El ensayo analiza la ética empresarial en un contexto global, señalando la brecha entre el discurso y la práctica. Critica la idea de Milton Friedman de centrarse solo en ganancias y muestra, con casos como Mars y Starbucks, que muchas empresas priorizan la imagen sobre la responsabilidad real. Concluye que la ética debe ir más allá del marketing y garantizar el respeto a los derechos humanos.