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Empresas, ¿familiares?



Empresas, ¿familiares?

Las empresas son empresas, independientemente de que sean o no propiedad de una familia. Un artículo del Centro Anáhuac de Ingeniería Empresarial.

 

El maestro Guillermo Híjar Fernández, director del Centro Anáhuac de Ingeniería Empresarial (CAIE), comparte un interesante artículo en el que aborda las formas de colaboración en una empresa institucional y empresas familiares.

 

Empresas, ¿familiares?

La función universal de las empresas es generar valor a partir de ciertos recursos. El propósito de una familia no es el de generar valor, sino el de apropiarse de los recursos que necesitan sus miembros para subsistir.

Dentro de una familia se da una competencia interna por recursos. Los padres de familia tratan de distribuir los recursos entre sus hijos con criterios de equidad, pero no siempre atinan a hacerlo con justicia y emergen los conflictos.

Quien dirime los conflictos es un abogado. Es la persona mejor calificada para hacerlo, pues conoce a profundidad el código civil. Generalmente, el derecho mercantil y el derecho civil están codificados por separado, pues el primero se aplica a las empresas y el segundo a las familias.

Un típico código civil trata del derecho de familia, de las personas, las cosas, los contratos, las obligaciones y los derechos de sucesión. El mercantil, por su parte, es la rama del derecho privado que regula la realización de actos de comercio por los distintos operadores económicos en el mercado.


Colaboración en las empresas y en las familias
Colaboración es lo que estimula a obtener beneficios personales a través de la búsqueda del beneficio de los demás. Los motivos para la colaboración son el interés propio y el interés común. El interés propio se consigue con incentivos externos como la remuneración, el progreso y el reconocimiento, y el interés común, creando sentimientos de compromiso, responsabilidad y justicia.

Cuando tenemos ilusiones acerca de nosotros mismos que inducen un estado de ánimo positivo, somos más propensos a interactuar con otros y ayudarlos, somos más cooperativos en las negociaciones, encontramos soluciones constructivas para los conflictos y somos persistentes ante los retos. El optimismo natural de la mente humana es uno de los mayores dones.

Las formas de colaboración en una empresa institucional son diferentes de las de una empresa familiar. Es muy importante identificarlas, porque el éxito de la empresa depende de ello. En cualquier empresa encontraremos combinaciones distintas de modos de colaboración con alguna de ellas prevaleciendo sobre las demás. Esto es función de, entre otros factores, el número de empleados que laboran en ella.

Empresas, ¿familiares?


•    Parentesco (consanguinidad y afinidad)
•    Confianza (reciprocidad entre conocidos)
•    Civilidad (cooperación flexible entre desconocidos)


Además, el parentesco tiene diferentes acepciones dependiendo desde el punto de vista que se le observe:
Sentido biológico: Relaciones entre individuos que descienden unos de otros en un mismo tronco común y que comparten la misma carga genética.

Sentido jurídico: Vínculo entre personas que descienden de un mismo progenitor (parentesco de consanguinidad), ya sea entre el marido y los parientes de la mujer o entre la mujer y los parientes del marido (parentesco de afinidad). También se refiere al vínculo entre un adoptante y el adoptado (parentesco civil).

El parentesco de consanguinidad tiene un sentido biológico y es la relación que existe entre las personas que están unidas por un vínculo de sangre, es decir, individuos que descienden unos de otros en un mismo tronco común y que comparten la misma carga genética. La proximidad en el parentesco por consanguinidad se determina por el número de generaciones que separan a los dos parientes y se mide en grados, correspondiendo cada grado a la separación entre una persona y sus padres o hijos.

El parentesco de afinidad tiene un sentido jurídico y es el vínculo que se establece entre un cónyuge y los parientes consanguíneos del otro, ya sea entre el marido y los parientes de la mujer o entre la mujer y los parientes del marido. También se refiere al vínculo entre un adoptante y el adoptado (parentesco civil). El grado y la línea de la afinidad se determinan según el grado y la línea de la consanguinidad. 

Algunos animales realizan acciones que aumentan la aptitud biológica de otros animales, incluso a costa de disminuir su propia aptitud. Este tipo de acciones se denominan altruistas y toman en cuenta el grado de parentesco entre el individuo altruista y el que recibe el beneficio de su acción.

Altruismo de parentesco 
El altruismo de parentesco es el término para el comportamiento altruista cuya evolución se ha producido por selección de parentesco. La selección de parentesco explica por qué ha evolucionado un comportamiento como el de la abeja obrera, que puede llegar a dar la vida por la colmena. 

En todos los animales, incluidos nosotros mismos, es aplicable la selección de parentesco. En los años 30 se hizo famosa la frase de J.B.S. Haldane: “Daría mi vida por dos hermanos u ocho primos”. Si un individuo pierde su vida para salvar a dos hermanos, cuatro sobrinos u ocho primos, es un “buen negocio” en términos evolutivos, ya que los hermanos son idénticos por descendencia en 50%, los sobrinos en 25% y los primos en 12.5%.

Altruismo recíproco
La teoría de altruismo recíproco fue desarrollada como un intento de explicar los casos de aparente altruismo entre organismos no relacionados, incluidos los miembros de especies diferentes. El costo de ayudar se ve compensado por la probabilidad de beneficiarse de la devolución del favor.

En el altruismo recíproco no hay necesidad de que dos personas sean parientes, sin embargo, es necesario que los individuos interactúen con cada uno más de una vez y tengan la capacidad para reconocer otros individuos con los que han interactuado en el pasado. Si las personas se encuentran con frecuencia y son capaces de identificar y castigar a los “tramposos” que se han negado a ayudar en el pasado, entonces el comportamiento altruista puede evolucionar.

Como los grupos de chimpancés, los de seres humanos cooperan entre sí bajo expectativas de que un favor hecho a otro miembro del grupo será recompensado en el futuro, gracias al interés por conservar una buena reputación. Este tipo de cooperación funciona muy bien en grupos de veinte chimpancés o ciento cincuenta humanos, de acuerdo con la capacidad de la memoria para llevar el registro de los favores recibidos y los otorgados.

Altruismo generalizado
La cooperación flexible entre desconocidos se fundamenta en la creencia generalizada en ciertas leyes, normas o reglamentos que se han difundido masivamente. Un ejemplo es el dinero, un pedazo de papel al que se le asigna una representación de valor cuasi universal en la que todo el mundo está de acuerdo. La Madre Teresa, Osama bin Laden, David Rockefeller, Fidel Castro y Steve Jobs creyeron firmemente en su momento que un billete de 20 dólares podía comprar una gallina.

Las personas que no acatan las reglas en las que los demás sí creen, eventualmente son expulsados del grupo, pues la creencia en dichas reglas es precisamente el factor que permite la cooperación entre desconocidos. Nadie va a permitir la participación de atletas que no cumplen con las reglas establecidas en las justas deportivas, como los de algún país que promueve el dopaje para aumentar el rendimiento. Las reglas son inventadas y pueden estar bien o mal, pero lo importante es que todos los miembros del grupo crean en ellas para asegurar la colaboración entre sí.

Como las colonias de hormigas, miles de seres humanos cooperan en grandes grupos donde nadie se conoce entre sí, gracias a las feromonas en el primer caso y a las ficciones creídas en el segundo. La diferencia es que los hombres pueden encontrar un sentido a sus actos cooperativos y las hormigas no.

Una hipótesis por comprobar
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), la proporción de empresas que sobreviven hasta cumplir 25 años es mayor en las pequeñas que en las medianas o muy pequeñas, como puede verse en la gráfica. Mientras que solo 42% de las miniempresas (21 a 30 empleados) alcanzan 25 años de antigüedad y 47% de las empresas medianas (51 a 100 empleados) logran este hito, 57% de las empresas pequeñas (31 a 50 empleados) lo hacen. 

Esto es un hallazgo interesante que provoca una hipótesis que habría que probar. Tal vez el tipo de colaboración altruista que prevalece en empresas de este tamaño tenga que ver con su longevidad.

En la tabla de modos de colaboración se observa que, en las empresas pequeñas, prevalecen las relaciones de confianza (80%) contrastando con las de parentesco (10%) y las de civilidad (10%).

Empresas, ¿familiares?

 
https://www.inegi.org.mx/temas/evnm/


Composición de los modos de colaboración en las empresas según su tamaño:
 

Empresas, ¿familiares?


 

Esto llevaría a la sospecha de que el predominio de relaciones de confianza tendría alguna correlación con las probabilidades de supervivencia de una empresa. Hay historias de éxito que se cuentan acerca de unidades productivas que limitan su crecimiento a no más de 150 personas con el fin de que todos se conozcan y así propiciar que se desarrollen relaciones de confianza entre ellas.
 

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Guillermo Híjar Fernández es Ingeniero Mecánico por la Universidad Anáhuac México y Maestro en Ciencias en Ingeniería Mecánica por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). También cursó el programa de alta dirección del IPADE Business School (Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa).
 

Actualmente es director del Centro Anáhuac de Ingeniería Empresarial, que ofrece asesoría y capacitación para el fortalecimiento tecnológico de las empresas. Durante 10 años dirigió la Facultad de Ingeniería de la Universidad Anáhuac México y ha sido catedrático de esta desde 1976.


Cuenta con una amplia experiencia de más de 25 años como director general de empresas industriales y de productos de consumo. Es miembro del MIT Enterprise Forum, organización no lucrativa que apoya el desarrollo de empresas tecnológicas mexicanas.

 

 

Más información:
Centro Anáhuac de Ingeniería Empresarial
Mtro. Guillermo Híjar Fernández
ghijar@anahuac.mx