Apertura del Año Académico de Juan Pablo II

El viernes 23 de enero, la comunidad educativa de la Universidad Anáhuac Veracruz, dio inicio a las actividades del Año académico de Juan Pablo II, con la Lectio Brevis pronunciada por el maestro Julio de Jesús García Fernández, esto en el marco del proyecto institucional de Razón Abierta.

La conferencia, dirigida a docentes y estudiantes, giró en torno a la obra emblemática «Amor y responsabilidad» del santo pontífice, invitando a una profunda reflexión sobre el vínculo entre el afecto humano y el deber ético.

En su exposición, el Mtro. García Fernández desglosó las ideas centrales de la obra de Juan Pablo II quien, desde su juventud como Karol Wojtyla, exploró cómo el amor auténtico exige responsabilidad personal y social. Destacó pasajes clave donde el autor enfatiza que el amor no es un sentimiento, sino un acto libre que integra verdad, bien y belleza, contraponiéndose al utilitarismo moderno. «El amor y la responsabilidad son dos caras de la misma moneda en la vida humana», resumió el ponente, conectando estas nociones con la educación universitaria y el humanismo cristiano.

La visión propuesta por Juan Pablo II en la obra citada, revela un vínculo natural con el modelo educativo Anáhuac orientado a la formación de líderes de acción positiva, es decir, ofrecer un espacio formativo donde se integran fe, razón y cultura, promoviendo así un entendimiento integral de la persona humana y fomentando la autonomía reflexiva y el compromiso ético en los estudiantes y en los docentes.

Con esta Lectio Brevis, la comunidad universitaria reafirma su compromiso con la formación integral, centrando la atención en el amor responsable como fundamento para el desarrollo personal, la excelencia profesional y el bien común.

El evento concluyó con el saludo del Mtro. Mario Evaristo González Méndez, coordinador del proyecto de Razón Abierta, quien exhortó a los participantes para que «este año académico de Juan Pablo II renueve en nosotros el compromiso con una educación integral, con la excelencia académica y con una visión del saber al servicio de la verdad, de la dignidad humana y del bien común. Que el magisterio de Juan Pablo II siga inspirando a nuestra comunidad universitaria para ser, verdaderamente, un espacio donde la fe piensa y la razón cree».