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Médico

Fibrosis Quística: Una enfermedad genética, de gran relevancia nutricional

Por: Estefania Fuentes Medel

Profesor de Escuela de Ciencias de la Salud

 

La fibrosis quística (FQ) es una enfermedad de origen genético, cuya incidencia afecta aproximadamente a 1 de cada 4,500 nacidos vivos, y fundamentalmente se observa en individuos de ascendencia blanca europea. Se caracteriza por una pérdida progresiva de la función de glándulas a nivel de pulmones, páncreas, intestino, hígado, sistema reproductor y glándulas sudoríparas, entre otros.

 

Existen diversas manifestaciones clínicas de la enfermedad, las cuales dependen particularmente de la etapa de la vida, el tiempo de evolución de la enfermedad, el grado de disfunción de los órganos afectados, y el tratamiento asociado.

 

La forma más clásica y habitual, se presenta con una triada establecida por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), relacionada con infecciones respiratorias recurrentes; insuficiencia pancreática (IP), elevación en los niveles de electrolitos en el sudor, y de manera secundaria, infertilidad en varones.  

 

En los primeros meses de vida, la enfermedad suele manifestarse con problemas respiratorios, en conjunto con manifestaciones digestivas tales como obstrucción intestinal y diarrea crónica, lo que lleva consigo un retraso del crecimiento.

 

En la etapa escolar hasta el inicio de la edad adulta, el individuo presenta enfermedad pulmonar, ausencia de la ganancia de peso corporal, así como alteraciones de tipo metabólico y digestivo, caracterizadas por un compromiso en la digestión, absorción y metabolismo de macronutrientes y micronutrientes.

 

Dichas alteraciones representan las principales causas asociadas a la desnutrición severa, el compromiso del crecimiento y desarrollo, así como el incremento del riesgo de morbimortalidad, típico de la enfermedad. 

 

De manera particular la evaluación, diagnóstico y tratamiento nutricional representan una herramienta fundamental en el manejo de la FQ, cuyo objetivo principal es identificar y priorizar los problemas nutricionales, así como encaminar el tratamiento para favorecer un adecuado crecimiento y estado nutricional.

 

En este sentido, la Fundación Americana de FQ, recomienda una clasificación de 5 categorías, en la cual establece las líneas de acción para el tratamiento de la FQ, basadas en el tiempo de evolución de la enfermedad.

 

Es por esto que las estrategias nutricionales en la fibrosis quística, están encaminadas en la detección temprana y oportuna de riesgos nutricionales tales como la deficiencia de proteínas, vitaminas y minerales, la suplementación de enzimas pancreáticas y vitaminas liposolubles (A, D, E, K), el incremento de la ingesta de alimentos, el establecimiento de suplementación nutricional y el fortalecimiento de la educación nutricional.