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IA en la educación: el reto de fortalecer el pensamiento, no sustituirlo



 innovation Liderazgo Anáhuac en Innovación

El Dr. Luis Medina Velázquez, coordinador de la Maestría en Educación de la Universidad Anáhuac México, destaca que el uso educativo de la inteligencia artificial requiere alfabetización digital, criterios pedagógicos y una responsabilidad compartida entre instituciones, docentes y familias.

La cultura digital en la educación enfrenta el reto de pasar de un uso indiscriminado de la tecnología a una incorporación pedagógica deliberada, crítica y responsable. En ese sentido, herramientas como la inteligencia artificial (IA) no deben sustituir la capacidad de pensar del alumno, sino fortalecerla.

A través de la “alfabetización digital”, este proceso debe acompañarse de criterios éticos, seguridad, bienestar y capacidad para reconocer la desinformación, sesgos y contenidos sintéticos. Esta es una de las principales reflexiones del Dr. Luis Medina Velázquez, coordinador de la Maestría en Educación de la Universidad Anáhuac México, quien plantea que el debate educativo frente a las nuevas tecnologías debe superar la discusión entre permitirlas o prohibirlas y concentrarse en definir cómo, cuándo y para qué utilizarlas.

La tecnología no es el debate, sino su uso

El planteamiento propone una evolución desde el acceso y la alfabetización digital hacia una ciudadanía en IA, que permita a los alumnos utilizar la tecnología de manera segura y crítica, proteger sus datos e identidad y, sobre todo, saber cuándo recurrir a la inteligencia artificial y cuándo prescindir de ella.

El Dr. Medina Velázquez parte de una idea: la tecnología siempre ha acompañado al desarrollo humano. Desde las primeras herramientas creadas para sobrevivir hasta las actuales tecnologías digitales, el ser humano ha transformado su entorno y, al mismo tiempo, ha tenido que adaptarse a los cambios que esas herramientas producen. En ese proceso, sostiene que la tecnología no puede considerarse buena o mala, sino que depende de la agencia humana.

Esta perspectiva adquiere especial relevancia en el ámbito educativo, donde la inteligencia artificial generativa ha avanzado con rapidez y las instituciones han debido enfrentar el reto de definir criterios para incorporarla. Ante ello, el académico señala: “la discusión en este momento no es si tecnología sí o tecnología no, sino determinar qué tecnología, para qué usarla, a qué edad y bajo qué criterios y condiciones”.

Alfabetización digital para una ciudadanía responsable

Para el coordinador de la Maestría en Educación, uno de los principales retos consiste en que el uso de las tecnologías no se limite al dominio técnico de dispositivos y programas. La formación debe incluir capacidades para analizar, cuestionar y utilizar estas herramientas de manera responsable.

“Necesitamos formar a las personas en algo que en la actualidad se llama ciudadanía digital”, afirma. Esto supone desarrollar conocimientos técnicos, pero también habilidades para un manejo crítico, reflexivo, cuidadoso, responsable y ético de la tecnología.

El académico también advierte que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) tienen efectos tanto favorables como perjudiciales. 

Entre sus beneficios se encuentran el acceso a información y recursos, la creatividad, la colaboración, la personalización y la inclusión; mientras que entre los riesgos aparecen la distracción, la dependencia, la superficialidad cognitiva, la brecha digital, la desinformación, el ciberacoso y la sobreexposición.

En este marco, el profesor señala que las restricciones al uso de teléfonos y dispositivos personales en distintos contextos educativos deben entenderse como parte de un debate más amplio sobre cómo regular su utilización, sin confundir la regulación con el rechazo de la cultura digital.

Usar la IA para ampliar capacidades

Uno de los puntos centrales de la reflexión del Dr. Medina Velázquez es definir en qué momento una tecnología aporta realmente al aprendizaje. Su criterio es que debe incorporarse cuando fortalece las capacidades humanas y favorece el pensamiento autónomo.

Desde esta perspectiva, la respuesta educativa no debe depender exclusivamente de la prohibición. El académico plantea combinar regulación, normas y leyes con procesos de alfabetización digital, porque “prohibir las cosas no evita caer en los riesgos ni en los problemas. Lo que se tiene que hacer es educar a la gente”.

Al respecto, considera que esta tarea corresponde al conjunto de la sociedad. Gobierno, instituciones educativas y familias tienen responsabilidades específicas. En las universidades, destaca la necesidad de establecer una adecuada gobernanza de la inteligencia artificial generativa, que contempla aspectos como acceso, contenidos de calidad, capacitación técnica y pedagógica, motivación y empoderamiento de la comunidad educativa.

“La tecnología la debes incorporar cuando te ayuda a ampliar las capacidades humanas. Cuando te enseña a pensar, cuando te enseña a aprender”, señala. En cambio, su uso debe limitarse cuando sustituye las habilidades del estudiante y reduce su capacidad para tomar decisiones.

El nuevo reto docente: transformar el mindware

La incorporación de IA en las aulas no depende únicamente de contar con plataformas o dispositivos. También requiere transformar la manera en que los docentes planean y conducen el aprendizaje.

“El profesor debe tener otro chip para comprender qué tecnologías utilizar, cuándo hacerlo, con qué perfil de alumno y en qué momento del programa”, explica el académico. Por ello, considera indispensable una capacitación pedagógica que acompañe a la formación técnica.

Este cambio también alcanza a la evaluación. Frente a herramientas capaces de producir textos, respuestas o soluciones, el Dr. Luis Medina propone valorar no solamente el resultado final, sino el proceso que siguió el alumno para llegar a él. A este seguimiento lo denomina “trazabilidad del aprendizaje”, que permite identificar los procesos de pensamiento empleados para resolver una actividad.

Tecnología, educación y responsabilidad compartida

Considerando los riesgos asociados al uso educativo de la IA y otras tecnologías, el académico destaca la importancia de abordar la cultura digital desde etapas tempranas, no obstante, advierte que niños y adolescentes no siempre cuentan con la madurez suficiente para autorregular su comportamiento y desarrollar hábitos adecuados de consumo digital.

De igual modo, subraya que un teléfono celular puede tener una función técnica y didáctica cuando existe una planeación pedagógica que determine cómo y para qué utilizarlo.

La reflexión del académico coloca así a la persona en el centro del proceso educativo: la tecnología puede convertirse en una herramienta para aprender, investigar y resolver problemas, pero su valor educativo depende de las decisiones humanas que orienten su uso.


Más información:
Dr. Luis Medina Velázquez
lmedina@anahuac.mx
Facultad de Educación y Humanidades