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Kaizen: con prisa y sin pausa

Kaizen: con prisa y sin pausa

En la década de los 90 se vivió en México un auge sin frenesí de la tendencia que se venía presentando de la calidad total surgida en Japón a finales de la década de los años 50. El premio a la calidad en sus varias versiones y distintos autores como Deming, Ishikawa o Shigeo Shingo, representaba  el pan de todos los días en ese entonces para  todas las empresas que deseaban obtener reconocimiento por hacer las cosas bien. En cuanto a sus productos y/o servicios podríamos decir que los paradigmas que se planteaban entonces eran los siguientes:

  • Cero defectos.
  • Calidad a la primera,
  • Calidad intrínseca al producto y/o servicio.
  • Orden y limpieza, 5's, poka yoke, (cada cosa en su lugar), entre otros.
  • Control de calidad.
  • Equipos de alto desempeño.
  • Costos competitivos.
  • Cero inventarios justo a tiempo.
  • Moral y ética en la atención al cliente.
  • Garantías extendidas.
  • Proceso de mejora continúa Kaizen, sin prisa pero sin pausa, hacer pequeñas mejoras.
  • Normas de calidad internacionales; estandarizar procesos.

Las empresas establecidas al sur de Tamaulipas (específicamente en Tampico, Altamira y Madero), fueron las primeras del país en apuntar hacia procesos que buscaban la calidad total. Tanto en la industria petroquímica como en la petrolera y comercial, se lograron obtener varios de los premios a nivel nacional e incluso de carácter internacional debido a la educación y culturización de los trabajadores y estudiantes que estában por ingresar a las compañías y que posteriormente liderarían este tipo de procesos en las mismas.

Hará mejor su trabajo quien más conozca y pueda desarrollar una visión que le permita no solo sobrevivir, sino ser exitoso en lo que hace.

25 años después, las cosas han evolucionado y cambiado de manera drástica, pues las generaciones de hoy ya nacieron en la era de la tecnología expandida. Los paradigmas anteriores son vistos como “un requisito” o algo “implícito” que se dan como un hecho. Ahora se piensa en otros paradigmas y tendencias más explícitos a la época como son:

  • Velocidad de respuesta inmediata.
  • Mejora continua rápida en los productos y servicios, que responda a las necesidades de los clientes.
  • Plataformas tecnologías robustas, y amigables.
  • Aplicaciones que faciliten el consumo de los productos y servicios.
  • Organizaciones planas, agiles y prácticas,  que estén basadas en la “Multifunción”, no en especialidades.
  • Que el personal de una empresa, conozca perfectamente lo que vende o produce.
  • Promoción, mercadotecnia y Venta por; internet y sus redes sociales.
  • Comunicación efectiva y momentánea de lo que sucede.
  • Análisis de los datos productivos (Big Data), para agilizar la toma de decisiones.
  • Trabajo desde casa.
  • Educación virtual; en línea, a través de Hologramas, lentes virtuales.
  • Robótica.
  • Kaizen, con prisa y sin pausa, hacer pequeñas o grandes mejoras.

Estos nuevos paradigmas están entre los principales de este siglo XXI ya entrado en su segunda década. La educación sin duda juega un papel preponderante en las generaciones actuales y futuras, pues la base está aquí precisamente en el “conocimiento”. Hará mejor su trabajo quien más conozca y pueda desarrollar una visión que le permita no solo sobrevivir, sino ser exitoso en lo que hace. El cambio que hoy se espera debe ser muy rápido y sin pausa. Kaizen significa, pequeñas mejoras pero constantes. 

Implementemos esta filosofía en todo lo que hacemos tanto en nuestra vida personal como profesional. Será la esencia de nuestra existencia. En el Sur de Tamaulipas, las empresas ya estamos trabajando en alinearnos a estas tendencias.

Foto: rawpixel.com