Curso de Verano Anáhuac: Una Experiencia de Servicio Social que Transforma

El servicio social es una de las etapas más significativas en la formación de los estudiantes universitarios, ya que representa la oportunidad de poner en práctica los valores y competencias adquiridos dentro del aula. En el caso del Curso de Verano Anáhuac, esta experiencia va más allá de una actividad formativa: se convierte en un espacio de encuentro, aprendizaje mutuo y crecimiento personal.

De acuerdo con Tania Rubí Tepetla Arteaga, Coordinadora de Servicios Profesionales en Servicios Profesionales Anáhuac Veracruz, uno de los principales motivos para recibir alumnos de servicio social es la sólida formación integral que caracteriza a los estudiantes Anáhuac. “Los valores y competencias que desarrollan durante su formación son fundamentales para trabajar con y para los niños”, destaca.

Durante su participación en el Curso de Verano, los alumnos desempeñan un papel clave en la creación de experiencias significativas para los más pequeños. A través de actividades deportivas, artísticas, de pastoral y compromiso social, los estudiantes asumen roles como monitores o líderes de grupo, fortaleciendo habilidades como la responsabilidad, la empatía y la creatividad. Este liderazgo de acción social se refleja en su capacidad para resolver situaciones cotidianas y generar ambientes positivos y seguros.

El impacto de su participación es evidente. Los niños no solo aprenden mientras se divierten, sino que viven una auténtica experiencia Anáhuac diseñada a su medida. En este sentido, los alumnos se convierten en piezas fundamentales para lograr un verano inolvidable, dejando huella tanto en los pequeños como en la comunidad en general.

Entre las cualidades que distinguen a los estudiantes que realizan su servicio social en este programa destacan su carácter resolutivo, su respeto hacia los demás, su empatía, sentido de justicia y compromiso. Estas características permiten que se construyan relaciones genuinas y enriquecedoras entre todos los participantes. Tal es el caso de Johans Acencio Lázaro, quien formó parte de la primera edición del Curso de Verano como monitor del grupo “Leoncitos Exploradores I”. “Al principio creía que los niños aprenderían mucho de nosotros, pero realmente nos dimos cuenta de que nosotros fuimos quienes más aprendimos de ellos”, comparte Johans. Para él, esta experiencia fue un espacio lleno de emociones, aprendizaje y acompañamiento, donde tuvo la oportunidad de conocer a otros estudiantes de distintas carreras, crear nuevas amistades y descubrir habilidades que no sabía que tenía.

El contacto con los niños marcó profundamente su experiencia. “Son muy lindos, divertidos y tienen una perspectiva llena de alegría e inocencia que me inspiró mucho”, menciona. Además, destaca la organización del programa y cómo, con el paso de los días, se fortaleció tanto la logística como los lazos entre los participantes.

Finalmente, Johans extiende una invitación a todos los estudiantes que están por iniciar su servicio social: “Es una experiencia llena de compañerismo, conocimiento y aprendizaje. Descubres una parte de ti que no conocías y todo lo que eres capaz de lograr”.

El Curso de Verano Anáhuac no solo representa una oportunidad para cumplir con un requisito académico, sino una vivencia que deja huella. La convivencia, la entrega y la alegría compartida con los niños generan conexiones auténticas y momentos que trascienden.

Sin duda, es una invitación abierta a formar parte de una experiencia que combina aprendizaje, servicio y crecimiento personal, reafirmando el compromiso de la Universidad Anáhuac Veracruz con la formación de líderes de acción positiva.