Entre el arte y el diseño: crear para emocionar y transformar
Liderazgo Anáhuac en Innovación
Nuestro egresado Jorge Antonio Cejudo Heredia comparte con la Comunidad Anáhuac los proyectos de diseño que comenzaron a acercarlo cada vez más al arte.
El artista visual y diseñador gráfico Jorge Antonio Cejudo Heredia (Diseño Gráfico, gen. ’92) comparte cómo la curiosidad, la autenticidad y la disciplina creativa han marcado una trayectoria en la que busca unir la funcionalidad del diseño con la capacidad del arte para conectar con las personas.
Nuestro egresado encontró desde niño una afinidad especial por lo visual. Dibujar, pintar y observar formaron parte de sus primeros acercamientos a la creatividad, una inquietud que años después lo llevó a elegir el diseño gráfico y comenzar a trabajar profesionalmente desde el segundo semestre de la carrera.
Del diseño al arte
Con el paso del tiempo, los proyectos de diseño comenzaron a acercarlo cada vez más al arte: primero llegaron los murales, después las esculturas y, posteriormente, proyectos integrales en los que podía desarrollar desde el nombre y la identidad de un espacio hasta sus elementos artísticos. Así encontró lo que define como un punto de encuentro entre ambas disciplinas: “el arte es lo que emociona y el diseño es lo que funciona”. Su objetivo, explica, es lograr proyectos que cumplan con ambas cualidades.
Esa visión también está presente en su trabajo de arte urbano al que considera una herramienta capaz de transformar la dinámica de los espacios y generar experiencias positivas. Para Jorge, intervenir un espacio implica comprender dónde se encuentra, quién transita por él y cuál es el propósito de la obra. En ese proceso, su formación como diseñador resulta fundamental porque lo lleva a pensar siempre en el usuario.
Pintura abstracta, la evolución de un artista
La búsqueda constante también ha sido parte de su evolución como artista. Después de años de trabajar con un lenguaje más figurativo y gráfico, recientemente comenzó a explorar la pintura abstracta, donde ha encontrado mayor libertad para crear sin responder necesariamente a las necesidades de un cliente. Para él, no sentirse completamente instalado en un estilo es precisamente lo que mantiene viva la inquietud por descubrir nuevas formas de expresión.
A quienes comienzan una carrera en disciplinas creativas, les recomienda partir de aquello que los hace únicos y evitar simplemente reproducir lo que ya existe. “Somos como un diamante con muchísimas aristas”, señaló al explicar que las distintas experiencias y facetas de una persona pueden aportar una mirada particular para resolver un problema. Antes de pensar en un logotipo o en una solución visual, considera indispensable entender la esencia y el propósito de cada proyecto.
Disciplina creativa, un proceso constante
Cejudo Heredia también compartió que la disciplina ocupa un lugar importante en su proceso creativo. Durante años desarrolló proyectos personales que lo llevaron a dibujar diariamente y a buscar inspiración en su entorno.
Uno de ellos consistió en encontrar y fotografiar, durante los 365 días de un año, el número correspondiente a cada fecha. La experiencia le confirmó que la creatividad no depende únicamente de la inspiración, sino que “se requiere una disciplina creativa”.
Hoy, esa disciplina ha evolucionado hacia una búsqueda guiada por el propósito. Ya sea un mural, una identidad gráfica, una intervención urbana o incluso una solución completamente distinta, nuestro egresado procura preguntarse primero qué necesita realmente cada proyecto. Una filosofía que resume una trayectoria construida entre el arte y el diseño, pero, sobre todo, alrededor de las personas: “crear no solo para producir algo visualmente atractivo, sino para lograr que funcione, emocione y genere una conexión”.
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