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Mariana Serrano Martínez, liderazgo Anáhuac con estructura, disciplina y humanidad



Mariana Serrano Martínez, liderazgo Anáhuac con estructura, disciplina y humanidad

Nuestra egresada compartió en entrevista parte de su formación profesional y personal que la han llevado a alcanzar el éxito. 

Para la Lic. Mariana Serrano Martínez (Ingeniería Industrial, gen. ‘15) haber estudiado esta carrera significó adquirir mucho más que conocimientos técnicos: fue desarrollar una estructura mental para analizar el mundo, comprender problemas complejos y convertirlos en soluciones aplicables en cualquier entorno profesional.

Nuestra egresada complementó su formación con un diplomado en finanzas y otro en liderazgo empresarial, herramientas que, asegura, tuvieron un impacto decisivo en su trayectoria. Más allá de memorizar fórmulas o conceptos específicos, destaca el valor de aprender a pensar de forma matemática y estructurada, sin perder de vista la dimensión humana en la empresa, como la incorporación de valores en el trato con colaboradores, el manejo de equipos y la toma de decisiones responsables.

Uno de los aprendizajes que ha guiado su vida profesional desde su primer empleo hasta el día de hoy es claro: nunca dejar de aprender. Para ella, la capacidad de estudiar, analizar información, buscar fuentes confiables, profundizar y conectar conceptos se vuelve indispensable ante cualquier reto: desde crear el primer Excel en el trabajo, hasta enfrentar decisiones complejas como contrataciones, despidos o prioridades presupuestales.

Durante su etapa universitaria, Mariana vivió experiencias que marcaron su estilo de liderazgo. Participó en distintos proyectos que le permitieron aplicar lo aprendido en la práctica, como la organización del Premio al Empresario del Año de Genera, así como su colaboración en iniciativas de impacto social como Gaudium, donde trabajó en recaudación de fondos para ayuda humanitaria y en proyectos vinculados a grandes esfuerzos organizativos, como visitas internacionales y misiones para construir escuelas. En cada reto, encontró espacios para ponerse a prueba como integrante de equipo, líder, organizadora y persona capaz de gestionar objetivos comunes con disciplina y empatía.

Desde su perspectiva, la ingeniería enseña a optimizar sistemas, pero también a comprender que la innovación verdadera nace de una necesidad. Identificar problemas, desintegrarlos en componentes, diseñar soluciones y operarlas es para ella la esencia de innovar, una habilidad que se vuelve clave en cualquier industria.

A los estudiantes que hoy dan sus primeros pasos en el mundo laboral, les compartió un consejo directo: iniciativa. Buscar lo que está descompuesto y atreverse a resolverlo; pedir ayuda, hacer preguntas y mantener una curiosidad activa, y cuando un problema se termina, no esperar a que alguien más asigne el siguiente, sino salir a encontrarlo.

Conforme avanza la carrera profesional, Mariana identifica etapas que le exigen volver al aprendizaje. Cuando se comienza a liderar equipos, recomienda buscar libros, mentores y construir un proceso constante de mejora. Antes de llegar a un liderazgo de mayor escala, subraya dos aprendizajes fundamentales:  Reconocer miedos, comprenderse a uno mismo y fortalecer el interior se vuelve indispensable cuando las decisiones y las palabras empiezan a impactar a muchas personas.

También destaca una habilidad que considera esencial en el mundo actual: la estadística. Comprender datos, distinguir resultados válidos y tomar decisiones informadas es para nuestra egresada una de las capacidades más importantes en un entorno tecnológico dominado por experimentación y análisis.

Finalmente, reflexionó sobre el uso de la inteligencia artificial, a la que comparó con una herramienta poderosa que requiere límites claros: puede impulsar resultados si se usa con criterio, pero confiar ciegamente en ella debilita el juicio humano y la responsabilidad personal.

En su trayectoria, comparte con orgullo un logro clave: haber construido, junto con su equipo, una operación sólida y sostenible que creció con impacto regional, demostrando que el liderazgo auténtico no se mide por el control, sino por la capacidad de inspirar, guiar y desarrollar a otros.

Su historia también incluye un momento profundamente transformador: enfrentar una enfermedad que la llevó a redefinir quién era más allá de sus atributos. En ese proceso, concluyó que la identidad no está en las cualidades externas, sino en las decisiones cotidianas. Y, desde entonces, su guía ha sido clara: intentar cada día ser una fuerza para el bien

Mariana Serrano representa el liderazgo Anáhuac que combina estructura, disciplina y humanidad; un testimonio de que aprender constantemente, servir con sentido y actuar con valores puede transformar equipos, organizaciones y vidas.


Más información:
Mtra. Giselle Escalante Castillo
giselle.escalante@anahuac.mx
Dirección de Egresados