Académicos reflexionan sobre el papel de la persona ante la inteligencia artificial
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Profesores de los Posgrados de la Facultad de Educación y Humanidades participaron en un desayuno de diálogo en torno a la Cátedra Prima “Magnifica Humanitas: Persona, discernimiento ético y bien común en la era de la IA”.
Como parte de los espacios de encuentro y reflexión académica de la Facultad de Educación y Humanidades, el 21 de agosto de 2026 se llevó a cabo el desayuno anual de profesores de los posgrados.
Durante el encuentro, se propició un diálogo en torno a la Cátedra Prima “Magnifica Humanitas: Persona, discernimiento ético y bien común en la era de la IA” con el propósito de generar un espacio de reflexión sobre la manera en que la inteligencia artificial (IA) está transformando la educación, el ejercicio profesional y las propias formas de pensar, enseñar y relacionarse.
A partir de distintas experiencias y perspectivas, los académicos reflexionaron sobre cuándo la inteligencia artificial aporta verdaderamente valor y cuándo su uso puede generar dudas, incomodidad o la sensación de que algo importante se está perdiendo. También compartieron cómo ha cambiado su propia relación con estas herramientas y de qué manera la IA ha transformado actividades que, hasta hace algunos años, parecían difíciles de imaginar.
Uno de los principales ejes de conversación fue el discernimiento sobre aquello que puede delegarse a la IA y aquello que debe permanecer necesariamente en manos de la persona, particularmente en actividades como preparar clases, investigar, escribir, evaluar o tomar decisiones. En este sentido, se reflexionó sobre la responsabilidad que implica incorporar estas herramientas sin perder de vista el juicio humano y la dimensión ética de las decisiones.
Asimismo, analizaron el impacto de la IA en los procesos de aprendizaje. Al respecto, se planteó la necesidad de distinguir entre aquellos usos que ayudan a los estudiantes a pensar mejor y aquellos que pueden permitirles evitar el esfuerzo intelectual necesario para aprender. Esta reflexión llevó a cuestionar qué capacidades humanas deberían fortalecerse con mayor intensidad en una realidad educativa en la que los alumnos conviven cotidianamente con sistemas capaces de generar respuestas.
El diálogo también abordó la necesidad de superar la eficiencia como único criterio para decidir cuándo utilizar inteligencia artificial en la universidad. Los participantes consideraron otros principios fundamentales, como el aprendizaje, la verdad, la creatividad, la relación con los demás, la justicia, la dignidad y el bien común.
Otro de los temas centrales fue la transformación que el uso cotidiano de la IA puede generar en los propios profesores y profesionales; los cambios en la manera de pensar, escribir, enseñar y relacionarse; así como los hábitos intelectuales y profesionales que podrían atrofiarse si determinadas capacidades humanas son sustituidas de manera indiscriminada por herramientas tecnológicas.
Desde una perspectiva de inclusión y responsabilidad social, se planteó también la pregunta sobre quiénes podrían quedar excluidos, perjudicados o invisibilizados por las decisiones que se tomen con respecto a su uso en las aulas y en los distintos ámbitos profesionales. En este sentido, se destacó la importancia de diseñar su incorporación considerando especialmente a quienes cuentan con menos recursos o habilidades para acceder y utilizar estas tecnologías.
Finalmente, los profesores imaginaron un escenario en el que, dentro de cinco años, la inteligencia artificial se encuentre completamente integrada en la universidad. A partir de ello, reflexionaron sobre qué tendría que continuar ocurriendo entre profesores y estudiantes para poder afirmar que la educación se ha vuelto más humana y no simplemente más eficiente.
Este encuentro, que reafirma el compromiso de la Facultad de Educación y Humanidades con una formación que integra el conocimiento, el pensamiento crítico y la reflexión ética ante los desafíos de nuestros tiempos, permitió reconocer que la incorporación de la inteligencia artificial en la educación representa una oportunidad para profundizar en aquello que distingue y da sentido a la experiencia educativa: la persona, su capacidad de discernimiento, su relación con los demás y su compromiso con el bien común.
Más información:
Mtra. Paola Sánchez del Ángel
paola.sancheza@anahuac.mx
Facultad de Educación y Humanidades