Skip to main content

6 realidades de ser un CEO que nadie te dice

realidades de ser un CEO

Ser el director de una empresa o CEO (Chief Executive Officer en inglés) suele estar acompañado de estereotipos muy curiosos. Sin importar qué tipo de profesión ejerzas seguramente te has dirigido a ellos como “jefes” o “líderes”, “buenos” y “malos”, “exigentes” y “relajados”.

Identificarlos es, por lo general, muy fácil: el CEO de una empresa es aquél individuo seguro de sí mismo, excelente con los socios y los clientes, que de un día a otro puede cambiar de parecer (ser flexible ante cualquier cambio o ser el embajador de una nueva herramienta o conocimiento).

Además, todos sabemos las historias de éxito de aquél CEO que guiado por su pasión, revolucionó su sector con nuevos modelos de negocio o simplemente revitalizando y salvando compañías.

La realidad es que los CEOs son, en gran parte, como cualquier otro trabajador que disfruta de su profesión y que es guiado por su misión de cuidar los intereses generales de la compañía para la que trabajan.

A continuación, te presentamos 6 realidades que nadie te dice de ser un CEO, que te darán una idea más clara de quiénes son estos personajes y cómo puedes comunicarte mejor con ellos.

 

1. Siempre tienen buenas intenciones

La mayoría de CEOs no buscan ahorrar dinero eliminando posiciones, reduciendo sueldos, incrementando precios o siquiera bajando la calidad de sus productos, solo porque sí. Su objetivo es hacer lo mejor para mantener su negocio redituable y sano. Por esto mismo, un CEO está enfocado en ver “todo el panorama” y no cada una de las decisiones menores que se toman, y puede, finalmente, perder de vista cómo ciertas decisiones de negocio afectan a algunos empleados.

 

2. Les interesa optimizar y mejorar

¿Te parece extraño que un CEO solo esté rodeado de personas que están de acuerdo en todo lo que dice? Desafortunadamente, esta es la situación con varios directivos. Sin embargo, a los CEOs - por naturaleza - les interesa saber qué se puede mejorar en sus empresas y tener los pies sobre la tierra para enfrentar cualquier punto débil o crisis venidera. 

Toma esto en cuenta cuando hables con tu CEO, en especial si ya tienes una solución o una estrategia preparada.

 

3. También son seres humanos

A pesar de lo que cientos de centros de noticias y publicaciones sobre liderazgo te digan, los CEOs también son personas de carne y hueso. Esto guía la mayor parte de sus decisiones cuando no cuentan con toda la información o se encuentran, digamos, en un mal día. 

Al delegar en ellos la toma de decisiones, se incrementa la atención que reciben cuando eligen alguna. Esto muchas veces los pone en antagonismo con sus propios empleados quienes no ven todo el panorama al carecer de toda la información.

 

4. Suelen alejarse de sus propios empleados

Si alguna vez has notado que tu jefe siempre sale a comer solo o evita fraternizar con sus compañeros de trabajo, imagina lo difícil que es encontrar el punto medio entre tomar todas las decisiones y además convivir de forma fraternal con aquellos a los que afectan.

Sí, ser un CEO es solitario. Por lo tanto, no es de sorprenderse que, al igual que tú con tus compañeros de trabajo, un CEO prefiere la compañía de aquellos que mejor entienden su situación, es decir, otros CEOs.

 

5. "No pueden esperar"

Un CEO constantemente está tomando decisiones sobre la marcha como un maestro de orquesta, minuto a minuto, día tras día. Por lo tanto, las palabras “esperar” o “detenerse”, para que todos en la compañía estén a bordo de sus decisiones, han desaparecido de su vocabulario. 

Un CEO suele ver el momentum de cambios y optimización como algo emocionante que beneficiará a todos, por lo tanto, que algunos quieran detener este proceso no suele sentar bien con ellos. ¿Por qué crees que valoran tanto a los empleados que presentan ideas vanguardistas?

 

6. Manejan el estrés con la risa

Los chistes malos del jefe son un estereotipo que tiene raíces muy peculiares. 

Si removemos a aquellos empleados que solo buscan complacer a su jefe, nos damos cuenta que la risa es la única forma sana (y socialmente aceptable) que un CEO tiene para manejar su estrés en la oficina, sin tener un ataque de nervios.

Bien podrías buscar estrategias para usar el humor a tu beneficio (proponer alguna mejora, sugerir una nueva metodología), sin embargo, recuerda que un CEO valora la honestidad y la seguridad de sus empleados por sobre todas las cosas, así que tómalo en cuenta al comunicarte con ellos.

 

¿Cómo te ayudará esto a comunicarte mejor con tu CEO o jefe?

Mientras que muchos CEOs agradecen una actitud relajada pero directa, es importante conservar el respeto entre individuos. Nunca uses el sarcasmo con ellos para confrontarlos con sus decisiones ni mucho menos busques manipular la información que les proporcionas. 

Se honesto, directo y humilde en tu comunicación. Siempre “ve al punto” usando información verificada y completa, y si quieres abordar un problema siempre presenta una sugerencia de cómo solucionarlo o mitigarlo.

 

Si eres un CEO, ¿cómo te ayuda esto a comunicarte mejor con tu compañía?

Del otro lado de la moneda, si tú actualmente eres un CEO, es importante considerar que, como todo ser humano, tienes sesgos cognitivos. 

Incluso si te gusta ponerle atención al detalle, tu principal objetivo como CEO es mantener una compañía sana y productiva, y eso requiere refinar tu aproximación a crisis y al propio éxito.

Para esto, además de tomar decisiones difíciles, debes de mantenerte abierto a la comunicación tanto de empleados como de inversionistas y proveedores, por muy difícil que sea. 

Recuerda que la unión y la honestidad hacen la fuerza, y promover esto te ayudará a sortear cualquier obstáculo para tu empresa.

 

¿Concuerdas con las realidades arriba mencionadas? ¿Crees que le sean de utilidad a tus empleados? ¿Qué otra realidad de ser CEO te gustaría compartir con el mundo?