Día Mundial sobre la Enfermedad de Parkinson, ¿qué debemos saber?
Esta enfermedad motora, que también modifica esferas como la salud mental y el sueño, es uno de los principales problemas neurológicos y causa común de consulta.
La Enfermedad de Parkinson se caracteriza de manera importante por una alteración en el sistema de movimiento del paciente, principalmente en la postura. Esta es una falta de armonía entre el centro de gravedad con respecto a las extremidades y su ubicación espacial. En fases iniciales, puede presentar temblor en alguna de las manos o en los pies, aunque también puede ser en la cabeza. Se describe como temblor “en cuenta monedas”, por los movimientos de los dedos pulgar y del índice, y se presenta durante el reposo y normalmente desaparece al dormir.
También puede iniciar con rigidez al moverse y es peculiar ver a pacientes con una inexpresión facial. A medida que va pasando el tiempo, pueden acentuarse los síntomas con lentitud de movimientos, falta de coordinación en la marcha e, incluso, algunos pacientes pueden “irse de lado” o dar pasos pequeños, o bien, con “congelamiento” en el momento de mover las piernas. En etapas más avanzadas, las personas pierden el equilibrio o pueden hablar con una voz tenue o muy rápido.
Los pacientes pueden cursar además otros síntomas en la esfera mental, como sería ansiedad, depresión o problemas importantes en etapas avanzadas en las funciones cognitivas, como una lentitud de pensamiento o de toma de decisiones, además de que su sueño puede alterarse. De igual modo, pueden presentarse otras manifestaciones, como no poder tragar adecuadamente o tener una digestión más lenta, así como otros problemas en diferentes aparatos, como el corazón o la piel.
La principal alteración en la Enfermedad de Parkinson es la falta de un químico llamado dopamina, que actúa en una parte del cerebro, llamada sustancia negra, en los ganglios basales, por lo que los medicamentos que se dan están encaminados en restituirla. Se puede acompañar, según sea el caso, de tranquilizantes para la ansiedad y el insomnio o antidepresivos. Es muy recomendable recibir apoyo psicológico sobre todo a medida que avanza la enfermedad, haciéndose incapacitante tanto física como mentalmente.
Aunque es una enfermedad motora, modifica esferas como la salud mental y el sueño. Su detección temprana y su tratamiento oportuno ayuda a los pacientes que la padecen.
Más información:
Dr. José Damián Carrillo Ruiz
damian.carrillo@anahuac.mx
Facultad de Psicología