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Productividad emocional, cuando las emociones afectan el trabajo

Productividad emocional, cuando las emociones afectan el trabajo

Tener un trabajo mejora de muchas maneras la vida de las personas: trae beneficios a la salud, crea disciplina y otorga una sensación de confianza en el futuro. Sin embargo, numerosos estudios han reportado que es también la mayor fuente de estrés en el mundo y que el coste de niveles elevados de estrés en el trabajo supera muchas veces los beneficios, representando incluso una amenaza para la salud.

El estrés laboral se da cuando la creciente presión en el entorno laboral provoca la saturación física y mental del trabajador, afectando su salud y generando un desequilibrio entre lo laboral y lo personal.

Además, la ansiedad laboral no distingue puestos o tipo de ocupación, pues tanto un cajero de comida rápida como un director de área pueden sufrirla. Surge entonces la pregunta, ¿cómo reducir el estrés en el trabajo del siglo XXI?

 

Causas del estrés laboral

Existen dos tipos de estrés laboral: uno es provocado por causas físicas y el otro por causas psicosociales. Entre las físicas podemos incluir ruido en el área de trabajo, falta de iluminación y factores ergonómicos como una mala postura.

Sin embargo, las causas del estrés laboral de orden psicosocial son las más comunes e incluyen horarios inflexibles, altos niveles de exigencia, poco control del flujo de trabajo, bullying o mobbing, malas instalaciones e inseguridad laboral.

Los efectos negativos de ambos tipos de estrés laboral se retroalimentan continuamente llegando a provocar graves complicaciones en la salud como presión arterial elevada, riesgo de diabetes y paro cardíaco, dolores musculoesqueléticos crónicos, desórdenes de ansiedad laboral, depresión y abuso de sustancias.

 

¿Cómo reducir el estrés laboral?

Afortunadamente, el estrés en el trabajo es prevenible si se identifica aquello que lo origina. Las medidas para reducir las causas del estrés laboral se clasifican, de acuerdo a su efectividad, en primarias, secundarias y terciarias.

Las intervenciones primarias son aquellas que eliminan los factores potenciales de estrés laboral, por ejemplo:

  • Rediseñar el espacio de trabajo.
     
  • Otorgar descansos a los empleados.
     
  • Eliminar peligros físicos.
     
  • Incrementar la participación de los empleados en la toma de decisiones.
     
  • Proporcionar tecnología y equipamiento más seguros.

 

Las intervenciones secundarias, por su parte, se enfocan en alterar cómo los trabajadores perciben los factores de estrés laboral. Dichas intervenciones tienen como finalidad mejorar la habilidad de los trabajadores para lidiar con síntomas de ansiedad laboral:

  • Entrenamiento y capacitación de empleados.
     
  • Terapia cognitiva conductual para trabajadores.
     
  • Chequeos médicos rutinarios.

 

Finalmente, las intervenciones terciarias proveen tratamientos para los trabajadores que ya están experimentando los efectos negativos del estrés en el trabajo.

  • Proporcionan servicios médicos y programas de asistencia a los empleados afectados.
     
  • Implementan planes de reincorporación laboral que incluyen el rediseño del trabajo.


El estrés laboral es un actor silencioso que perjudica la salud y la productividad de los empleados de cualquier nivel, socavando el éxito general de las empresas. Es responsabilidad de los empleadores del presente crear espacios de trabajo más saludables para lograr ser más productivos.