Alumnos ganan premio en Oxford con una investigación sobre el futuro del agua en Querétaro
Cuatro alumnos de la Universidad Anáhuac Querétaro representaron a México en la final internacional de Map the System, realizada en la Universidad de Oxford, donde presentaron una investigación sobre la relación entre la expansión industrial, la disponibilidad de agua y la gobernanza hídrica en el estado de Querétaro.
El equipo, integrado por Braulio López Zigler, Joaquín López Robles, Santiago Cerón Chapa y Santiago González Hernández, compitió con estudiantes de 48 universidades de distintas partes del mundo. Su trabajo recibió el Excellence Prize in the Involvement of Underrepresented Voices, distinción otorgada a proyectos que incorporan de manera significativa las perspectivas de grupos históricamente subrepresentados.
La investigación destacó por su enfoque interdisciplinario, ya que los alumnos cursan las licenciaturas de Economía, Ingeniería Mecánica, Relaciones Internacionales, Estudios Globales e Innovación Social. Esta diversidad académica les permitió analizar el problema hídrico desde perspectivas económicas, sociales, ambientales e institucionales.
Crecimiento económico y disponibilidad de agua
El proyecto, denominado “Análisis sistémico de la expansión industrial y el estrés hídrico en una región con limitaciones climáticas”, surgió de una pregunta central: ¿Cómo puede una región sostener su crecimiento económico cuando este no avanza de manera equilibrada con la disponibilidad de sus recursos naturales?
Querétaro se ha consolidado como un destino relevante para la inversión y el desarrollo de sectores como el automotriz y el aeroespacial. Sin embargo, los alumnos señalaron que este crecimiento debe analizarse junto con las condiciones ambientales que lo hacen posible, particularmente la disponibilidad y gestión del agua.
Aunque el equipo comenzó estudiando la relación entre la industria y el recurso hídrico, el proceso de investigación reveló un sistema más amplio, en el que también intervienen la agricultura, los desarrollos habitacionales, las comunidades, los municipios, las autoridades estatales y los organismos federales.
Uno de los principales hallazgos fue que cada actor toma decisiones que pueden resultar racionales desde sus propias responsabilidades e intereses. Una empresa busca garantizar el agua necesaria para producir; un municipio debe asegurar su distribución entre la población; y las instituciones reguladoras administran concesiones y supervisan su aprovechamiento. No obstante, cuando estas acciones se realizan sin una visión coordinada, pueden generar un desequilibrio en el sistema.
El equipo también identificó que el agua no siempre se valora de manera integral. Con frecuencia, se considera únicamente su costo de extracción o su función como insumo productivo, sin tomar en cuenta los costos de distribución, su escasez ni su valor social y humano. Por ello, una de las conclusiones centrales de la investigación es que la gestión hídrica debe colocar a las personas en el centro y reconocer el agua como una necesidad compartida, no solamente como un recurso económico.
“Los grandes cambios empiezan escuchando a todas las partes. Cuando las escuchas, puedes entender cómo está formado el rompecabezas y comenzar a construir uno mejor”, consideró Santiago.
Tres niveles para transformar el sistema hídrico
A partir de su análisis, los estudiantes organizaron sus propuestas en tres niveles de intervención.
- Transparencia y supervisión: fortalecer la vigilancia sobre las concesiones para la extracción de agua y generar información más clara sobre la disponibilidad, el uso y la distribución del recurso.
- Reconocimiento del valor de la escasez: modificar los incentivos que pueden desalentar el ahorro y avanzar hacia mecanismos que reconozcan y premien el uso eficiente del agua.
- Coordinación institucional: crear una instancia capaz de articular el trabajo de los municipios, el gobierno del estado, la Comisión Estatal de Aguas, la Comisión Nacional del Agua y las dependencias encargadas de atraer inversiones.
Santiago explicó que, bajo ciertos esquemas, una empresa que reduce su consumo podría recibir posteriormente un volumen menor de agua, debido a que la cantidad no utilizada puede interpretarse como innecesaria. Esta dinámica puede provocar que las organizaciones prefieran consumir toda el agua concesionada para conservarla en futuras asignaciones, incluso cuando podrían implementar medidas de eficiencia. La propuesta del equipo es avanzar hacia mecanismos que reconozcan y premien el ahorro, en lugar de convertirlo en una desventaja.
“Es muy positivo seguir atrayendo inversión, pero esa inversión tiene que estar relacionada con el nivel de agua que tenemos”, señaló Santiago.
Incorporar las voces fuera de las decisiones
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto fue la incorporación de comunidades y organizaciones civiles que no siempre participan en los espacios donde se toman decisiones sobre el agua.
Además de entrevistar a autoridades y responsables de la gestión hídrica, los estudiantes asistieron a un foro ciudadano en el Congreso de Querétaro, donde escucharon a representantes de la sociedad civil y conocieron las experiencias de comunidades con mayores dificultades de acceso al recurso.
Esta inclusión amplió el análisis y permitió entender que el estrés hídrico no afecta de la misma forma a todos los sectores. Las poblaciones alejadas, vulnerables o con menor representación enfrentan consecuencias distintas y, con frecuencia, sus necesidades no están presentes en el diseño de las políticas públicas. El jurado especializado en temas ambientales también destacó la estructura de la presentación, el uso de mapas sistémicos y la comparación con experiencias internacionales.
De la investigación a la colaboración
Después de su participación en Oxford, el equipo busca continuar desarrollando el proyecto, sumar nuevas entrevistas y presentar sus conclusiones ante autoridades, instituciones y organizaciones vinculadas con la gestión del agua.
La intención es que la investigación funcione como un puente entre los distintos actores y facilite una conversación basada en una comprensión común del sistema. Para los estudiantes, el trabajo de las instituciones ya existe; el siguiente paso es coordinarlo y encontrar mecanismos que permitan alinear intereses y responsabilidades.
Como parte de su estancia en Inglaterra, los alumnos también sostuvieron un encuentro con Alejandro Gertz Manero, embajador de México en el Reino Unido, a quien presentaron los principales hallazgos y propuestas de la investigación.
Durante la reunión, conversaron sobre la gestión del agua en Querétaro, la extracción del recurso y la importancia de avanzar en alternativas como su tratamiento y reutilización. La Embajada de México en el Reino Unido reconoció públicamente la participación del equipo y destacó que su propuesta refleja el talento y el compromiso de la juventud mexicana.
La participación en Oxford, el reconocimiento internacional y la presentación ante el embajador marcan una nueva etapa para una investigación que comenzó en las aulas, pero que aspira a contribuir a uno de los desafíos más importantes para el futuro de Querétaro.
Fotografías: Santiago González Hernández
Autor: Maricarmen Hernández Rodríguez
