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El rival más duro del Mundial: La ciencia detrás del LCA



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Ante la ola de lesiones de ligamento cruzado que dejó fuera del Mundial a figuras como Luis Chávez y Marcelo Flores, la Escuela de Ciencias del Deporte desarrolla el “Protocolo de Investigación sobre LCA”. 

El Mundial de la FIFA 2026 está cada vez más cerca, sin embargo, para varias figuras del futbol internacional el sueño mundialista terminó antes del silbatazo inicial. La causa es una de las lesiones más temidas en el deporte de alto rendimiento: la ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA), una lesión que suele requerir entre siete y diez meses de recuperación y que ha dejado fuera de competencia a jugadores de distintas selecciones.

Esta dura realidad golpeó de lleno a las selecciones norteamericanas. Primero, con la sensible ausencia del mediocampista mexicano Luis Chávez, quien quedó fuera de la lista definitiva tras romperse el cruzado durante su temporada en el extranjero, y semanas después con la dolorosa baja de última hora de Marcelo Flores, el joven de Tigres que sufrió esta misma lesión poco después de ser convocado por la selección canadiense. Ante esta ola de rodillas rotas, surge una interrogante inevitable: ¿Por qué algunos deportistas se lesionan y otros no?

Para responder a ello, la Escuela de Ciencias del Deporte se dio a la tarea de desarrollar el “Protocolo de Investigación sobre LCA” en el Laboratorio de Análisis del Movimiento. Este proyecto de vanguardia no solo busca identificar parámetros biomecánicos clave para la prevención de la lesión, sino también evaluar con precisión científica si un atleta que ya pasó por este proceso está realmente listo para volver al deporte de alto rendimiento sin riesgo de una recaída.

“El ligamento cruzado anterior sirve para estabilizar la rodilla. Por las características de esta articulación existe cierto grado de inestabilidad natural y los ligamentos ayudan a mantenerla en su posición habitual”, señaló el Dr. Carlos Cuellar, investigador responsable del protocolo y del laboratorio.

De acuerdo con el especialista, las rupturas de LCA son frecuentes en disciplinas que implican cambios rápidos de dirección, aceleraciones, frenadas o contacto físico. En el futbol convergen todos estos factores, lo que incrementa considerablemente el riesgo de lesión.

“Es una lesión muy común en futbolistas porque están expuestos tanto al contacto físico como a las exigencias propias del juego, como los cambios de dirección y los esfuerzos de alta intensidad que someten a la rodilla a una gran demanda”, explicó.

Aunque existen diversas hipótesis sobre los factores que predisponen a una lesión de LCA, como la laxitud articular, características anatómicas, diferencias hormonales o cargas excesivas de entrenamiento, todavía no existe consenso científico sobre cuáles son los determinantes más importantes. Por ello, el protocolo desarrollado por la Escuela de Ciencias del Deporte busca identificar marcadores biomecánicos asociados al movimiento de la rodilla y a la activación muscular.

La investigación se centra particularmente en la interacción entre los cuádriceps y los isquiotibiales, grupos musculares que colaborar con los ligamentos para estabilizar la articulación.

“Buscamos conocer ciertos marcadores biomecánicos relacionados con la flexión de la rodilla y analizar cómo interactúan los músculos que contribuyen a su estabilidad. Los cuádriceps y los isquiotibiales trabajan junto con los ligamentos para mantener la rodilla en una posición segura durante el movimiento”, precisó el investigador.

Uno de los hallazgos preliminares más relevantes apunta a la importancia del equilibrio muscular, a lo que el Dr. Carlos Cuellar dijo: “Hemos observado que cuando no existe una adecuada simetría en el uso de estos músculos, aumenta la posibilidad de que la rodilla pierda estabilidad. Estos grupos musculares trabajan en conjunto para controlar los movimientos de la articulación; cuando esa coordinación se altera, podría incrementarse el riesgo de lesión”.

Al analizar los casos de los futbolistas que quedaron fuera de la Copa del Mundo, como Luis Chávez, el canadiense Marcelo Flores, o figuras internacionales de la talla de Rodrygo Goes y Xavi Simons, el Dr. Cuellar considera que la carga acumulada de trabajo podría desempeñar un papel primordial en atletas de este nivel de élite.

“Los jugadores profesionales están sometidos a una gran cantidad de exigencias físicas, especialmente los más jóvenes. Existen lesiones accidentales en las que el pie queda atrapado en el césped y la rodilla se desplaza de manera anormal, pero en muchos de estos casos mundialistas la carga excesiva de entrenamiento y competencia, así como procesos de rehabilitación incompletos, pueden aumentar severamente la predisposición a sufrir este tipo de lesiones”, afirmó.

Aunque los equipos profesionales cuentan con especialistas en medicina, fisioterapia y preparación física, investigaciones como la desarrollada por la Escuela de Ciencias del Deporte buscan aportar evidencia científica que permita comprender mejor esta lesión y fortalecer las estrategias de prevención y rehabilitación.

En un contexto donde varias selecciones llegarán al Mundial sin algunas de sus principales figuras, la ciencia del deporte continúa trabajando para responder una pregunta fundamental: cómo reducir el riesgo de una lesión que puede cambiar el rumbo de una carrera deportiva.
 


Más información:
Mtra. Sabrina Andrade Urdapilleta
sabrina.andrade@anahuac.mx
Escuela de Ciencias del Deporte