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Los horizontes humanos de la pandemia

Los horizontes humanos de la pandemia

Una reflexión sobre las vivencias y efectos de la pandemia por COVID-19 desde el ámbito de los profesionales de la salud.

 


El Dr. José Marcos Félix Castro, coordinador de Integración y Educación Médica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Anáhuac México, nos comparte una reflexión sobre los efectos de la pandemia por COVID-19 en el ámbito de los profesionales de la salud.

 

Los horizontes humanos de la pandemia


Estamos en una etapa en la cual nos encontramos entre diferentes mareas, una nueva ola de contagios y otra de esperanza de haber desarrollado el humanismo suficiente para enfrentarlo. No hace muchos meses había comerciales en los cuales se alentaba a la sociedad, se aplaudía a los profesionales de la salud y se enaltecía el espíritu humano. Hoy queda muy poco de todo eso. Servicios de salud que nuevamente se saturan, médicos y enfermeros que aún no se reponen de las secuelas psicoemocionales y físicas de la guerra vivida contra este virus, y una sociedad herida por el confinamiento, el aislamiento, la infodemia y las pérdidas humanas en sus familias y amigos, así como los estragos económicos de esta catástrofe sanitaria. Aun así, debemos sembrar para cosechar. Para continuar. 

 

El efecto y los afectados
Para los profesionales de la salud en esta pandemia la calidad de vida ha cambiado, un ejemplo muy claro se ha visto en España, uno de los países más afectados. Las carencias laborales en hospitales y los efectos de tratar pacientes graves se han vivido como en otros países, y se ha descrito a la compasión y la autocompasión como los mecanismos para protegerse del desgaste diario. Esta práctica continua amerita sensibilidad, reconocimiento, entendimiento, resonancia emocional, preocupación empática y tolerancia al estrés. Debemos protegernos también a nosotros mismos con autocrítica y autorreflexión necesarias para alejarnos de sufrir burnout o fatiga por compasión. (1)


Los profesionales de la salud deben estar conscientes del compromiso con sus pacientes, y de la misma forma el sistema de salud debería cuidar del daño emocional a sus trabajadores sanitarios. Bastantes ejercicios a nivel internacional se han hecho para cuidar y prevenir el daño mental y emocional en los profesionales, sobre todo en la primera línea de batalla (2) desde plataformas de detección de problemas psicoemocionales, diagnóstico de burnout, así como cursos en línea para apoyo emocional. 

 

La comunicación y la pandemia
Hemos desarrollado como sociedad algunos recursos para compartir nuestro sentir y con ello intentar mejorar los lazos entre pacientes y médicos, así como entre los diferentes profesionales. La expresión de las emociones humanas incluso ha evolucionado con el pasar de los años, de las generaciones, ahora con plataformas digitales como TikTok, que son el medio para expresar. Un estudio decidió evaluar el contenido de 750 videos que fueron colocados en esta red en la pandemia y etiquetados con la palabra coronavirus; la mayoría de los videos buscaban el humor y la parodia, en un menor porcentaje expresaban miedo y empatía, y aunque los datos no fueron suficientes para establecer relaciones estadísticas, al menos se corrobora que en las plataformas electrónicas había un reflejo de los sentimientos de la sociedad y su perspectiva frente a la pandemia, contexto que no debe ser dejado de lado como parte de lo desarrollado durante esta pandemia (3). 


Dentro de los efectos indirectos de la pandemia, pacientes en seguimiento de enfermedades crónicas, como el cáncer, desarrollaban sentimientos de miedo y desesperanza ante la imposibilidad de llevar sus controles clínicos y consultas de una forma adecuada, pero se han encontrado ejercicios de investigación muy alentadores de cómo la comunicación empática y clara servía como amortiguador de emociones negativas de estas personas. (4) Incluso se han desarrollado técnicas y procesos para que el personal de salud se acerque al paciente y sus familiares en momentos críticos, en especial al comunicar noticias, disminuyendo el agotamiento y el dolor en estos contactos. 


Algunas de estas estrategias incluyen apoyo con personal con experiencia en paliación y actividad pastoral, compleja por momentos ante las propias creencias del médico, a veces diferentes a las de los pacientes, pero no por ello imposibles de adoptar. Incluso el optimismo médico definido como las noticias adecuadas y realistas que permitan en lo posible mantener la moral del equipo, familia y paciente, sin menospreciar u ocultar la situación y el contexto clínico, llevando esto a una comunicación directa y moral. (5) Comunicación no directa, pero si afectiva, se ha desarrollado a través de mecanismos electrónicos (tabletas y aplicaciones electrónicas) basados en las ideas creativas (“programa de los tres deseos”) del personal sanitario, para hacer el proceso de agravamiento, e incluso de muerte, algo que contenga un toque de humanismo y compasión, necesarios para los pacientes y para el personal. Porque para la familia ver a su enfermo cinco minutos a través de una pantalla, aunque fuese intubado, sedado, incluso en posición prona, era ya un alivio, y para el personal brindar esta posibilidad ayudaba con el duelo y el pesar de conocer los sombríos pronósticos de los pacientes. (6)

 

Lo ganado en la pandemia
Ciertamente hay cambios muy profundos en la forma de vida a lo largo de los días y los meses que hemos adolecido esta emergencia sanitaria a nivel mundial. Pero definitivamente hay consideraciones de los pacientes, sus familias y del personal de salud que se han quedado y consolidado. La gratitud, por ejemplo. Después de arduas jornadas de trabajo, nuevas enseñanzas acerca de nuestro contacto con los pacientes y la forma de protegerlos y protegernos en la crisis nos brindó oportunidades nuevas para encontrarnos. Cuartos aislados con ventiladores y con tomas de oxígeno, contacto a través de guantes y caretas. Formas de enfrentar y acompañar diferentes. Ahora las llamadas por teléfono son el puente y las miradas a través de las caretas y las mascarillas dicen más que las palabras y los reportes clínicos. La compasión y el trato siempre se agradecerán. (7) Cartas, saludo con el antebrazo o contacto con los puños, un adiós en la puerta del hospital al ser dado o dada de alta, hay tantas formas de vivirlo. Agradecer nunca será diferente. 


Pero no nos podemos quedar solo con algunos atributos ganados por las instituciones, el personal o los enfermos y sus familias, debemos ir más allá. El éxito llega con la reestructuración de las acciones, con el cambio de las fuentes y los procesos de atención de los pacientes, e incluso desde y para la educación médica. Los efectos biológicos y físicos por la enfermedad y su inflamación sistémica aunados a las consecuencias psicológicas, emocionales y sociales resultado del aislamiento, el miedo, el dolor y la incertidumbre, deben enfrentarse con una nueva visión de la compasión, la empatía y el humanismo. 


En este rubro también debemos considerar que el manejo y el acompañamiento de la salud y la enfermedad serán vistos desde dos perspectivas que usualmente se interponen, el burnout del personal y la experiencia del paciente, ambas visiones considerables para cambiar y mejorar, pero sobre todo en el quehacer clínico, ya que él o la profesional de salud no está en la situación de enfermedad y además nos formamos para ello, aunado a ser un mandato laboral y personal, tiene efecto en la percepción del trato y de la atención mayúscula en las personas, como se ha investigado en Johns Hopkins que nos comparten que 40 segundos de compasión hacen una diferencia significativa en lo que se vive por nuestros pacientes, en lo que perciben. Incluso se han detectado tres situaciones y lugares específicos en donde estos eventos de cambio serían de un impacto mucho más profundo: el momento de ingreso a urgencias, la evaluación clínica específica y la decisión del egreso a casa. (8) En este rubro, la nueva visión aprendida desde la pandemia hace énfasis no solo en lo clínico o epidemiológico, sino en lo humano, en la comunicación, por ejemplo, de “10 pasos” sugeridos para mejorar la atención hacia el paciente, seis de ellos se enfocan en las personas y su sentir: a) vaya más allá de la compasión y la empatía, b) tome decisiones colaborativas con el paciente y su familia, c) concientice sobre la incertidumbre, d) comunique todo (sobre todo riesgos), e) disminuya la infodemia y  f) proteja a los niños (principalmente) de los costos sociales de esta pandemia. (9)


Mucho nos falta aún por avanzar en este camino de salud y vida. No es un sendero fácil y podría estar lleno de incertidumbre y sombras. Seguro estoy que cada uno de nosotros ha tenido un conocido, una amiga o un familiar que ha padecido o fallecido a causa de esta pandemia por COVID-19, nos unimos en las pérdidas. Y es en este mundo global no solo por la tecnología, sino por lo que estamos viviendo, que somos partícipes desde lo individual para mejorar y crecer como personas y en lo colectivo para solidarizarnos y compartir pérdidas, aprendizajes, sentimientos y éxitos. Porque lejos de ser médicos, enfermeros, laboratoristas o personal de salud en general, somos parte de una comunidad que ahora más que nunca nos une, no un virus, sino una fuerza hecha de amor y conciencia para avanzar y salir adelante de esta infección, en este histórico momento que nos dejará avances científicos, pero sobre todo fraternidad, unión y amor por la vida. 


*El Dr. José Marcos Félix Castro, autor de este texto, es profesor-investigador y coordinador de integración y educación médica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Anáhuac México.


Bibliografía:
1.- Ruiz-Fernández M, et al. Professional quality of life, self‐compassion, resilience, and empathy in healthcare professionals during COVID‐19 crisis in Spain. Res Nurs Health. 2021; 1–13. 
2.-Rolling J, et al. COVID-19: Mental Health Prevention and Care for Healthcare Professionals. Front. Psychiatry 12:566740. doi:10.3389/fpsyt.2021.566740
3.- Southwick L, et al. Characterizing COVID-19 Content Posted to TikTok: Public Sentiment and Response During the First Phase of the COVID-19 Pandemic. J Adol Health 69 (2021) 234e241.
4.- Rossi A, et al. From Fear to Hopelessness: The Buffering Effect of Patient-Centered Communication in a Sample of Oncological Patients during COVID-. Behav. Sci. 2021, 11, 87. https://doi.org/10.3390/bs11060087
5.- Salabei J, et al. Physicians at the crossroad of prognosis and faith: practical help communicating with patients and families during the COVID-19 pandemic. J COMM HOSP INT MED PERSPECTIVES 2021, 11 (3) 293–295.
6.- Naville T. COVID-19: A Time for Creative Compassion. J Palliat Med DOI: 10.1089/jpm.2020.0242
7.- Sweeney C. Affirmation of Gratitude in Times of Pandemic. JONA 51(3):123-125.
8.- Sonis J, et al. Humanism in the Age of COVID-19: Renewing Focus on Communication and Compassion. West J Emerg Med. 2020; 21(3)499–502. 
9.-Abrahams E, et al. Ten tips for improving your clinical practice during the COVID-19 pandemic. Curr Opin Pediatr 2021, 33:260–267. 

 

Más información: 
Dirección de Investigación
Dr. José Rodrigo Pozón López
jose.pozon@anahuac.mx

Tipo Noticia
INVESTIGACIÓN
BIENESTAR Y SENTIDO HUMANO
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