La asignatura pendiente que por fin puedo tachar de la lista
Hay logros que llegan puntuales y hay logros que se hacen esperar. Este fue de los segundos. Y precisamente por eso se siente mejor.
Este agosto cumplí 10 años como coordinador de Mercadotecnia Estratégica en la Anáhuac Puebla. Diez años en los que hemos tenido muchas cosas de qué celebrar, pero en los que también hubo una que me pesaba: no haber podido meter al programa en el Padrón EGEL Plus del Ceneval. Para quien no lo conozca, es el reconocimiento que otorga el organismo evaluador más importante del país a los programas universitarios cuyos egresados demuestran un alto desempeño académico al salir. Es, en pocas palabras, una forma de que alguien externo y objetivo te diga: estos chicos sí saben lo que hacen.
Cuando el programa salió del padrón, me quedé con una sensación que cualquier coordinador conoce bien: la de saber que algo no está funcionando como debería, pero sin tener claro exactamente qué. Me puse a analizar, a revisar datos, a hacerme preguntas incómodas. El proceso no fue rápido ni sencillo. La pandemia nos complicó la medición cuando la primera generación del plan 2016 no presentó el examen. Y cuando el Ceneval extendió el periodo de evaluación de dos a tres años, el horizonte se alargó más de lo que me hubiera gustado.
Pero en lugar de esperar a que las cosas mejoraran solas, me puse a construir. Diseñé un taller de preparación enfocado en las áreas del examen, otro para que los alumnos lleguen el día de la aplicación sabiendo exactamente a qué se enfrentan, y uno más de manejo del estrés y la ansiedad, porque de nada sirve saber si los nervios te paralizan. Y además empecé a tener sesiones personalizadas con cada sustentante, una por una, para conocer sus fortalezas y ayudarle a construir su propia estrategia.
El cambio más importante, sin embargo, no vino de ninguno de esos talleres. Vino de mi mujer, Claudia, que es psicóloga y que un día me dijo algo que me sacudió: algunos de mis alumnos llegaban al examen sintiendo que tenían que aprobarlo para mí. Esa presión, lejos de impulsarlos, los bloqueaba. Tuve que modificar mi discurso, hablarles de los miedos con más honestidad, y sobre todo recordarles que el examen era de ellos, no mío. Que yo estaba ahí para acompañarlos, no para cargarlos.
Los resultados fueron llegando de manera contundente hasta que, en esta edición 2023–2025 del padrón, Mercadotecnia Estratégica no solo entró: entró con Nivel A, el más alto. El 100% de nuestros egresados obtuvieron un desempeño satisfactorio o sobresaliente. Eso, viniendo del Ceneval, no es poca cosa.
No voy a fingir que no me alegra. Me alegra muchísimo. Pero lo que más me llena es saber que detrás de ese número hay generaciones de estudiantes que confiaron en el proceso, que llegaron al taller aunque estuvieran agotados, que se sentaron conmigo a revisar sus dudas y que el día del examen dieron lo mejor de sí mismos.
Este logro es de ellos. Y un poco de Claudia, que como siempre tenía razón.
Por el Mtro. Agustín Garibay Grepe
Coordinador de la Licenciatura en Mercadotecnia Estratégica