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Prevenir el suicidio implica escuchar, acompañar y atender la salud mental



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La Dra. Erika Benítez Camacho, directora de la Facultad de Psicología, advierte sobre el impacto de factores emocionales, sociales, familiares y económicos en las crisis de salud mental, y destaca la importancia de reconocer señales de alerta, fortalecer las redes de apoyo y buscar atención especializada.

En México, durante 2025, se registraron alrededor de 24 muertes por suicidio en promedio cada día, mientras que en 2023 y 2024 se contabilizaron más de 9,000 suicidios anuales, según datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Detección oportuna y atención integral, claves en la prevención 

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, esta tendencia representa un desafío cada vez más urgente ante la necesidad de posicionar la salud mental y la detección oportuna de las señales de alerta en el centro de la conversación.

Para la Dra. Erika Benítez Camacho, directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac México, frente a la necesidad de fortalecer las redes de apoyo y facilitar el acceso a atención especializada, destacó la importancia de abordar la conducta suicida desde una perspectiva integral ante el incremento de distintas afectaciones a la salud mental y la presencia de factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de las personas.

De acuerdo con la especialista, después de la pandemia por COVID-19, se ha presenciado un incremento en depresión, ansiedad, estrés postraumático, adicciones y trastornos de la conducta alimentaria, situación que, dijo, “puede relacionarse con las dificultades económicas, familiares, sociales y emocionales que enfrentan las personas, entre otros factores”.

En este contexto, identificó la desesperanza y la sensación de vacío como elementos que pueden acelerar las crisis emocionales graves.

El suicidio, un fenómeno multifactorial

La directora de la Facultad de Psicología subrayó que “el suicidio es un fenómeno sumamente complejo que no puede explicarse a partir de una sola causa, debido a la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, familiares y económicos”.

Entre los principales elementos de riesgo mencionó la presencia de una enfermedad mental, el consumo de sustancias, haber vivido o presenciado algún tipo de violencia, el aislamiento social, las pérdidas significativas y la exposición prolongada a situaciones de alto estrés.

De igual modo, destacó el papel de los factores de protección entre los que se encuentran: recibir atención especializada en salud mental y contar con vínculos familiares y sociales estrechos y significativos que funcionen como redes de apoyo.

Importante: identificar las señales de alerta

Entre las señales que pueden requerir atención mencionó cambios significativos en el estado de ánimo, descuido en la apariencia, modificaciones importantes en el apetito y el sueño, irritabilidad, aislamiento, pérdida del interés por actividades que antes generaban disfrute y deterioro en el desempeño académico, laboral y social.

También llamó la atención sobre sentimientos persistentes de culpa, inutilidad o desesperanza, así como expresiones relacionadas con la muerte o con la idea de dejar de vivir.

“El lenguaje que utilizamos es fundamental, pues es un indicador de respeto”, explicó al señalar que expresiones como “está loco(a)”, “solo quiere llamar la atención” o “nos está manipulando” pueden lastimar a quienes atraviesan por una situación de sufrimiento y obstaculizar que busquen apoyo.

Del mismo modo, pidió evitar frases como “échale ganas”, “no te quejes” o “hay personas que están peor que tú”, ya que, aunque pueden pronunciarse con buena intención, se podría transmitir que el sufrimiento de la persona no es válido o que debe resolverlo por sí sola.

Frente a ello, recomendó adoptar una actitud empática y facilitar el contacto con profesionales de la salud mental, y utilizar frases como ‘te escucho’, ‘no estás solo’, o ‘vamos a buscar ayuda’

Fortalecer las redes de apoyo desde la familia, la escuela y el trabajo

Para la Dra. Benítez Camacho, la prevención es una responsabilidad compartida entre especialistas de la salud, medios de comunicación y sociedad en general. Por ello, consideró necesario que las campañas de prevención y de promoción de la salud mental sean sólidas, permanentes y sustentadas en información certera.

La prevención también requiere generar espacios cotidianos donde las personas puedan expresar cómo se sienten, sin ser juzgadas o minimizadas. En este sentido, planteó la necesidad de fomentar desde la casa, la escuela, el trabajo y la comunidad espacios destinados a la educación socioemocional, la detección temprana y la canalización a lugares especializados para la atención en salud mental.

Para la Universidad Anáhuac México abordar estos desafíos desde la psicología representa una oportunidad para fortalecer la formación de profesionales capaces de contribuir, desde una perspectiva humana y especializada, a la promoción de la salud mental y la prevención.

¿Necesitas apoyo psicológico?

Si estás atravesando una situación de ansiedad, estrés o tristeza a causa de dificultades personales, familiares o de pareja, que están afectando tu bienestar o desempeño académico, en la Universidad Anáhuac México con apoyo psicológico en la Clínica Anáhuac Cenyeliztli, a través de un acompañamiento de hasta 10 sesiones o un proceso de psicoterapia.

Para conocer más información escribe un correo a: norma.lopezi@anahuac.mx; así como a la clinicapsicologia.uams@anahuac.mx para agendar una cita.


Más información:
Dra. Erika Benítez Camacho 
ebenitez@anahuac.mx
Facultad de Psicología