El TDAH: una oportunidad para la integración virtuosa
Liderazgo Anáhuac en Humanismo
Abordamos la importancia de la canalización positiva de la sintomatología de este trastorno.
Los trastornos mentales tienden a presentar cuatro grandes características en común: desviación de un rasgo psicológico con respecto a una normalidad estadísticamente reconocible; distrés psicológico que se experimenta como malestar subjetivo por emociones negativas; disfunción o menor capacidad de respuesta a los diferentes entornos en que nos desenvolvemos y daño físico o psicológico a otros o a uno mismo.
En su diagnóstico, el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) suele manifestar indicadores de esas cuatro dimensiones: la persona es menos atenta o más activa que el común poblacional, esto le puede generar ansiedad en su misma manifestación o en sus consecuencias, le provoca dificultades para responder a las demandas de la escuela o del trabajo, y puede repercutir en otros o en uno mismo en la forma, por ejemplo, de accidentes por inatención.
Si bien este modelo tetradimensional es útil para estructurar la comprensión del TDAH y de otras condiciones psicopatológicas, también puede llevar al profesional de la psicología a optar por un enfoque terapéutico centrado en la reducción de síntomas (p. ej., sugiriendo tratamiento con neurofeedback o de estimulación de funciones ejecutivas, o haciendo referencia inmediata a servicios de psiquiatría) y menos en la oportunidad terapéutica de canalizar los aspectos positivos de la condición hacia actividades o áreas de desenvolvimiento más productivas o intrínsecamente motivantes que deriven en un mayor bienestar para la persona.
Efectivamente, existe evidencia científica de que rasgos como la hiperfocalización, la creatividad, la espontaneidad o la intuición pueden ser fortalezas marcadas en personas con TDAH que redunden en una mayor productividad y bienestar subjetivo cuando son conscientemente integradas en áreas de interés (Hargitai et al., 2025), o que la necesidad de regulación puede llevar a la elección y adherencia a recursos externos (p. ej. herramientas de gestión de tiempo) que impacten virtuosamente en su calidad de vida en general (Grinblat et al., 2025).
El profesional de la psicología que es consciente de esta oportunidad se encuentra mejor capacitado para atender de modo más integral y positivo a personas diagnosticadas con TDAH, tanto en contextos clínicos como educativos o, incluso, laborales.
En la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac México somos conscientes de ello, por lo que nuestro programa académico, fundamentado en una filosofía humanista-cristiana que busca comprender integralmente a la persona, considerando sus fortalezas, su capacidad de resiliencia y sus oportunidades, incluye asignaturas y enfoques que preparan para el abordaje positivo de la psicopatología cuando este es requerido. Asimismo, el Diplomado en Neuropsicología Positiva: ¿Cómo promover la salud cognitiva? de esta misma Facultad, capacita en la comprensión de expresiones neuropsicológicas, como el TDAH, desde las oportunidades que le suponen a la persona para su bienestar.
Referencias:
- Grinblat, N., & Rosenblum, S. (2025). The Relationship Between Organization in Time, Executive Functions, and Quality of Life in Adult ADHD. Brain Sciences, 15(12), 1262.
- Hargitai, L. D., Laan, E. L., Schippers, L. M., Livingston, L. A., Fairchild, G., Shah, P., & Hoogman, M. (2025). The role of psychological strengths in positive life outcomes in adults with ADHD. Psychological Medicine, 55, e278.
*Imagen creada con Google Gemini