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Columnas de Opinión

Del abogado intérprete al abogado arquitecto: reconfiguración del lenguaje jurídico ante la IA

OCTUBRE 22, 2026 Del abogado intérprete al abogado arquitecto: reconfiguración del lenguaje jurídico ante la IA

¿Qué sucede cuando el abogado ya no tiene frente a él únicamente un contrato o un expediente, sino un algoritmo que toma decisiones?

Las IA ya están obligando a los abogados a cambiar su lenguaje: de la norma y el documento hacía datos, algoritmos, riesgos y decisiones automatizadas. Buena parte del lenguaje del abogado sigue alrededor de categorías tradicionales estructuradas en latinismos crudos y en el mejor de los casos tal y como lo expresé hace 3 años en mi artículo intitulado El ininteligible lenguaje del barismo y el derecho “probablemente, en algún momento, habrás acudido a un despacho de abogados o incluso haber convivido con ellos en una reunión social, donde de manera muy explícita se te da a conocer la respuesta a tu búsqueda por asesoría, con un lenguaje propio del siglo XIX: […] que la circunstancia de no haberse reglamentado el modo y términos en que tal protección debe dispensar, no es ni puede ser un obstáculo para cumplir con ese sagrado deber, porque a nadie puede ocultarse el modo de sustanciar un expediente y que, de no dar cumplimiento al citado artículo, resultaría una contravención del objeto y fin que los legisladores se propusieron, no menos que una muy notable infracción, que inconcusamente haría responsable al que la cometiera; […]. (MGDO. Enrique Arizpe Narro, 2006, p.45–46)”. Y aquí cabe resaltar que quizás el problema no es que los abogados deban convertirse en ingenieros programadores o desarrolladores, sino que comprendan jurídicamente las nuevas realidades orientadas a las IA y también identificar los glosarios de inteligencia artificial para abogados.

¿El lenguaje jurídico ya no es suficiente? Hasta el día de hoy he de seguir manifestando mi postura de que no solo ya no es suficiente sino también en la mayoría de incidentes actuales es excluido -por no decir que está cayendo en desuso-. Pero no todo es post apocalíptico en este momento para los abogados porque todavía estamos en tiempo y forma de ir incorporando conceptos tecnológicos y de gestión de riesgos a nuestro código fuente latinista. He de agregar que tampoco busco en mi respuesta eliminar el lenguaje jurídico tal cual hoy lo conocemos, sino que evolucione a un ritmo de los incidentes en el ciberespacio y con un paso constante dentro de la magnitud que los episodios tecnológicos y la sociedad actualmente nos demandan.

 

La fórmula para resolverlo sería:

JSON

{"formula": {

 "componentes": [

 "Lenguaje jurídico tradicional",

 "Lenguaje tecnológico",

 "Lenguaje empresarial",

 "Lenguaje de riesgos"

 ],

 "operador": "+",

 "resultado": "Nuevo lenguaje del abogado digital"

 }

}

¿Cómo hablaba el abogado tradicional?

El razonamiento tradicional puede representarse:

JSON

{

 "modelo": {

 "tipo": "Razonamiento jurídico tradicional",

 "flujo": [

 {

 "etapa": 1,

 "elemento": "HECHO"

 },

 {

 "etapa": 2,

 "elemento": "NORMA"

 },

 {

 "etapa": 3,

 "elemento": "INTERPRETACIÓN"

 },

 {

 "etapa": 4,

 "elemento": "CONSECUENCIA JURÍDICA"

 }

 ],

 "secuencia": "HECHO → NORMA → INTERPRETACIÓN → CONSECUENCIA 

JURÍDICA"

 }

}


Interpretación del intercambio de datos: Existe una conducta, identifico la norma aplicable, interpreto la disposición y determino la consecuencia jurídica.


Ante esto debemos obligarnos a insertar -lo que yo llamo cambio de chip- un nuevo BCI (Brain-Computer Interface) para poder procesar y descifrar jurídicamente cuestionando:

¿Qué datos utiliza un sistema?

¿Cómo se procesan?

¿Qué modelo interviene?

¿Quién lo desarrolló?

¿Quién lo implementó?

¿Existe supervisión humana?

¿Cómo se documenta una decisión?

¿Existe trazabilidad?

¿Qué ocurre ante un error?

¿Qué evidencia queda registrada?


Nuestro nuevo vocabulario lo podemos segmentar en carpetas remotas identificadas como IA, datos, ciberseguridad, gobernanza y negocio. Podrás observar que no necesitas dominar de forma técnica cada uno de los conceptos que puedas identificar, pero sí comprender su significado técnico - jurídico y sus implicaciones.

 

La transformación.

Los abogados en este siglo XXI nos convertimos en oráculos -haciendo una analogía al entorno blockchain- que conecta los datos en el ciberespacio con el mundo real.

Entonces somos ahora diseñadores de un entorno dentro del ciberespacio que muestra una arquitectura legal de ciberseguridad para todos nuestros servicios ofertados. Esto da como resultado un cambio en nuestra manera de responder a incidentes pasando de la reactividad a la prevención estratégica arquitectónica.

Mucha relevancia tiene la alfabetización. Ya que mientras no nos capacitemos en identificar los lenguajes de programación no vamos a poder tener la capacidad de formular preguntas técnicas, interpretar información de especialistas y traducirla jurídicamente, así como diseñar controles legales-digitales.

 

Conclusión

Las IA no están acabando con el lenguaje jurídico. Nos está poniendo frente a un objetivo más grande: aprender a hablar y pensar sobre las nuevas realidades que antes ni siquiera existían en nuestra mente jurídica. El Derecho debe ampliar su vocabulario, pero los abogados tenemos que ampliar, sobre todo, nuestra manera de entender el mundo.


Por el Mtro. Héctor Ibarra Santamaría
Docente de la Escuela de Derecho de la Anáhuac Puebla

 

Acerca del Mtro. Héctor Ibarra Santamaría
Abogado Digital | Derecho Informático y Derecho Digital
Maestría en Derecho Corporativo Internacional
LegalTech · IA · Ciberseguridad Jurídica