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QUISTE-POLIQUÍSTICO-ANÁHUAC

Más allá del Síndrome de Ovario Poliquístico: una nueva perspectiva para la atención de la salud

Durante más de tres décadas, el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) ha sido reconocido como una de las alteraciones endocrinas más frecuentes en mujeres en edad reproductiva. Sin embargo, en mayo de 2026, un consenso internacional publicado en la revista “The Lancet” y respaldado por 56 organizaciones médicas, liderado por la Dra. Helene Teede, endocrinóloga clínica en Monash Health y directora del Monash Centre for Health Research and Implementation (MCHRI), propuso sustituir esta denominación por Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), marcando un cambio histórico en la manera de comprender una enfermedad que afecta a cerca de 170 millones de mujeres en el mundo.
 

Reconozco que esta modificación representa mucho más que una actualización terminológica. Constituye un avance necesario para mejorar el diagnóstico, la atención clínica, la investigación y la comprensión social de una condición que durante años ha sido simplificada por una nomenclatura que no reflejaba su complejidad.
 

El término Síndrome de Ovario Poliquístico ha sido cuestionado desde hace más de una década por la comunidad científica. Aunque la presencia de múltiples folículos ováricos puede formar parte de sus características diagnósticas, la enfermedad no se define por la existencia de quistes patológicos. De hecho, esta denominación ha contribuido a centrar la atención en una sola manifestación, dejando en segundo plano las alteraciones endocrinas y metabólicas que constituyen la verdadera naturaleza de su fisiopatología. 
 

Actualmente sabemos que esta condición se caracteriza por complejas interacciones entre la resistencia a la insulina, el hiperandrogenismo y las alteraciones neuroendocrinas que regulan la función ovárica. La resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia compensatoria, presentes en la mayoría de las pacientes, favorecen el exceso de andrógenos y contribuyen al desarrollo de alteraciones reproductivas y metabólicas. Asimismo, las modificaciones en la secreción de gonadotropinas, la hormona antimülleriana y otros mediadores endocrinos afectan la maduración folicular, la ovulación y la función ovárica.
 

Las repercusiones clínicas van mucho más allá de la esfera reproductiva. Las pacientes presentan un mayor riesgo de obesidad central, intolerancia a la glucosa, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias, enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica y enfermedad cardiovascular. A ello se suman manifestaciones dermatológicas como acné, alopecia e hirsutismo (crecimiento excesivo de vello oscuro), así como una mayor prevalencia de ansiedad, depresión y deterioro de la calidad de vida. Sin embargo, ninguna de estas características se encuentra representada en el nombre actual.

 

La nueva denominación, Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino, busca corregir esta limitación. El término "metabólico" reconoce el papel central que desempeñan las alteraciones metabólicas en el desarrollo y progresión de la enfermedad. La palabra "poliendocrino" refleja la participación de múltiples sistemas hormonales involucrados en su origen y manifestaciones clínicas. Finalmente, el componente "ovárico" mantiene el reconocimiento de las alteraciones reproductivas que continúan siendo una característica fundamental del trastorno.
 

Como pasante de servicio social en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, dentro del Departamento de Endocrinología y Metabolismo de Lípidos, he tenido la oportunidad de observar cómo las enfermedades endocrino-metabólicas representan uno de los principales desafíos para los sistemas de salud. Esta experiencia ha reforzado mi convicción de que comprender las enfermedades desde una perspectiva integral permite desarrollar estrategias de atención más precisas, humanas y efectivas.
 

En ese sentido, la propuesta de cambio de nomenclatura también nos invita a reflexionar sobre la importancia de la educación y la actualización permanente de los profesionales de la salud. La formación interdisciplinaria, el pensamiento crítico y la práctica basada en evidencia son elementos indispensables para responder a los retos que plantean enfermedades complejas como el SOMP.
 

Más que un cambio de nombre, la transición del Síndrome de Ovario Poliquístico al Síndrome de Ovario Metabólico Poliendocrino, representa una oportunidad para replantear la manera en que entendemos esta enfermedad, fortalecer la investigación, mejorar la atención de las pacientes y promover una visión más completa de la salud femenina. El verdadero desafío no será aprender una nueva denominación, sino asumir la responsabilidad de traducir este nuevo conocimiento en diagnósticos más certeros, tratamientos integrales, objetivos y una mejor calidad de vida para millones de mujeres.

 

Por Alexandrina Sánchez Sánchez

Estudiante de la Licenciatura de Nutrición de la Anáhuac Puebla

 

Acerca de Alexandrina Sánchez Sánchez.

Fforma parte de la primera generación de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Anáhuac Puebla. Actualmente realiza su Servicio Social en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), dentro del Departamento de Endocrinología y Metabolismo de Lípidos, participando en actividades de investigación y consulta externa enfocadas en la atención de enfermedades endocrino-metabólicas.
A lo largo de su formación profesional, ha desarrollado experiencia en diversos ámbitos de la nutrición, incluyendo entornos hospitalarios, nutrición deportiva, servicios de alimentación y atención clínica. Asimismo, realizó una estancia académica internacional en España, experiencia que enriqueció su perspectiva sobre la práctica profesional y el abordaje integral de la salud en contextos multiculturales 
Su participación en proyectos multidisciplinarios junto a médicos especialistas, investigadores y otros profesionales de la salud, ha fortalecido su capacidad para integrar conocimientos y contribuir al manejo integral de pacientes con enfermedades altamente prevalentes en México, tales como diabetes, enfermedades cardiovasculares, dislipidemias y enfermedad crónica basada en adiposidad. 

Comprometida con la actualización continua y la excelencia académica, ha complementado su formación mediante asistencia a congresos, presentación de carteles de investigación en temas relacionados con la medicina y nutrición, cursos y diplomados en áreas de la nutrición clínica, la endocrinología y la salud metabólica. 

Su trayectoria académica y profesional refleja el compromiso de la Universidad Anáhuac Puebla con la formación de líderes de acción positiva, capaces de integrar el conocimiento científico con un profundo sentido humano para contribuir al bienestar de las personas y responder a los desafíos actuales en el ámbito de la salud. 



Referencia

Teede, H. J., Misso, M. L., Dokras, A., et al. (2026). The polycystic ovary syndrome is now polyendocrine metabolic ovarian syndromeThe Lancet. Advance online publication. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(26)00717-8