Saltar al contenido principal
IA derecho
Columnas de Opinión

Inteligencia artificial: un nuevo tema del derecho internacional

OCTUBRE 22, 2026 Inteligencia artificial: un nuevo tema del derecho internacional

La IA se ha puesto en el centro del debate del derecho internacional público porque sus efectos globales borran fronteras físicas, es relevante para la seguridad, para el desarrollo humano y para la competencia entre estados.  

Y aunque esto no es nuevo, pues desde 2024 se abrió a firma el Convenio Marco del Consejo de Europa sobre Inteligencia Artificial y Derechos Humanos, Democracia y Estado de Derecho, con el objetivo de asegurar que el ciclo de vida de la IA sea consistente con esos fines, además de fomentar progreso e innovación, la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea también de 2024, primera ley regional sobre la IA, imponiendo mandatos estrictos sobre sistemas de alto riesgo, así como recomendaciones de la UNESCO que la ligan a fortalecer estructuras judiciales, este septiembre de 2026 la IA llegó al seno de Naciones Unidas y a las negociaciones EUA-China. 

Un aspecto de gran relevancia que se ha planteado en estos foros es la IA enfocada en el desarrollo sostenible y la cooperación internacional. En la resolución de la ONU A/RES/78/265 de 2024, votada a favor por unanimidad, se vinculó el uso y diseño de la IA con la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, promoviéndola como herramienta para acelerar el progreso social, económico y ambiental. 

En el aspecto militar, la IA cobra un interés primordial, por la potencialidad del riesgo que representa. La resolución A/RES/79/239 establece que tanto la IA como los sistemas militares que esta habilita deben ceñirse a la carta de la ONU y al derecho internacional humanitario. Se enfatizan dos cosas relevantes: el uso de la IA para mayor precisión en las operaciones militares (evitar destrucción y muertes innecesarias), y mantener el control humano en las decisiones basadas en IA. 

Respecto a esto último, la resolución A/RES/78/241 aborda el control humano último en sistemas de armas autónomos, aquellos que una vez activados pueden seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana, como los propios drones que buscan objetivos por sí mismos. 

Además, en este septiembre el presidente de EUA propuso ante la ONU renombrar a la IA como “Super Inteligencia”, así como su negativa a desacelerar su desarrollo. En la reunión con el presidente de China, este mostró un enfoque más conservador, afirmando el control humano último sobre la IA, en concordancia con las resoluciones de la ONU. También acordaron establecer un diálogo bilateral sobre riesgos y beneficios de la IA. 

No menos relevante fue la participación de CEOs de la IA ante la ONU, como Sam Altman, de OpenAi y Dario Amodei, de Anthropic, quienes se manifestaron y pidieron a los miembros de la ONU que implementen regulación. Esta posición contrasta con la administración Trump, reticente a restricciones que impidan el desarrollo. Pero es de notar que los propios actores privados y dueños de esa tecnología piden legislación global estricta al respecto.

En suma, tanto las últimas resoluciones de la ONU, máximo foro mundial, como el debate entre las superpotencias, como la petición directa de los empresarios de la inteligencia artificial sobre regularla de inmediato, reflejan que la IA dejó de ser un tema tecnológico, doméstico, profesional o de enseñanza, y se ha puesto en el centro del derecho y gobernanza internacionales. Deberemos mantenernos atentos al desarrollo y regulación de este fenómeno en los meses y años futuros.


Por el Mtro. Gerardo Badillo Hermoso 
Docente de la Escuela de Derecho de la Anáhuac Puebla