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Economía de Francesco: de la cultura del descarte a la cultura de la vida

Economía de Francesco: de la cultura del descarte a la cultura de la vida

La Dra. María de los Ríos nos comparte un interesante artículo sobre “Economía de Francesco”, un evento internacional convocado por el Papa Francisco.

 
La Dra. María Elizabeth de los Ríos Uriarte, profesora e investigadora de la Facultad de Bioética de nuestra Universidad Anáhuac México, nos comparte un interesante artículo sobre “Economía de Francesco”, un evento convocado por el Papa Francisco.

 


Economía de Francesco: de la cultura del descarte a la cultura de la vida

Los días 19, 20 y 21 de noviembre se llevó a cabo el evento internacional “Economía de Francesco” después de haber sido cancelado en marzo debido a la pandemia por COVID pero, en vez de que esto hubiera bajado el ánimo entre los participantes e interesados, sólo incrementó la expectativa que generó una asistencia virtual masiva a estos tres días de diálogo, reflexión y creatividad con un único objetivo: repensar la economía del mundo actual a la luz de las enseñanzas que el “pobrecillo de Asís” nos heredó.


Así, lo primero que hay que aclarar es que el evento, convocado por el Papa Francisco desde 2018, no adquiere su nombre precisamente por el Pontífice si no por San Francisco de Asís, Francesco en italiano, y por ello, no sólo tuvo lugar en la ciudad natal del santo si no que retomó su vida y sus pasos de conversión y de santidad como ejes centrales de la actividad de repensamiento.

Economía de Francesco


“Francisco, ve y reconstruye mi Iglesia” fueron las palabras, que originaron un itinerario espiritual en la vida del hijo de Pedro de Bernardone quien se disponía a entregarse a Dios ante el crucifijo de San Damián en Asís hace varios siglos. A pesar de haber sido tomado en sentido literal en un inicio provocando en Francesco un ir a recoger piedras para reparar la antigua y en ruinas iglesia de San Damián, el llamado constituye una vocación universal a reparar esas fracturas y quiebres que han ocasionado profundas heridas y exclusiones entre los “hermanos” que habitamos esta Casa Común.


Considerando esto, el Papa Francisco ha querido imprimirle la frescura que lo caracteriza, a un tema trascendental que ha quedado en evidencia en la crisis por coronavirus que es la economía. Ha convocado a expertos y, sobre todo, a los jóvenes de todo el mundo a replantearse los sistemas y modelos económicos hasta ahora vigentes y a ser capaces de despertar una mirada más creativa que reformule la economía como una transformación y generación de vida y no como una cultura del descarte, como el mismo Papa lo ha mencionado en reiteradas ocasiones. Así pues, el llamado a “reconstruir la Iglesia” es un llamado a incluir a quienes los grandes sistemas económicos clásicos, a saber, los individualistas-capitalistas y colectivistas-marxistas, han dejado fuera de las ecuaciones humanas y sociales.


Hasta ahora la economía se ha fundamentado en dos pilares: la acumulación del capital y de las riquezas y las leyes del mercado. El problema es que estas dos premisas descartan a quienes no tienen los medios ni para generar riqueza ni para adquirir mercancías. Lo grave ha resultado ser que, en la lógica del mercado excluyente y piramidal, los bienes básicos indispensables para una vida digna, se han convertido, también, en mercancía, generando con ello grandes ámbitos de exclusión social y provocando, a su paso, altísimos índices de pobreza y de muertes que pudieran haber sido evitadas.


Algo anda mal entonces cuando pensamos en la economía en estos términos y el problema hunde sus raíces aún hasta la misma noción de dignidad humana que parece haber sido quedada de lado o hasta deliberadamente olvidada.


Ante esto, lo primero que “Economía de Fancesco” ha tenido por objetivo es la recuperación de una correcta antropología filosófica que revalore al ser humano como digno sin hacerlo valioso en función de únicamente cumplir ciertos estándares y producir determinadas cantidades de productos o de capital acumulativo. Así, partiendo de una antropología sana que tenga a la persona al centro de sus fundamentos es posible replantear una economía donde el valor principal no sea el dinero o la riqueza si no el crecimiento y desarrollo de la persona humana.


Este nuevo paradigma económico permitirá, a su vez, escuchar la voz de los más pobres y el clamor de la tierra que ha sido explotada y desvalorada en el esquema mercantilista y capitalista, para dar paso a condiciones que permitan, a todos sin distinción, obtener los bienes necesarios para vivir dignamente y que, a partir de la generación de empleos, logren un desarrollo humano y profesional óptimo y adecuado.


Preciso es, en este contexto, reflexionar sobre el sentido del trabajo que, más que ser un medio de alienación de la persona, debe ser uno de planificación propia y de los demás. El trabajo debe dignificar a la persona y por ello debe estar al servicio de ésta y no viceversa. Una economía que excluye de posibilidades laborales a unos y privilegia a otros entorpece la dignificación del mundo y de la humanidad.


Todos deben de poder acceder a un empleo que les permita ser copartícipes de la creación y éste debe asegurarle un salario justo que, a su vez, les permita acceder a condiciones de vida buenas y deseables para todos así como la satisfacción de sus necesidades vitales sin excepción. La falta de empleos es signo, entonces, de una economía mundial que marcha mal y que es necesario someter a reconsideración.


La economía que se refleja en el legado del Santo de Asís es una que hermana a toda la creación y que es armónica con cada realidad. Basta recordar el cántico de las creaturas, compuesto casi al final de la vida de San Francisco, para reconocer que el ser humano es hermano de todo y de todos y debe, por ende, cuidar de ellas como cuida de sí mismo. Así, la economía a la que nos invita a pensar el Papa, es una propuesta solidaria con la creación, que la cuide y promueva, que la defienda y establezca lazos armoniosos entre todas las creaturas, incluidos los demás seres humanos. Una economía que establezca acciones orientadas hacia la búsqueda del bien común suponiendo que los recursos de la naturaleza son para todos los seres humanos en cualquier parte del mundo, pero, especialmente, para los más necesitados. Solidaridad y subsidiariedad son entonces dos principios rectores de la nueva economía que no privilegie a unos y descarte a otros si no que incluya a todos por igual. En palabras del Papa Francisco: “una economía donde nadie se quede atrás”.


De esta manera, en estos tres días se reflexiona sobre lo que implica un mundo más humano y justo a partir de una nueva concepción de la persona y de los sistemas económicos, políticos y sociales que ha creado.

 

Economía de Francesco


Frente a la mirada angustiante de más de 700 millones1  de personas sumidas en la pobreza extrema y el agravante de esa crisis sanitaria, urge voltear la mirada hacia los más vulnerables, ir a las periferias y vivir con los más pobres y como ellos para, a partir de su mirada, reconstruir un sistema económico más incluyente, que brinde mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo, que haga circular la riqueza para distribuirla más equitativamente y que permita que ésta llegue a los rincones del planeta donde existe una mayor necesidad.


No olvidemos, en esta invitación, el clamor de los pobres y el clamor de la tierra, son éstos las claves para reinterpretar nuestros modos de estar en el mundo y deben ser éstos los principios rectores de nuestra nueva humanidad.


La Dra. María Elizabeth de los Ríos Uriarte es Maestra en Bioética y Doctora en Filosofía, Técnico en Urgencias Médicas (TUM) por Iberomed A.C. y scholar research de la Cátedra UNESCO en Bioética y Derechos Humanos. Es además Miembro de la American Society for Bioethics and Humanities, del Colegio de Profesionistas posgraduados en Bioética de México, de la Academia Nacional Mexicana de Bioética y Miembro de número de la Academia Mexicana para el Diálogo Ciencia-Fe.

 

Ha impartido clases en niveles de licenciatura y posgrado en diversas universidades y ha participado en distintos congresos nacionales e internacionales de Filosofía y Bioética. Actualmente es profesora y titular de la Cátedra de Bioética Clínica de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac México.

 

[1] Según estadísticas del Banco Mundial. Cfr. El sitio: https://www.bancomundial.org/es/topic/poverty/overview

Fecha de última consulta: 20 de noviembre del 2020.

 

Más información:
Facultad de Bioética
Dra. María Elizabeth de los Ríos Uriarte
bioetica@anahuac.mx

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