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Día Internacional de la Danza: el arte que atraviesa toda vida humana



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La danza no queda excluida de los saberes universitarios, ni de su espíritu; por el contrario, nos impulsa a pensarnos y asumirnos como seres estéticos.

En 1982, el Consejo Internacional de la Danza del Instituto Internacional de Teatro de la UNESCO propuso un día para destacar la universalidad de la danza y la potencia de un arte que atraviesa, de una u otra manera, toda vida humana.

El 29 de abril quedó como la fecha elegida para homenajear esta disciplina, en memoria del natalicio de Jean- George Noverre, padre del ballet moderno. Al unirse a las celebraciones por el Día Internacional de la Danza, la Universidad Anáhuac México comunica sus valores, afianza su compromiso con la formación integral de sus alumnos y reconoce que el cuerpo es también archivo y laboratorio, y las ideas son movimiento.

De acuerdo con Raissa Pomposo, bailarina, poeta y filósofa, la danza se manifiesta y plasma sus lenguajes en un espacio complejo, habitado y construido por la experiencia del mundo que se escribe a sí misma para refutar la indiferencia por lo existente: danzar implica responder al llamado de todas las formas sensibles, a las cosas que son mensaje histórico de lo que somos. (Los trazos de la danza: escrituras y corporeidades, 2022)

De esta forma, la danza no queda excluida de los saberes universitarios, ni de su espíritu; por el contrario, nos impulsa a pensarnos y asumirnos como seres estéticos, siendo así que la expresión, la creación y la apreciación artísticas nos son connaturales. Somos sensibles al llamado de lo estético como bien, afirma Raissa.

Como parte de nuestro origen en la Tierra, está también el origen de las artes. Paso a pasito, la humanidad fue descubriendo el mundo, y se fue preguntando por el sentido de la existencia, creó el mito y vislumbró la filosofía que, a su vez, dio cabida a las ciencias todas. Al compás de un cosmos que se le revelaba inmenso, la humanidad descubrió la potencia generadora y regeneradora del movimiento y el gesto, e hizo nacer la danza, volviéndola patrimonio para sentipensar el mundo.

En un giro vertiginoso, el hombre llegó a la Luna y descubrió otras formas de habitar el espacio. Nuestra historia se hilvana de movimientos, de pasos, de giros, de ritmos en el tiempo.

El ritmo de hoy nos exige nuevos pasos, nuevas alternativas y formas de resistir. Es necesario bailar para no sucumbir ante la violencia y el desconsuelo. Ante tanta muerte, se vuelve indispensable “trazar una oda a la vida”; eso es la danza, un canto, un poema, una plegaria por el mundo y por la esencia humana.

Dancemos para la paz, dancemos para reencontrar el sentido de la vida y el amor por el bien y la belleza. Seamos testigos constantes de un fenómeno que nos hace sensibles al mundo a través del movimiento y la corporeidad.

Pensemos que, desde los originarios, propiciadores y libérrimos rituales de nuestros ancestros, hasta los muy técnicos y percutidos …5, 6, 7, 8… somos seres que danzan y danzando, existen.
 


Más información:
Mtra. Betsabé Iraís Heras Chavarría
betsabe.heras@anahuac.mx
Escuela de Artes