar, a reflexionar, a nadar contra corriente si es necesario. Te ayuda a responder las preguntas más importantes de la vida y del ser y a fundamentar tu obrar. Gracias a las materias de formación integral puedes distinguir lo importante de lo periférico, lo aparente de lo real, lo esencial de lo accidental. No es materia de opinión. Tenemos que afrontar los problemas verdaderamente importantes y los asuntos profundamente existenciales.

Es una invitación para poner lo importante sobre lo urgente, a las personas sobre las cosas, a vivir el presente sin perdernos en futurismos, a no dejarnos presionar por el mercado o lo políticamente correcto sino vivir con intensidad, aprendiendo de los grandes y de los pequeños. Sólo así, sólo en comunidad podremos hacer vida el lema de nuestra universidad, vencer el mal con el bien.