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Día Internacional de la Educación: una responsabilidad compartida para transformar el futuro



Día Internacional de la Educación: una responsabilidad compartida para transformar el futuro

Esta fecha nos recuerda que la educación es un derecho universal y una herramienta clave para el desarrollo humano y social, además de una invitación para reflexionar y trabajar por una educación de calidad y equitativa.

“Todos los agentes, ya se trate de dirigentes políticos de alto nivel o de ciudadanos, de Estados y asociaciones, de docentes y padres de alumnos, tienen un papel que desempeñar, a su escala, para que el derecho a la educación sea una realidad para todos. Esta es nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras”. - Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO.

Cada 24 de enero, el Día Internacional de la Educación nos invita a reflexionar sobre el papel fundamental que esta desempeña en la vida de las personas y en el desarrollo de las sociedades. Más allá de una conmemoración, esta fecha representa una oportunidad para reconocer a la educación como un derecho humano esencial y como una herramienta clave para la construcción de un futuro más justo, equitativo y solidario.

Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la educación ha sido reconocida como un medio indispensable para el pleno desarrollo de la persona, el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y la promoción de la paz. Educar no implica únicamente transmitir conocimientos, sino formar seres humanos capaces de comprender su entorno, actuar con responsabilidad y participar de en la transformación de su realidad.

Hoy, la educación se desarrolla en un contexto complejo y dinámico, marcado por cambios sociales, tecnológicos y culturales constantes. 

Estos escenarios plantean retos importantes: 

Garantizar una educación inclusiva, pertinente y de calidad; formar personas con pensamiento crítico y sentido ético, y responder a las diversas trayectorias y necesidades de quienes aprenden a lo largo de la vida.

Frente a estos desafíos, resulta indispensable fortalecer la formación de quienes educan y de quienes intervienen en distintos ámbitos educativos. La educación contemporánea requiere profesionales capaces de analizar contextos, diseñar propuestas pertinentes, acompañar procesos de aprendizaje y asumir un compromiso ético con las personas y comunidades a las que sirven. Apostar por la educación implica también apostar por modelos formativos dirigidos a docentes, que estén conectados con la realidad educativa, sean flexibles y rigurosos, y que reconozcan la experiencia profesional como un elemento central para responder a las necesidades reales del entorno.

El Día Internacional de la Educación nos recuerda que educar es una tarea compartida. No es responsabilidad exclusiva de las instituciones educativas, sino un esfuerzo colectivo que involucra a docentes, alumnos, familias y a la sociedad en su conjunto. Desde cada rol es posible contribuir a la construcción de una educación que forme personas críticas, solidarias, creativas y comprometidas con el bien común.

Celebrar este día es, en esencia, renovar nuestro compromiso con una educación que dignifique a la persona, amplíe horizontes y genere oportunidades reales de crecimiento y transformación. La educación cambia vidas y su impacto se multiplica cuando las instituciones asumen con responsabilidad y visión de futuro su papel en la formación de profesionales al servicio de la sociedad.


Más información:
Mtra. Luz Adriana Martínez Sánchez
luz.martinez@anahuac.mx
Facultad de Educación y Humanidades