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Educación Ambiental: esencia para construir sociedades conscientes y comprometidas



 nature Liderazgo Anáhuac en RSU y Sostenibilidad

En el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, se plantea la responsabilidad ética y moral de ser guardianes del medioambiente y preservar la diversidad de la vida para generaciones futuras.

La interconexión entre la humanidad y el medioambiente es evidente para la supervivencia, el bienestar y la sostenibilidad. Por ello, la educación ambiental juega un papel crucial en el conocimiento, reflexión y acción para promover una conciencia ambiental que se revela como imperativa.

La educación ambiental no es simplemente una disciplina académica, sino un llamado a la acción, un compromiso con la preservación de nuestro único hogar compartido: el planeta Tierra. El trayecto que ha plasmado la educación ambiental en el trabajo sobre los vínculos entre el medioambiente y el desarrollo se remonta a décadas atrás y ha evolucionado a lo largo del tiempo, ya que esta ha sido pionera en abordar la conexión medioambiente - desarrollo sostenible, anticipándose, como menciona (Novo, 2009), a la formulación teórica del desarrollo sostenible en el Informe Brundtland (1987). Desde su surgimiento en la década de los años setenta, auspiciada por la UNESCO, la educación ambiental ha evolucionado hasta convertirse en una corriente educativa consolidada con la misión de transformar la relación entre los seres humanos y la biosfera. Asimismo, busca modificar nuestra adjudicación de los recursos naturales, la explotación de la naturaleza y la gestión de los bienes comunes. Un acontecimiento significativo en este desarrollo fue la Conferencia Intergubernamental de Educación Ambiental, que tuvo lugar en Tbilisi, Georgia (1977), estableciendo las bases esenciales de la configuración teórica que fundamenta este movimiento educativo.

La educación ambiental ha trabajado sobre los vínculos medioambiente y desarrollo a través de la promoción en la comprensión de la interrelación económica, social, política y ecológica, así como la consideración del medioambiente en su totalidad, incluyendo sus aspectos naturales y creados por el ser humano. Además, ha abogado por la consideración explícita de los aspectos ambientales en los planes de desarrollo y crecimiento, promoviendo la gestión racional de los recursos y la promoción continua del desarrollo en armonía con la biosfera planetaria y la biodiversidad, entendiendo esta última como la variedad de vida en la Tierra, y ambas contribuyen a la resiliencia y estabilidad de los ecosistemas.

La pérdida de biodiversidad amenaza la capacidad de los ecosistemas para adaptarse a cambios y puede tener consecuencias negativas para la seguridad alimentaria y la salud humana. En el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y teniendo en cuenta la triple línea de base (social, económica y ambiental) de la Responsabilidad Social, el Centro de Resiliencia de Estocolmo propone una estructura para fomentar el cuidado de la biosfera planetaria de manera sostenible. En esta propuesta, los ODS relacionados con la Biosfera se sitúan en la base, los aspectos sociales en el centro y los aspectos económicos en la cima, denominándolo como “Transición Ecológica”. Esta estructura busca mejorar los ecosistemas para sustentar la tierra desde una perspectiva ambiental, asegurando la viabilidad de lo social y facilitando el desarrollo de economías prósperas y saludables en beneficio de las personas, el planeta y la prosperidad en general. (Caride & Meira, 2020) resaltan que el objetivo es trabajar hacia un mundo más inclusivo, sostenible y resiliente en armonía con la naturaleza. La interconexión entre la humanidad y el medioambiente plantea una responsabilidad ética y moral, por ello, como seres conscientes, tenemos la responsabilidad de ser guardianes y preservar la diversidad de la vida para las generaciones futuras.

Como seres humanos necesitamos del medioambiente para obtener recursos esenciales como alimentos, agua potable, aire limpio y materiales para construcción. La salud y el bienestar de la humanidad están directamente vinculados a la salud de los ecosistemas que nos rodean. Por ello, vale la pena enfatizar que la educación ambiental es más que un conjunto de conceptos, es un catalizador de cambio, un faro que ilumina el camino hacia un futuro sostenible. (Cruz, 2022) menciona que, a medida que exploramos el concepto, descubrimos cómo esta educación no solo enriquece mentes, sino que también moldea actitudes, inspira acciones y forja ciudadanos conscientes de su papel en la salvaguarda del entorno.

La educación ambiental es esencial para construir sociedades conscientes y comprometidas con la sostenibilidad, garantizando así un equilibrio saludable entre las necesidades humanas y la preservación del medioambiente.

Bibliografía:
• Caride, J., & Meira, P. (2020). La educación ambiental en los límites, o la necesidad cívica y pedagógica de respuestas a una civilización que colapsa. Revista Interuniversitaria, 36, 21-34.
• Cruz, G. (2022). Educación ambiental en instituciones educativas de educación básica en Latinoamérica: Revisión sistemática. Científica Multidisciplinar, 6(3), 723-739.
• Novo, M. (2009). La educación ambiental, una genuina educación para el desarrollo sostenible. Cátedra UNESCO de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible, 195-217.

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La Dra. Lorena Miranda Navarro es Contador Público por la ESCA, cuenta con una Maestría en Finanzas y un Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social por la Universidad Anáhuac México, donde Coordina el Centro Latinoamericano de Responsabilidad Social (CLARES) de la Facultad de Responsabilidad Social.

Durante 14 años se desempeñó en el sector financiero y en la academia ha participado en diversos congresos y proyectos de investigación.


Más información:
Dra. Lorena Miranda Navarro
lorena.miranda@anahuac.mx
Facultad de Responsabilidad Social