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Antropología, desarrollo y ecología integral

Perspectivas interdisciplinares para la formación ética y su carácter social

Dr. Agustín Ortega Cabrera, profesor e investigador universitario.

 

AntropologíaIntroducción para el camino (método) de formación social y ética

En los diversos estudios e investigaciones, en particular los referidos a las materias de la ética y del pensamiento social, se abre una perspectiva interdisciplinar que, empleando el dialogo de la teología con la filosofía y las distintas ciencias como las sociales o humanas, nos muestran unos bases y horizontes muy interesante e importantes. Se nos apunta el sustrato de la ética, en esta línea, sustentada por una antropología adecuada y unitaria que promueve el desarrollo humano, social y ecológico integral; abarcando e incluyendo las constitutivas y diversas dimensiones de la persona, que se interrelacionan entre sí junto a esa conectividad de todo lo real.

De esta forma, los valores y principios de la vida moral se entrelazan con estas dimensiones, que asientan las condiciones para que la persona con su comunidad y sociedad-mundo: desarrollen todas sus posibilidades, capacidades y proyectos vitales. Es la unión inseparable entre el pensamiento y lo real, la razón y el corazón con los afectos o sentimientos, lo material y espiritual, el cuerpo y el alma, la persona y la realidad social, la naturaleza y la historia, la libertad y la justicia con su entraña en la fraternidad.

 
Humanismo, antropología y ecología integral

Esa armonía y comunión, donde todo está conectado con todo: la persona, los otros, la comunidad, el ambiente o cosmos, lo trascendente mismo, el Dios de la Vida. La enseñanza social y moral inspirada en la fe e iglesia, con los Papas como Francisco, nos transmiten de forma luminosa todo este caudal de pensamiento, humanismo y ecología integral.

Tenemos así las dimensiones, valores y principios que constituyen la condición (naturaleza) humana de la persona como son la libertad y la subsidiariedad, propios de ese carácter personal inherente al ser humano. Frente al comunismo colectivista o colectivismo, nada ni nadie puede atentar contra esta responsabilidad libre y consciente de la persona. No se pueden negar los derechos a la libertad de creencias y religiosa, de mercado y propiedad, de participación ciudadana, social, democrática.

En esta línea, igualmente es clave afirmar la alteridad e inter-relacionalidad solidaria de la persona, correspondiente a su naturaleza comunitaria y social. El ser humano se realiza y desarrolla en esta auténtica libertad que ama, sirve y se compromete por esos valores intrínsecos de la solidaridad, la justicia social, el bien común y el destino universal de los bienes. En contra del neoliberalismo y del capitalismo con su individualismo posesivo, insolidario y competitivo-materialista que deforma la auténtica libertad.

Como se observa, la naturaleza humana real que sostiene la realidad de la ley natural y moral, basada en esta sólida antropología humanista de carácter solidaria e integral, nos proporciona una fundamentación consistente para la ética, el desarrollo y los derechos de las personas. La naturaleza real, concreta, material, ecológica, corporal, personal, social, histórica, cultural, ética y espiritual del ser humano: expresa esos valores y principios morales razonables, universales y permanentes que son inherentes a la persona. Tales como el bien común y más universal, liberador de todo mal e injusticia, el respeto y cuidado de la dignidad e integridad de la vida, la sociabilidad (socialización) de la existencia, de los bienes y recursos.

 
Base ética y antropológica para los derechos de la persona

Ahí están sustentados, antropológica y éticamente, los derechos a la alimentación y al agua, a la educación y cultura, a la salud (sanidad) y a la vivienda. El derecho al trabajo decente con un salario justo que está antes que el capital, a las energías u otros equipamientos para las necesidades humanas como el transporte, al destino universal de los bienes que tiene la prioridad sobre el derecho de propiedad. Esa vida, dignidad y derechos que se conforman al desarrollo humano y ecología integral con los valores de la justicia socio-ambiental, la sostenibilidad, la paz y la civilización del amor.

Como se observa, esta antropología y ética humanista e integral muestra a las personas, a los pueblos y los pobres como sujetos y gestores de la vida humana, social, pública, política, económica, cultural y espiritual. En oposición a los elitismos y totalitarismos materialistas-economicista, del mercado con el capitalismo, del estado y partido con el comunismo colectivista u otros colectivismos, fascismos, etc. Las personas junto a la sociedad civil y los pueblos son los autores (protagonistas) del desarrollo, de su promoción integral y gestión de toda la existencia, de la política, del trabajo, la empresa, la economía, la educación, la cultura y las comunidades espirituales.

 
Conclusiones u horizontes

Se trata de que se dinamicen todas las posibilidades, las capacidades, los talentos e inteligencias de las personas, de los pueblos y los pobres para ese desarrollo emocional, sentimental, afectivo, empático, compasivo, moral, social e integral. La persona va encontrando pues su sentido, felicidad y realización en la acogida, conversión y adhesión fiel a estas creencias, sentimientos, valores, principios e ideales que llevan a la responsabilidad y compromiso por un mundo mejor, más justo y fraterno. Asimismo, las comunidades y sociedades inteligentes son aquellas que posibilitan las condiciones y transformaciones de todo tipo para impulsar la justicia, la paz y el bien común al servicio de las personas para su desarrollo con una ecología integral.

Y todo ello con esa apertura a la esperanza, a la trascendencia y vida plena-eterna que encuentra su raíz y destino último en el Dios del Amor y la Vida que se revela en Cristo. La vida espiritual abierta a la trascendencia que lleva a la comunión fraterna y solidaria con todos, donde todo está conectado, encuentra su entraña en El Misterio del Dios Trinidad. El Dios Comunión y Solidaridad, modelo, paradigma y principio de todo este desarrollo y ecología integral.

 
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