Cuando la FIFA no comparte la fiesta: Creatividad popular y el Diseño que nace desde abajo
¿Cuánto cuesta celebrar un Mundial en tu propio país? No me refiero al presupuesto de infraestructura ni a los millones invertidos en los estadios. Me refiero a algo más mundano y más relevante: el costo de poner una lona en la fachada de tu negocio, de imprimir una servilleta con colores futboleros, de llamar a tu menú del día "la especialidad mundialista". Con la Copa del Mundo 2026, México descubrió que esa celebración también tiene un precio, y lo fijó la FIFA.
La Federación Internacional de Fútbol Asociación registró 344 marcas vinculadas al torneo, que incluyen no solo sus logotipos e imágenes oficiales, sino también términos del lenguaje como: "Mundial", "Copa del Mundo", "Somos 26", "FIFA World Cup 2026". Cualquier negocio que use estas palabras con fines promocionales sin autorización, o por desconocimiento, se exponen a multas de hasta 250,000 UMAs, con posibilidad de clausura temporal o definitiva del establecimiento. La advertencia del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) fue explícita: el instituto actuará negocio por negocio, sin distinción entre una cadena transnacional y una taquería de barrio.
El argumento de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) es la protección de sus marcas para garantizar el valor de los patrocinios que financian el desarrollo del fútbol. Los patrocinadores oficiales invierten miles de millones de dólares precisamente porque adquieren exclusividad sobre la identidad visual del torneo. Permitir que cualquier comercio local se asocie gratuitamente a esa identidad erosiona su modelo de negocio sobre el que descansa el evento más visto del planeta. La lógica es económicamente coherente, pero justificar la escala de las restricciones cuando se aplican sobre vendedores ambulantes, taquerías y pequeños establecimientos que simplemente querían sumarse a la euforia colectiva de recibir el Mundial en casa resulta ridículo.
Frente a esta imposición, la respuesta de la afición fue, paradójicamente, la más creativa. El caso más visible fue el del Pato Merlín: un pato de Tláhuac, mascota de la familia Gómez —una vendedora de refrescos y aguas, madre soltera, de la Ciudad de México— que vistió a su mascota, un pato, con la playera de la selección mexicana tras el triunfo ante Sudáfrica. La imagen se volvió viral en horas. Sin logotipos oficiales, sin licencias, sin presupuesto de comunicación, Merlín se convirtió en la mascota no oficial del torneo, eclipsando a las insípidas mascotas oficiales diseñadas para representar a México. La propia FIFA terminó nombrando al pato embajador del Mundial en la Ciudad de México. Un pato había ganado la batalla simbólica al aparato más poderoso del fútbol mundial.
Lo que el fenómeno Merlín ilustra no es sólo una anécdota, sino un fenómeno que los estudios de diseño y cultura visual han documentado: cuando los canales formales de expresión se cierran por razones económicas o legales, la creatividad popular encuentra vías alternativas que con frecuencia producen gráfica más potente, más auténtica y más conectada con su comunidad que la identidad oficial. De Certeau (1984) describió este proceso como las "tácticas" de los actores sin poder frente a las "estrategias" de las instituciones: la táctica opera en el terreno del otro, aprovecha los huecos, improvisa con lo disponible. El Pato Merlín es exactamente eso: diseño táctico en estado puro.
Para quienes formamos diseñadores en la EAYD de la Universidad Anáhuac Puebla, el episodio plantea una pregunta que vale la pena llevar al aula: ¿qué hace que una imagen generada sin todos los recursos, logre una resonancia cultural que ninguna campaña oficial puede comprar? La respuesta tiene que ver con autenticidad, con contexto social y con la capacidad del diseño de hablar desde adentro de una comunidad. No sólo es el uso de técnicas y herramientas lo que puede determinar el impacto de una imagen, también está el apalancamiento de ésta mediante un concepto sólido.
Por el Dr. Carlos Nieto Hernández
Docente de la Escuela de Arquitectura y Diseño de Anáhuac Puebla
Referencias
De Certeau, M. (1984). The Practice of Everyday Life. Berkeley: University of California Press.
IMPI. (2026, 24 de junio). Reconocimiento de marca Pato Merlín a familia Gómez. gob.mx/impi.
SinEmbargo. (2026, 11 de junio). El control de la FIFA deja fuera a los sectores populares. Un Mundial para las élites. sinembargo.mx.
Infobae México. (2026, mayo). FIFA registra 344 marcas en México y advierte multas a negocios que las usen sin permiso. infobae.com.
EFE / Primicias. (2026, 20 de junio). Merlín, el pato mundialista que desafió las estrategias publicitarias de las grandes marcas. primicias.ec.