Cláusulas mal redactadas: el origen silencioso de muchos conflictos empresariales
En la práctica empresarial, los conflictos más costosos no suelen aparecer de forma abrupta. No nacen necesariamente de una ruptura repentina, sino de algo mucho más discreto: una cláusula mal redactada. Un párrafo ambiguo, una obligación poco clara o una previsión incompleta puede convertirse, con el paso del tiempo, en el detonante de disputas que afectan relaciones comerciales construidas durante años.
En México, y particularmente en estados con una intensa actividad industrial y comercial como Puebla, esta situación es más común de lo que suele reconocerse. Muchos contratos cumplen con los requisitos legales básicos, pero no están pensados para acompañar la vida real del negocio. Se firman con prisa, se replican modelos ajenos o se confía en que “no habrá problemas”. Cuando el contexto cambia por variaciones en costos, retrasos o incumplimientos parciales, el contrato deja de ser un punto de apoyo y se transforma en un foco de tensión.
Esta experiencia contrasta con lo que se observa en el entorno empresarial del Estado de Texas. En sectores como la energía, la construcción o el comercio internacional, el contrato se concibe como una herramienta para administrar el desacuerdo antes de que escale. No se parte de la idea de que las partes siempre estarán alineadas, sino de que las diferencias forman parte natural de cualquier relación comercial y deben canalizarse de manera ordenada y previsible.
Un ejemplo reciente y especialmente ilustrativo lo ofrece la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso Morgan v. Sundance, Inc. (2022). En esta decisión, la Corte sostuvo que una empresa puede perder el derecho a exigir arbitraje cuando actúa de manera inconsistente con esa cláusula, por ejemplo, litigando primero ante tribunales y activando el arbitraje solo de forma tardía. La Corte fue clara al señalar que los jueces no deben crear reglas especiales que favorezcan el arbitraje: las cláusulas de solución de controversias deben aplicarse conforme a los principios generales del derecho contractual. La lección es directa: no basta con incluir una cláusula; su redacción y su uso coherente son determinantes para su eficacia jurídica.
Por ello, en la práctica texana es habitual encontrar contratos que incorporan cláusulas de renegociación, mecanismos escalonados de solución de controversias y disposiciones claras sobre incumplimiento y terminación. No como un exceso de cautela, sino como una forma responsable de proteger la relación comercial. El objetivo no es anticipar el conflicto para litigar mejor, sino contar con reglas claras para resolverlo antes de que se vuelva irreversible.
Desde esta perspectiva, la redacción contractual deja de ser un ejercicio meramente técnico y se convierte en una decisión estratégica. Un contrato bien estructurado no solo define derechos y obligaciones, sino que establece cómo dialogarán las partes cuando las cosas no salgan como se esperaba. En un entorno económico cada vez más complejo, esa previsión marca la diferencia entre una controversia manejable y un conflicto que termina en tribunales.
Este reto también interpela a la formación jurídica. Puebla, con su creciente integración a cadenas globales de suministro, requiere profesionales capaces de anticipar riesgos y diseñar soluciones contractuales eficaces. En ese sentido, la Maestría en Derecho Empresarial y Gobierno Corporativo de la Universidad Anáhuac Puebla ofrece una formación orientada a la práctica profesional, enfocada en el diseño contractual, la prevención de controversias y la toma de decisiones jurídicas responsables en contextos empresariales complejos.
Tal vez valga la pena detenernos a reflexionar: muchos conflictos empresariales no surgen porque las partes no quieran cumplir, sino porque nunca dejaron claro, desde el principio, cómo debían hacerlo. Revisar cómo redactamos nuestros contratos es, en el fondo, una forma de apostar por relaciones comerciales más estables, más justas y más duraderas.
Por el Mtro. Roberto A. Mastachi Molina
Docente de Posgrado de la Anáhuac Puebla
Acerca de Roberto A. Mastachi.
Es abogado y docente universitario con más de 15 años de experiencia en gestión pública, litigio administrativo, cooperación internacional y coordinación académica. Imparte Derecho de Negocios en México y Europa donde promueve entornos de aprendizaje interculturales.