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Tu Hijo, Tu Espejo

Tu Hijo, Tu Espejo

TU HIJO, TU ESPEJO: CÓMO FORTALECER TU PERSONA PARA IMPULSAR EL CRECIMIENTO DE TUS HIJOS

Por: Doctora Adriana Vargas

Una de las alegrías más grandes que se puede recibir, es la noticia de ser padres; a partir de ese momento, se comienza a experimentar una nueva forma de ver las cosas, de pensar en el futuro, de tener más consciencia de lo que se hace, de lo que se dice, de lo que se planea; surgen esperanzas, expectativas, temores y deseos sobre el hijo. “Al hacerse padres, los esposos reciben de Dios el don de una nueva responsabilidad” (FC, 14). Y sí, todas las acciones y omisiones, a partir de ese momento, tienen gran trascendencia. Está confirmado que, no solo el vínculo con la madre, sino que también la presencia del padre durante el embarazo tiene un impacto en el bebé, ya no es visto como un tercero en la díada madre-hijo, sino que está demostrado que el vínculo que él establezca con su hijo desde la gestación marcará el comienzo de una relación única que se desarrollará a lo largo de su vida.

Liliana Nieri (2015), afirma que el padre, desde el inicio del embarazo, atraviesa un proceso de construcción hacia la paternidad, la cual dependerá de diversos factores como su historia propia como hijo, su relación con su padre, el tipo de personalidad, la situación de pareja, su situación actual, entre otras.

Por otro lado, en las últimas décadas se ha reconocido que la relación de apego entre una madre y su hijo se comienza a establecer durante el embarazo y tiene importantes implicaciones para el desarrollo cognitivo, emocional y social del infante, asociándose directamente con la calidad de la relación madre-hijo, luego del nacimiento de este. De tal forma que, la manera como la madre responda a las diferentes situaciones se asociará con la capacidad del niño de regular los estados de estrés y la forma de relacionarse socialmente (Grimalt y Heresi, 2012).

Este reconocimiento de la importancia que los padres tienen en el desarrollo de sus hijos lleva a evaluar de forma adecuada el ejercicio de la paternidad, formar en estrategias de crianza e identificar las dificultades que se presenten en la relación filial.

EN RESUMEN

Los padres de familia tienen un papel protagónico en el desarrollo integral de cada uno de sus hijos; decía San Juan Pablo II en Familiaris Consortio “ellos, engendrando en el amor y por amor una nueva persona, que tiene en sí la vocación al crecimiento y al desarrollo, asumen por eso mismo la obligación de ayudarla eficazmente a vivir una vida plenamente humana”. El clima familiar social que influya en la formación de su personalidad, será favorecido por el apoyo, ayuda y compenetración entre los miembros, en niveles moderados según la edad, manteniendo un control en la dirección mediante reglas y procedimientos establecidos de forma clara, con la posibilidad de poder expresar libre y

abiertamente, pensamientos y emociones, con la certeza de ser escuchados, así como mediar la agresividad y conflicto entre los miembros hacia una tolerancia y estrategias de negociación adecuadas; participar en actividades recreativas, lúdicas y promover el interés en actividades sociales, intelectuales, culturales, apostólicas y políticas, que permiten el desempeño responsable y favorable en sus habilidades sociales.

Para ver el artículo completo, te invitamos a leer nuestra edición #190 de la Revista Generación Anáhuac: https://www.anahuac.mx/generacion-anahuac/generacion-anahuac-190

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